Commentary on the case: of the patient admitted to the ICU

Autor:Antonio Pardo
Cargo:Unidad de Humanidades y Ética Médica, Facultad de Medicina. Universidad de Navarra
Páginas:72-76
 
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COMENTARIO AL CASO: DEL PACIENTE
INGRESADO EN UCI
COMMENTARY ON THE CASE: OF THE PATIENT
ADMITTED TO THE ICU
ANTONIO PARDO
Unidad de Humanidades y Ética Médica, Facultad de Medicina. Universidad de Navarra
apardo@unav.es
Cuadernos de Bioética. 2018; 29(97): 295-299
DOI: 10.30444/CB.14
Copyright Cuadernos de Bioética
Este trabajo se publica bajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional
Este caso suscita varias cuestiones interesantes, rela-
tivas a las peculiaridades de la atención sanitaria, que
condicionan en gran manera la actuación del médico.
Deslindaré en primer lugar un par de cuestiones casi
evidentes, la fiabilidad de la Medicina (que conecta con
el análisis ético de la proporcionalidad de los cuidados)
y la cuestión del racionamiento de la atención médica. Y
luego entraré con algo más de profundidad en la cues-
tión de la limitación del soporte vital o limitación del
esfuerzo terapéutico (que son conceptualmente iguales,
aunque se refieran a situaciones algo distintas).
1. La fiabilidad de la Medicina
A los médicos nos gustaría que la Medicina fuera
una ciencia exacta. Cualquier médico en ejercicio pue-
de contar por cientos el número de veces que le han
preguntado el pronóstico de una enfermedad. En esos
casos, desearíamos dar una respuesta, pero no podemos;
si hay suerte, apuntaremos a un curso más frecuente de
la enfermedad, en el que puedan considerarse excep-
cionales otros derroteros (aclarando siempre que dichas
excepciones pueden darse).
En una enfermedad que pudiéramos rotular de “nor-
mal”, eso no es excesivo problema. Pero en otros casos,
es precisamente esa variabilidad la que nos sume en pro-
blemas éticos. Por ejemplo, las órdenes de reanimar o
no reanimar a un paciente, están muy claras en algunos
casos. Pero la zona gris intermedia, que siempre existe,
no deja de ser un calvario que está sujeto a la aprecia-
ción del médico, que ya sabe de la fortaleza o debilidad
de ese paciente en concreto –quién no ha conocido al-
gún paciente que ha sobrevivido a procesos muy graves
contra todo pronóstico–. Pero eso no deja de ser una
ligera orientación.
De ahí que los estudios serios sobre la superviven-
cia de los pacientes en ciertas situaciones clínicas nos
resulten de tan gran ayuda. La correlación de los datos
clínicos y analíticos con el pronóstico puede iluminar al
médico. Así, es bien sabido que, desde el punto de vista
puramente clínico, si un paciente con un tumor disemi-
nado, ingresado en el hospital, sufre una parada cardio-
respiratoria, no se le debe intentar reanimar: aunque la
maniobra tenga éxito, ninguno de estos pacientes so-
brevive más de una semana, y ninguno llega a abando-
nar el hospital. Obviamente, descontamos las causas no
estrictamente derivadas de la enfermedad, que pueden
ser muy importantes, y que pueden llevarnos a intentar
dicha reanimación: despedirse de los familiares más alle-
gados, ponerse a bien con Dios, hacer testamento.
Es necesario conocer este pronóstico para poder esta-
blecer la proporcionalidad de los medios empleados en

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