Comentario al Artículo 348 del Código Civil

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
RESUMEN

Generalidades. Uso y disfrute. Demagogia judicial. Norma incompleta. Caracteres de la propiedad. Unidad. Exclusividad. Perpetuidad. Función social de la propiedad. Ausencia de la "garantía de ley".

 
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Generalidades

El derecho de propiedad, tal como está concebido en el Código, procede del liberalismo francés, y era equivalente a la totalidad del poder de disfrute y enajenación a cualquier título. Es el derecho subjetivo por excelencia, que se concreta en la titularidad de un poder que se puede ejercer de diferentes maneras en relación a una cosa determinada.

Es el art. 348 CC el que da, más que una definición legal del derecho de propiedad, un indicación clara de los aspectos que contiene tal derecho, centrándolo en dos: el goce y disposición de una cosa. Usarla en todos los sentidos en que una utilidad práctica sea posible y un poder de disposición que sólo lo tiene quien ostenta el título de propietario.

Uso y disfrute

El uso y disfrute de una cosa en propiedad se encuentra fuera del Derecho, porque éste no interviene para nada, es sólo cuando un tercero pretende lo mismo, el momento en que el Derecho comienza a actuar objetiva y subjetivamente (CARNELUTTI). En este sentido el Código otorga al propietario la acción reivindicatoria contra el tenedor o el poseedor de la cosa.

Este concepto se encuentra limitado no solamente en aspectos particulares que establecen las propias leyes (aun las liberales), sino que también en un sentido muy general en la mayoría de las legislaciones modernas y en España, notoriamente a partir de la Constitución de 1978 que en su art. 33.2º proclama la función social del derecho de propiedad. El señorío abstracto se mantiene, pero, al concretarse en actos, debe asumir un criterio de racionalidad, lo que no siempre se acomoda con lo que es justo en el más elemental criterio que esta palabra encierra, mucho más allá del contenido de las leyes y mucho más aquí del sentido común.

Demagogia judicial

Se han conocido sentencias alarmantes en las que un propietario no ha logrado desalojar a unos intrusos sin oficio ni beneficio "para no causar alarma social". Cuando algunos conceptos políticos se introducen en las legislaciones se corre el riesgo de facilitar la creación de Jueces demagogos que en su afán de mostrarse acordes a la moda social, mortifican los principios básicos de lo que debe ser una convivencia pacífica donde cada cual pueda disponer de lo suyo sin causar ninguna alarma. Esta es una cuestión que se tratará más adelante. Con lo dicho queda claro que es una exageración cuando se pretende todavía el significar la amplitud del derecho de propiedad como un derecho fundamental, inviolable y casi sagrado, al que se lo deprime con el propósito de disminuir cuando no extirpar de la realidad social los egoísmos de la concepción liberal.

El derecho de propiedad es un derecho subjetivo en cuanto al modo de ejercerlo y ostentarlo, pero por naturaleza es un derecho real porque existe una vinculación directa y sin intermediarios entre la cosa y su dueño. Basta con ese poderío sobre la cosa se realice o actualice dentro del contexto general del ordenamiento jurídico, sencillamente porque ningún derecho es absoluto y todos exigen su regulación para no convertirse en un abuso antisocial, y en este caso sí que merece ser usado este vocablo.

Norma incompleta

En cuanto al segundo párrafo del art. 348 CC, es incompleto y por ello mismo inexacto, dado que el derecho de propiedad queda protegido no solamente por la acción reivindicatoria.

Caracteres de la propiedad

El que sea la propiedad un derecho subjetivo real no explica mucho el significado auténtico de este singular derecho de cuya protección legal depende el grado de respeto que un sistema político tenga respecto de sus gobernados.

Para los regímenes occidentales el derecho de propiedad es el paradigma de los derechos individuales. No se concibe en nuestra concepción social la inexistencia de este derecho a tal punto que el "no tener" equivale a un estado de pobreza y hasta de indigencia. La posesión y dominio de las cosas que nos sirven para desarrollar nuestra vida y personalidad es un elemento básico, que las leyes de Occidente respetan y dan la debida protección jurídica y policial.

Los regímenes que anulan este derecho en aras de una propiedad social han pervivido con dificultades durante muchos años, pero han termina extinguiéndose...

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