Comentario al Artículo 1267 del Código Civil

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
RESUMEN

Violencia física y violencia moral. La coacción. La intimidación. El temor reverencial. Reforma.

 
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Violencia física y violencia moral

La violencia encierra dos supuestos: la física y la moral, conocidas tradicionalmente como vis absoluta y vis compulsiva. Cuando la violencia al ser ejercida produce por sí misma temor, ambas especies se confunden o, si se quiere, actúan simultáneamente. Esto acontece cuando se produce con falta de libertad y es ejercida sobre la víctima sin posibilidad de defenderse o huir. La violencia, además de causa de anulación, puede dar lugar en la generalidad de los casos a una acción penal, sin perjuicio de las indemnizaciones que pudieran corresponder a consecuencia del acto ilícito.

La coacción

La coacción o violencia moral es preciso que sea de tal envergadura que la víctima padezca un verdadero temor a sufrir un mal grave e inminente, o sus allegados. La lista de éstos no puede se ampliada por graves que aparezcan los hechos. La circunstancia productora del temor debe ser analizada en un contexto integrado por las condiciones personales del sujeto, que incluyan entre otras, la edad. Así, lo que para una persona puede consistir en la amenaza de sufrir un mal grave, para otra ni siquiera puede llegar a constituir amenaza. Son cuestiones de hecho a ser resueltas en cada caso concreto. La amenaza puede estar dirigida a la persona misma y sus allegados o a sus bienes. Toda amenaza supone un hecho ilícito, por lo que no se incluye la del ejercicio de un derecho abusivamente, ya que en tal caso son los Jueces los encargados de corregir el abuso.

La intimidación

La intimidación consiste en una amenaza injusta e ilícita, con marcado matiz antijurídico y tan fuerte, que obligue a quien la padece, a determinarla a realizar un acto contrario a sus intereses (TS 1ª, Ss. 15 dic 1966, 21 mar 1970, 26 nov 1985, 26 nov 1991, 5 y 30 mar 1992, 6 oct 1994, 7 feb 1995).

El temor reverencial

El temor reverencial no autoriza la anulación, ya que la ley no puede proteger a los timoratos o a los débiles de carácter. Esto, teóricamente, es correcto y de simple solución en la vida cotidiana; sin embargo, puede tener matices importantes, como cuando un superior amenaza a su empleado con despedirlo...

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