Comentario a Artículo 422 del Código Penal

Autor:Joaquín Esquivel Estrada
Cargo del Autor:Abogado
 
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El cohecho impropio es, sin duda, la modalidad más leve de cohecho pasivo, en cuanto el funcionario no se presta a realizar por dádiva o presente un acto irregular o simplemente injusto propio de su función, sino que acepta regalos que le son ofrecidos en atención al cargo o función que desempeña que, como tales, no tienen por qué ser remunerados por los particulares pero, en cualquier caso, se trata de actos impropios de la deontología de los funcionarios públicos que, tanto por la lealtad debida a la Administración Pública de la que forman parte como por ejercer funciones en favor de la comunidad social que los retribuye, deben dar el máximo ejemplo de decoro e integridad. Por ello, esta figura presenta algunas notas propias o singulares que la caracterizan frente al cohecho propio. En primer lugar, no se exige del funcionario la ejecución u omisión de un acto relativo al ejercicio del cargo, sino que basta con que el regalo sea ofrecido en consideración a su función. Es por esta razón por lo que esta figura pierde generalmente el carácter bilateral o bifronte que es parte del cohecho propio, en el que se sanciona tanto al sujeto activo como al pasivo, pues viene considerándose que en el tipo la acción de quien ofrece el regalo es atípica y, por tanto, impune (STS 07/10/1993, entre otras). En segundo lugar, es exigible su expresa aceptación sin perjuicio de que, como en todo delito de resultado, puedan presentarse formas imperfectas (SAP BARCELONA, Sección 5, 31/05/1999).

El delito exige para su consumación la admisión efectiva de la dádiva o regalo (SSTS num. 1606/1989 y 17/03/1992). La entrega de la dádiva no tiene en sentido propio el concepto de remuneración, puesto que se recibe por el funcionario en...

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