Conflictos penales en relación con los hijos menores de edad o incapacitados. Maltrato de padres a hijos y viceversa

Autor:Mª Ángeles García Llorente
Cargo del Autor:Abogada
Páginas:401-412
 
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Conflictos penales en relación con los hijos menores de edad o incapacitados. Maltrato de padres a hijos y viceversa

MARÍA ÁNGELES GARCÍA LLORENTE

Abogada

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Poco a poco, va aumentando el interés por los temas que afectan a los niños y niñas. Se habla cada vez más de los menores y sus problemas y creo que el tratamiento del tema en foros tan cualificados como en el que ahora estamos, tiene un papel importante en la consecución de este fin: que se reflexione y se actúe a favor de los más invisibles, de los que no tienen voz, detectando y actuando en situaciones en las que se puedan estar vulnerando derechos reconocidos en la normativa vigente, promoviendo acciones positivas en los aspectos que pudieran ser mejorados y divulgando esos derechos.

Durante la niñez, y fundamentalmente durante la adolescencia, aparecen y se consolidan patrones de comportamiento de gran trascendencia para el desarrollo normal de la personalidad. La mayoría de los problemas que se pueden presentar en la etapa adolescente, han tenido su origen en la infancia. Igualmente una buena proporción de problemas en la vida adulta tiene su inicio en cambios drásticos acaecidos durante la adolescencia. Por todo esto, la necesidad de intervención temprana parece obvia.

Al mismo tiempo, estas etapas de la vida suponen una excelente oportunidad para estudiar la formación de hábitos, de manera que con su análisis es posible llegar a conocer el porqué de determinados comportamientos que en la época adulta pueden configurarse como factores de riesgo o de protección para los menores dependientes de esos adultos.

Desde su ratificación por España la Convención de los Derechos del Niño, se incorpora plenamente a nuestro ordenamiento jurídico y así, la protección de la infancia, la promoción de sus derechos y el principio jurí- dico del interés superior del menor, ha impregnado toda nuestra legisla-

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ción y ha orientado los principios de la acción de la justicia y de la administración pública.

Al hablar de menores y la necesidad de su protección, un estadio previo a la desprotección, o desamparo, si acudimos al término acuñado por el Artículo 172 del Código Civil, viene determinado por la necesidad de hacer objetivo el concepto de riesgo social, o para ser más explícitos, los factores de riesgo y los factores de protección que se pueden oponer para neutralizar aquellos.

La familia, lugar imprescindible para un menor, fuente de equilibrio, de educación y de desarrollo es, por lo mismo, fuente de riesgo. La familia es el grupo primario con relaciones estrechas de larga duración, donde cada uno de los familiares alimenta expectativas a pesar de las dificultades que pueden surgir en ella. La posición que un individuo tiene en su sociedad proviene inicialmente de su condición de ser miembro de una familia, donde adquiere valores, destrezas, conocimientos etc. Es obvio que el papel de la familia es básico, como lo es la necesaria vinculación de los padres con la evolución educativa y humana de los hijos, especialmente desde la perspectiva de considerar que la transmisión de valores y modelos de vida se cimienta básicamente en esa relación padres-hijos.

Quizás convenga añadir, que resulta impensable una sólida educación y desarrollo sin contar con el recurso de la familia o de aquellas instancias que la sustituyan, debido a la imposibilidad de crecimiento sano sin referencias adultas y sin el apoyo y cuidados de adultos que dediquen afectos, tiempo y recursos personales al menor a su cuidado. Pero la familia, como instancia social, se haya sometida en la actualidad a sus propios riesgos y carencias y a veces le es difícil cumplir la tarea que sobre el cuidado y la educación de los hijos le ha sido encomendada.

Es frecuente observar, como la desestructuración familiar y la falta de referencia de los padres puede conducir a los menores a problemas de distinto tipo (fracaso escolar, consumo de drogas, trastornos de conducta, etc.…). Puede decirse, que un lugar común de las situaciones de riesgo es el de los déficits de atención y de cuidados de los padres respecto de sus hijos y que la mayor parte de los problemas de los menores estaría relacionada con las carencias de protección venidas de los padres por una u otra causa. En muchos casos las situaciones de riesgo en la infancia son favorecidas,

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cuando no provocadas, por la escasa supervisión que los padres hacen de sus hijos y por la pérdida de relación y comunicación en las familias.

En muchos de las situaciones de riesgo la pobreza está al fondo, pobreza que genera un espacio en el que las gratificaciones familiares son mínimas y no debe olvidarse que es el clima de gratificaciones el que permite una educación en paz y desarrollo.

Una especial situación se les crea a poblaciones inmigrantes que entran en el círculo difícil de compatibilizar la atención a sus hijos con el esfuerzo de adquirir los recursos para la subsistencia, en la mayoría de las veces partiendo de cero y en un entorno en ocasiones poco acogedor.

La población inmigrante está teniendo frecuentemente graves dificultades...

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