Colectivos vulnerables y género

Autor:María Gema Quintero Lima
Páginas:27-48
 
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María Gema QUINTERO LIMA

Universidad Carlos III de Madrid

Profesora Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social

RESUMEN: Es relativamente reciente el análisis de la vulnerabilidad social y económica ligada al empleo. Pero resulta preciso revisar el concepto de vulnerabilidad para deconstruirlo en aquéllos elementos jurídico-laborales y de protección social que pueden ser las causas que provocan o que intensifican el grado de vulnerabilidad. Esto requiere ahondar en los condicionantes subjetivos de la persona vulnerable en el empleo. Especialmente en el género. Porque, parece, que las mujeres pueden ser sujetos especialmente vulnerables en la medida en que el género potencia los efectos perniciosos de otros eventuales condicionantes. La perspectiva de género, entonces, se haría precisa para enmarcar vectores de solución a la vulnerabilidad en el empleo, y a la pobreza como efecto más visible, a través de algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible presentes en la Agenda 2030

Palabras clave vulnerabilidad, empleo, género, pobreza, trabajo decente

SUMARIO: 1. Un prius: la vulnerabilidad. 1.1.Población especialmente vulnerable en el empleo. La perspectiva individual. 1.2. La perspectiva colectiva: el hogar. 2. El género y la vulnerabilidad. 2.1. Los condicionantes personales de la vulnerabilidad. 2.2. Los elementos jurídico-laborales de la vulnerabilidad. 2.3. Grados y manifestaciones de la vulnerabilidad. 3.- Diagnóstico: la vulnerabilidad como causa y como consecuencia de la pobreza. La agenda 2030 como herramienta. 4.- Bibliografía.

Vulnerable Groups and gender

ABSTRACT: The analysis of social and economic vulnerability is quite new. But it is necessary to review the concept of vulnerability to deconstruct it in some legal-labor and social protection elements, which could be the causes that provoke or intensify the a concrete vulnerability degree. This requires to deep into the subjective constraints of the vulnerable person in employment. Especially focused on gender. Because it seems that women can be particularly vulnerable subjects insofar as gender enhances the harmful effects of other eventual conditioning factors. A gender perspective, then, would be precise framework to resolve vulnerability questions in employment, and to resolve poverty situations, as a more visible effect, through some of the Sustainable Development Goals present in the 2030 Agenda.

Key Words: vulnerability, employment, gender, poverty, decent work

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Un prius: la vulnerabilidad

Hablar de personas vulnerables requería un primer análisis profundo de qué sea la vulnerabilidad misma1. Sin embargo ese sería un trabajo tan interesante y necesario como excesivamente complejo para una aportación de estas características.

En primer lugar porque la vulnerabilidad es una realidad poliédrica, compuesta de distintas perspectivas (social, económica, política, antropológica, psicológica, física…). De todas ellas interesan, eminentemente, la vulnerabilidad económica, que se relaciona de modo muy directo con la vulnerabilidad social. Y, en el eje de ambas, se opta por situar un elemento nuclear, que es el trabajo/el empleo. En tanto en cuanto el Trabajo Decente como elemento del Desarrollo Sostenible inserto el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 de la Agenda 20302constituye el marco general contenido en la obra más general.

O, dicho de otro modo, se trata de visibilizar si el empleo, (qué empleo y qué condiciones de empleo en sentido lato) o su ausencia, conducen a situaciones de vulnerabilidad. Y si hay connotaciones de género en ese escenario.

De esta suerte, se tratará de descomponer qué elementos jurídico-laborales, con incidencia socio-económica, pueden tener incidencia en la vulnerabilidad desde una perspectiva de género.

Se va a asumir aquí, como punto de partida el enfoque de la -como se ha

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denominado3- vulnerabilidad en el empleo. Y este tipo de vulnerabilidad tendría dos esferas de manifestación, la del no-empleo (vulnerabilidad de/por la inactividad), de una parte, y la de la precariedad laboral o la vulnerabilidad en el empleo en sentido estricto.

En ambas, como trasfondo se presume una perspectiva de vulnerabilidad en términos económicos, en las que el trabajo constituiría en términos ideales una fuente de ingresos que preservaría al individuo de las situaciones de necesidad más o menos puras en las que se traduce la idea de debilidad/desprotección que aquí se asume que conforma el marco de la vulnerabilidad.

La falta de empleo caracteriza tanto a las personas inactivas que desean trabajar aunque no buscan activamente empleo, cuanto a las personas en paro en términos de la EPA.

