El conflicto: antropología de la(s) neutralidad(es)

Autor:Francisco Jiménez Bautista
Cargo del Autor:Profesor de Estudios de la paz
Páginas:17-42
 
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CAPÍTULO I. EL CONFLICTO: ANTROPOLOGÍA DE LAS
NEUTRALIDADES
Francisco Jiménez Bautista
Profesor de Estudios de la paz
Universidad de Granada, España
En este capítulo presentamos las distintas de niciones de con icto para intentar
determinar qué rasgos son comunes a todos ellos. La globalización y las sociedades
complejas hacen que existan distintos niveles de intensidad en los conflictos y
que el rango produzca distintas situaciones en nuestras vidas diarias, por lo que
es importante intentar encontrar los elementos comunes y con gurar un modelo
metodológico que ayude a establecer una aproximación a una Teoría de con ictos
(Jiménez, 2007; Esquivel, Jiménez y Esquivel-Sánchez, 2009). El camino hacia la paz
pasa a través de la teoría y la práctica de la gestión de con ictos. Existe una relación
de interdependencia entre los Estudios para la paz y la Teoría de Con ictos, que
nos llevaría al axioma: Transformar con ictos para buscar la paz (Jiménez, 2011).
Es decir, transformación de las condiciones con ictivas, sabiendo que el con icto
es una condición.
El objetivo que con el capítulo es la acción formativa al dar unas herramientas
y estrategias de gestión de con ictos con el  n de que puedan implementar en su
vida profesional y personal una convivencia pací ca.
Recuperamos la idea de Miguel Unamuno, al considerar que primero la verdad
y después la paz. Nosotros partimos de la tesis que los con ictos se neutralizan con
la verdad. Los con ictos construyen la paz y la paz nos lleva a una vida digna.
1. Introducción
La metáfora del camino en Investigación para la paz se expresa de la siguiente
forma. El camino que va del con icto a la violencia es el camino más fácil para es-
tudiar a la sociedad. Este camino tiene a su favor multitud de factores que van desde
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los mass media a la industria armamentística. Y como el con icto es consustancial
al ser humano, la violencia se presenta de forma cotidiana en nuestras vidas. El
camino que va del con icto a la paz es, quizás, mucho más difícil de poder percibir.
Afrontar los con ictos por medios pací cos, si bien es una práctica común en la
historia de la humanidad, no es, ya que, por de nición lo que tenemos que entender
es que la historia se ha ido construyendo a través de la violencia y la guerra (Tortosa,
2001). Vincular el con icto con la violencia (es una más de las manifestaciones del
con icto) es en sí uno de sus elementos cotidianos. La guerra es una de las violencias,
la más e spectac ular pero no por ello la más import ante.
Es obvio que el camino más corto es el que lleva del con icto a la paz, pero en
América Latina suelen utilizar el camino que va del con icto a la paz, pasando por
la violencia, e incluso puede llegar a perpetuarse. Es conveniente procurar consi-
derar los tres elementos (con icto, paz y violencia, además, de guerra), para poder
transcender y transformar los con ictos desde la Investigación y los Estudios para
la paz (Peace Research and Peace Studies) considerando todo ello desde el conjunto
de conocimientos que nos permiten saber cuáles son las causas de la guerra (y por
ende las de la violencia) y cuáles son los caminos por los que tiene que transitar la paz
(desarrollo, democracia, bienestar social, seguridad, gobernabilidad, entre otros).
En este marco conceptual, las relaciones entre con icto y poder originan debates
que son complejos y que implican utilizar la teoría de la complejidad. La idea más
aceptada, y la que proponemos en este capítulo, concibe al con ic to como la con-
traposición de intereses, percepciones, valores y necesidades humanas insatisfechas,
etc., que están siempre presentes en todas las sociedades y relaciones humanas.
Por lo tanto, los con ictos están presentes en el tiempo y en el espacio desde que la
cultura nos hizo humanos y nos ayudó a avanzar en el «dominio» del ambiente. No
olvidemos que toda nuestra realidad y existencia se encuentra inscrita en el «tiempo»
y en el «espacio», como señalaba Inmanuel Kant en su Crítica de la Razón Pura:
todo lo que no se circunscriba a estas dos condiciones no existe para el conocimiento.
Por ello, es necesario realizar una crítica a todas las descali caciones del espacio
que se han realizado a lo largo de los últimos años. El espacio es lo que estaba muerto,
jado, no dialéctico, inmóvil. Por el contrario, el tiempo era rico, fecundo, vivo,
dialéctico (Foucault, 1992). El espacio, olvidamos muchas veces, es un todo único,
sistémico y dialécticamente interactivo y mutante que requiere plani cación holística
e integrada (trans-disciplinar) (Jiménez, 2004).
Por ello, a lo largo de la historia, los con ictos son consustanciales a la huma-
nidad, constituyendo un factor importante en la evolución de las sociedades. El
concepto de con icto abre grandes posibilidades de estudio, análisis y diagnóstico
por su relación con las necesidades humanas, las percepciones, las emociones, los
deseos, que forman parte del entramado social y, por ende, del ser humano. Así,

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