Comentario a Artículo 380 del Código Penal

Autor:Arturo Fernández Santiago; Marta Castro Fuertes; Rosa María López Neira
Cargo del Autor:Abogados
 
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El delito regulado en el art. 381 CP 1995 (artículo 380 actual) fue introducido por la reforma penal del año 1989 debido a la especial alarma social que por entonces generaba el supuesto concreto de los llamados conductores homicidas, que alcanzaba una posición intermedia entre el delito de riesgo y la tentativa de homicidio. No obstante, como es obvio, la aplicación de este precepto no viene limitada a esos concretos supuestos que movieron a la reforma legislativa sino que abarcará todos aquéllos que colmen los requisitos del tipo. Tales requisitos son desde el punto de vista objetivo la conducta prevista en el precepto, esto es, la conducción ejercida con temeridad manifiesta que ocasione un peligro concreto para la vida o integridad física de otras personas y, desde la vertiente subjetiva, el consciente desprecio por la vida de los demás por parte del sujeto activo, elemento este que confiere su peculiar autonomía a esta infracción (SAP SALAMANCA, 23/10/2009). La SAP MURCIA, 27/03/2009 indica que el delito recogido en el actual artículo 380 del Código Penal exige la concurrencia de dos requisitos inexcusables: 1) La conducción del vehículo de que se trate, ciclomotor o vehículo de motor, con temeridad manifiesta, lo que supone una notoria desatención a las normas reguladoras del tráfico, de forma valorable con claridad por un ciudadano medio; 2) Que tal conducta suponga un peligro concreto para la vida o la integridad de la personas, de forma que la simple conducción temeraria, creadora simplemente por sí misma de un peligro abstracto no sería suficiente, debiendo quedar acreditada la existencia de un peligro concreto340.

La SAP TOLEDO, 25/09/2009 nos dice que se exigen dos elementos: de un lado la conducción del vehículo de que se trate, ciclomotor o vehículo de motor, con temeridad manifiesta, lo que supone una notoria desatención a las normas reguladoras del tráfico, de forma valorable con claridad por un ciudadano medio, y de otro, que tal conducta suponga un peligro concreto para la vida o la integridad de las personas; por lo tanto, la conducción temeraria, creadora simplemente por sí misma de un peligro abstracto no sería suficiente, debiendo quedar acreditada la existencia de un peligro concreto. En el mismo sentido encontramos la STS 29/11/2001 y la SAP VALLADOLID, 15/06/2006. La temeridad manifiesta equivale a la trasgresión notoria de las más elementales normas sobre el tráfico creando un riesgo (concreto peligro) grave para terceros. La conducción temeraria es, en principio, un ilícito administrativo regulado en la Ley de tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial y tipificada como infracción muy grave. No obstante, cuando la temeridad es manifiesta, es decir, patente, clara y con ella se pone en concreto peligro la vida o la integridad de las personas, el ilícito se convierte en penal y da lugar al delito previsto en el art . 381 CP de 1995 (actual 380). Conduce temerariamente un vehículo de motor quien incurre en la más grave infracción de las normas de cuidado formalizadas en la Ley de tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial. Siendo así, la temeridad que integra la infracción administrativa es, en principio, la misma que la que integra el delito. La diferencia entre una y otro está en que en el delito la temeridad es notoria o evidente para el ciudadano medio y, además, crea un peligro efectivo, constatable, para la vida o la integridad física de personas identificadas o concretas, distintas del conductor temerario como así lo indica el Tribunal Supremo (S 01/04/2002). La temeridad manifiesta equivale a la transgresión notoria de las más elementales normas sobre el tráfico, creando un riesgo (concreto) y grave para terceros, y así se han sancionado como conductas temerarias, la conducción desenfrenada por calles de una ciudad populosa (STS 29/03/1970), no respetando semáforos y sorteando vehículos (STS 20/12/1971), conducir por la izquierda de noche y sin faros (STS 11/12/1982), y, por supuesto, conducir por dirección contraria o prohibida (SSAP MADRID, 07/07/2006; NAVARRA, 06/10/1997 y HUELVA, 24/03/2000). La concurrencia de la temeraria conducción que tipificaba el antiguo artículo 381 del texto penal de...

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