Condiciones generales, cláusulas limitativas y cláusulas abusivas ante la reforma de la Ley de Contrato de Seguro

Autor:Alberto J. Tapia Hermida
Cargo:Catedrático (acreditado) de Derecho Mercantil
Páginas:311-336
RESUMEN

Uno de los aspectos más destacados, en el proceso de reforma de la Ley de Contrato de Seguro de 1980, es el del régimen de las condiciones generales de dicho contrato por la propia importancia de la materia que afecta a todos los contratos de seguro y porque la redacción actual del artículo 3 de dicha Ley ha obligado a los tribunales a realizar una difícil distinción entre cláusulas delimitadoras ... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Planteamiento
A) El régimen de las condiciones generales y de las cláusulas limitativas en el contrato de seguro como una pieza esencial de la protección informativa del asegurado

El edificio de la protección del asegurado descansa, en nuestro Ordenamiento, sobre tres pilares que operan de forma sucesiva: la información precontractual, la documentación e información contractual y la —eventual— reclamación postcontractual2. En este Estudio nos ocuparemos de un aspecto esencial del segundo pilar que son las condiciones generales del contrato de seguro.

El fin de la protección del tomador o asegurado en el contrato de seguro exige que esté debidamente informado de la cobertura que aquél contrato le ofrece y, en particular, conozca de manera clara e inequívoca a qué indemnización o prestación del asegurador tiene derecho a cambio de la prima que paga. El medio para que aquella finalidad se cumpla es la información que le proporciona el asegurador a través de dos instrumentos y en dos momentos sucesivos: primero, la información precontractual y, segundo, la información contractual contenida en la póliza, que le indica los elementos básicos de su seguro (duración, prima, cobertura, etc.) y las condiciones que rigen su contrato de seguro. El denominador común de estos dos procesos jurídicos es que comparten el fenómeno de la comunicación y, por lo tanto, la protección eficiente del asegurado exige que el emisor/asegurador emita el mensaje adecuado —en términos de cantidad de información y calidad/claridad de la misma— al receptor/tomador o asegurado.

Así vemos que la regulación de las condiciones generales del contrato de seguro y, en particular, de las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, forma parte esencial de la protección de estos últimos que es la “viga maestra” sobre la que descansa el edificio de la Ley de Contrato de Seguro. Buena prueba de ello es que la jurisprudencia reciente de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo dictada con ocasión de la distinción entre cláusulas delimitadoras del riesgo y cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados conecta esta diferenciación con el principio tuitivo de estos últimos3.

Hasta ahora, la protección informativa del asegurado descansa básicamente sobre el artículo 3 de la LCS (sin perjuicio de los arts. 104 a 106 del ROSSP), que

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tiene un enfoque preferentemente formalista de las garantías del tomador que debe aceptar específicamente las cláusulas limitativas destacadas en la póliza mediante su reflejo en la firma de aquella. Desde ahora y a la vista del proceso de reforma de nuestra LCS, conviene examinar en qué medida la mayor eficiencia en la consecución del fin de protección del asegurado recomienda superar el enfoque formalista tradicional para intentar que la protección informativa efectiva se incremente.

B) Los condicionantes esenciales de la reforma del régimen de las condiciones generales del contrato de seguro
  1. El condicionante tecnológico: la contratación a distancia mediante el uso de medios telemáticos, electrónicos, telefónicos u otros similares.

El primer condicionante consiste en la utilización creciente de mecanismos de contratación a distancia de servicios financieros, entre los que se encuentran los seguros, regulada en nuestro Derecho vigente por la Ley 22/2007, de 11 de julio, sobre comercialización a distancia de servicios financieros destinados a los consumidores4. Según veremos, los requisitos de validez de las condiciones generales del contrato de seguro —comprendido en el ámbito material de esta Ley (art.4.2.c)— que establece el art.3 de la LCS deben adaptarse a las hipótesis de contratación a distancia (art.4.3), por ejemplo, en cuanto a la conservación de la aceptación de cláusulas limitativas en soporte duradero (art.6.1), aun cuando no sea escrito.

2. El condicionante jurídico: el contexto del Derecho comunitario y del Derecho comparado europeo.

El segundo condicionante es el incremento de la contratación transfronteriza de los seguros, presencial o a distancia, en el seno de la UE; con el efecto colateral de la competencia creciente de nuestra industria del seguro con la de otros Estados comunitarios y la consiguiente necesidad de tomar en consideración los logros e iniciativas para crear un Derecho contractual común europeo del contrato de seguro y, en especial, la regulación de las condiciones generales del contrato de seguro en los Ordenamientos más relevantes de Europa.

En este sentido, cabe destacar que, el 31 de enero de 2013, la Comisión Europea anunció que emprendía el examen de los obstáculos jurídicos al comercio transfronterizo en el sector de seguros, denunciando en el comunicado correspondiente que “las empresas con sucursales en distintos países de la UE pueden

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verse forzadas a suscribir pólizas independientes sujetas a condiciones distintas en cada uno de ellos, en vez de una única póliza que cubra todos sus bienes”5.

En definitiva, se trata de ver cómo hacer compatible la protección del asegurado con la posibilidad de que nuestras entidades aseguradoras compitan en igualdad de condiciones con las extranjeras y, en particular, con las comunitarias; sin que se vean gravadas con exigencias formales que, al fin y a la postre, no redunden en una mejor protección sustancial del asegurado. En este sentido, vemos que los países de nuestro entorno han sido sensibles a estas exigencias, y así, por ejemplo, en Portugal, el Decreto—Ley 72/2008 de 16 de abril sobre régimen jurídico del contrato de seguro en su preámbulo llama la atención sobre el hecho de que la tutela del tomador del seguro y del asegurado debe compaginarse con la atención a la industria de los seguros sin que la imposición de cargas desproporcionadas y no competitivas para los aseguradores conduzcan a resultados contraindicados.

II Derecho español
A) El régimen vigente de las condiciones generales y de las cláusulas limitativas de los derechos del asegurado en el contrato de seguro: El artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro y su interpretación jurisprudencial

A la vista del contenido del art.3 de la LCS y de la Jurisprudencia que lo interpreta, podemos establecer dos clasificaciones de las condiciones o cláusulas de los contratos de seguro que son relevantes por sus efectos jurídicos6:

  1. La primera clasificación atiende a la incidencia de las condiciones o cláusulas en los derechos de los asegurados, para distinguir tres tipos de cláusulas a) Las lesivas, que privan al asegurado de derechos irrenunciables que le reconoce la LCS y, por lo tanto, son nulas. b) Las limitativas de aquellos derechos, que deberán destacarse de modo especial en la póliza y ser aceptadas específicamente por el asegurado para admitirse como válidas. c) Las delimitadoras del riesgo cubierto, que deben cumplir los requisitos generales de claridad y precisión. Los tribunales vienen estableciendo una detallada doctrina jurisprudencial sobre la distinción entre las cláusulas lesivas, limitativas y delimitadoras7.

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    En la jurisprudencia reciente de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo podemos identificar dos criterios esenciales en esta materia: El de la transparencia, que se exige tanto a las cláusulas delimitadoras del riesgo cubierto como a las limitativas de los derechos de los asegurados; porque ambas deben tener una redacción clara para cumplir con el principio de transparencia en aras de hacer efectiva la tutela del asegurado, como principio básico informador de toda la normativa de seguros y, en particular, de la que rige el contrato de seguro8. El de la congruencia, porque todas las cláusulas —delimitadoras y limitativas— deberán ser congruentes con el...

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