Conclusiones

Autor:Manuel Carrasco Durán
Páginas:48-56
 
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48 MANUEL CARRASCO DURÁN
Cuando se escriben estas líneas, es pronto aún para determinar cuál
será el resultado de la nueva política de la Administración de Estados
Unidos tanto en dicho país como en el resto del mundo, pero, aun con la
cautela que debe aplicarse a toda prospección cara al futuro, puede aven-
turarse que esta nueva etapa quizás suponga el final de la deriva de degra-
dación de las garantías de los derechos fundamentales que éstos habían
venido padeciendo en Estados Unidos y en otros países a consecuencia de
las medidas antiterroristas de los últimos años, pero, también, la consoli-
dación de la mayoría de las medidas antiterroristas adoptadas en estos úl-
timos años, que con el paso del tiempo confirman su tendencia a conver-
tirse en permanentes.
En fin, todo apunta a que la herencia de la política antiterrorista de los
últimos tiempos en el plano de los derechos fundamentales será una reba-
ja en el nivel de garantía de aquéllos, tanto en lo que se refiere a su con-
tenido, como a los procedimientos dispuestos para su tutela. Determinados
derechos fundamentales, entre ellos algunos de los vinculados de forma
más directa a la dignidad humana, seguirán vigentes, pero en un marco en
el que los poderes públicos y la propia sociedad parecen haber asumido
una reducción en el nivel de garantía de la dignidad de los individuos que
de ellos se deriva.
V. CONCLUSIONES
La existencia de fenómenos terroristas conlleva riesgos que ponen en
peligro equilibrios consustanciales al Estado democrático. Las medidas
dispuestas para prevenir acciones terroristas o para perseguir a los respon-
sables de tales acciones suponen frecuentemente la aplicación de límites a
los derechos fundamentales que inciden de manera muy aguda en su régi-
men normal de vigencia. Por otra parte, dichas medidas conllevan el peli-
gro de alterar el equilibrio de poderes a favor de una sobrevaloración de
la acción del ejecutivo. Además, el discurso del miedo y la inseguridad
tiene como consecuencia una importante reducción del espacio para el
debate público88.
La cuestión, por tanto, es determinar qué tipo de respuesta pueden dar
las instituciones al peligro del terrorismo, sin poner en peligro presupues-
88 Como Roberto BIN pone de manifiesto, citando a Geoffrey STONE, las medidas para luchar
contra una amenaza a la seguridad del Estado, entre las que se cuentan las previsiones dispues-
tas en los distintos Estados a partir de los atentados de 11 de septiembre de 2001, tienen una
repercusión directa en la represión de la discrepancia y la «regulación» del conflicto político y
social, vid. R. BIN, art. cit., p. 3.

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