Junto a ellas, las personas que se encuentran en situación de precariedad laboral, las tres categorías, conforman un colectivo denominado de personas potencialmente vulnerables (PPV)4. La potencialidad radica en que se adopta una perspectiva individual, la del sujeto inactivo o que, activo, mantiene condiciones laborales precarias.

La vulnerabilidad se acciona, y deja de ser potencial cuando se opta por una visión colectiva. Entonces, cuando este grupo que se encuentra en riesgo de permanecer sin empleo o en riesgo de pobreza, además se insertan a) en hogares de bajos ingresos laborales o, b) en hogares de baja intensidad laboral, constituyen indubitadamente personas en situación de especial vulnerabilidad en el empleo (EVAE)5.

Esta última perspectiva, apriorísticamente no es muy deseable, porque adopta una opción que supera la individualización de la situación de vulnerabilidad. Al incluir al sujeto en un grupo -el hogar-, se corre el riesgo de dejar de prestar atención prioritaria a los condicionantes personales, por cuanto están mediatizados por el grupo. Esta opción, en términos de género, tiene un efecto claro: desdibujaría la vulnerabilidad femenina cuando

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en el hogar familiar hay un trabajador (varón) estándar con ingreso laborales medios e intensidad media. Y solo la hace visible cuando en el hogar se replica una situación de vulnerabilidad extrema de los demás miembros que lo componen. Situación este en la que la vulnerabilidad femenina sería máxima, pues.

1.1. Población especialmente vulnerable en el empleo La perspectiva individual

Se considera dentro de este colectivo a las personas que viven en hogares de bajos ingresos o de baja intensidad laboral y que están: a) en situación de inactividad, b) en situación de desempleo o en situación de precariedad laboral. De modo más preciso:

  1. las personas inactivas, a pesar de desear trabajar no buscan empleo porque creen que no lo van a encontrar o porque se encuentran en ciertas situaciones que no les permiten estar disponibles para el desempeño de una actividad laboral.

  2. en lo que se refiere al colectivo de desempleados, se aglutinarían ahí tanto las personas que pierden su empleo y permanecen paradas en búsqueda activa de empleo durante un periodo corto de tiempo, pero también las personas paradas de larga duración (más de 24 meses).

  3. hay un colectivo de sujetos (que se podrían incluir en el colectivo de trabajadores pobres) que como consecuencia de una situación de precariedad laboral, también serían sujetos en especial situación de vulnerabilidad. En este sentido, la precariedad laboral se proyecta en un elenco de elementos configuradores de la relación jurídico-laboral. El tipo de contrato, la duración del contrato, el encuadramiento profesional, el tipo de jornada o el tipo de sector productivo en el que se desempeña la prestación profesional en régimen de ajeneidad pueden ser condicionantes objetivos de la precariedad laboral.

Y esta precariedad laboral puede manifestarse en una vertiente puramente cuantitativa (el nivel de ingresos salariales) pero también en una vertiente más cualitativa, la de las condiciones de trabajo en sí mismas consideradas (modalidad contractual, tipo de jornada, sistema retributivo, lugar de trabajo, tipos de funciones…) y sus efectos colaterales (gastos secundarios, ligados al desplazamiento al trabajo, a cubrir gastos de cuidado de personas a cargo, por señalar los más obvios), estado de salud (ligado al tipo de trabajo en si mismo, o a los contextos sociales y familiares, con traducción en sobrecarga

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mental, o fatiga), relaciones familiares y sociales (déficits de tiempo de ocio, dificultades de conciliación básica…).

En los dos primeros grupos -a) y b) -podría formularse como hipótesis la de que la falta de empleo sea una de las causas esenciales de vulnerabilidad económica y social. Porque se entienda que la vulnerabilidad esencial es la económica, la de la carencia de un nivel suficientes de recursos.

Sin embargo, como una paradoja difícil de resolver, en el caso del colectivo de personas trabajadoras precarias, es el propio trabajo, las condiciones laborales, las que provocan una vulnerabilidad relativa, y además enervan el potencial redentor del trabajo como eje de superación del riesgo de pobreza. En efecto, paradójicamente, las condiciones de trabajo precarias, alejadas de los estándares de trabajo decente, generan situaciones de vulnerabilidad no solo económica, sino física o psicológica, y social.

Hasta ahora no se había mencionado expresamente, pero se ha de hacer ahora: la vulnerabilidad económica tiene una traducción inquietante como sinónimo de pobreza o de riesgo de pobreza y, por ende, como sinónimo de riesgo de exclusión. En este sentido, emerge un concepto ancilar: el de situación de necesidad6, como detonante de eventuales mecanismos de protección social, pero también como...

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