Capital riesgo

Autor:Ángel Luis Vázquez Torres/Domingo Carbajo Vasco/Fidelio López Peláez
Cargo del Autor:Economista/Economista. Abogado. Inspector de Hacienda del Estado/Economista
Páginas:193-203
RESUMEN

28. Introducción - 29. ¿Qué se entiende por capital riesgo? - 29.1. Las empresas - 29.2. Las entidades de capital riesgo - 29.3. El inversor de capital riesgo - 29.4. Especial mención a los “business angels” - 30. Principales diferencias del capital riesgo con la financiación tradicional de bancos y cajas - 31. Tipos de capital riesgo - 32. El plan de negocios (“business plan”) - 33. Las... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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28. Introducción

El principal problema con el que se encuentran las empresas innovadoras de nueva creación es la consecución de fondos para la financiación de su proyecto, pues por lo general, son empresas tecnológicas que se caracterizan por la gran incertidumbre en su ciclo de vida antes de su comercialización y, por consiguiente, ofrecen escasas garantías reales que puedan afianzar sus iniciativas.

Las entidades financieras, conservadoras por naturaleza, rehúyen, en muchos casos, este tipo de inversiones que comportan una elevada prima de riesgo, por lo que el capital riesgo puede ser una buena solución para la financiación de la innovación.

29. ¿Qué se entiende por capital riesgo?

El capital riesgo, denominado igualmente como “capital inversión”o “venture capital” se define como la toma de participación, con carácter temporal (entre 3 y 10 años) y generalmente minoritaria, en el capital de las empresas129 no cotizadas en los mercados de valores.

Se trata, en realidad, de una nueva modalidad de financiación dirigida a impulsar, desarrollar y consolidar la actividad económica de las jóvenes130 (o no tan jóvenes) empresas, que cuentan con grandes posibilidades de desarrollo a medio plazo, pero que normalmente se encuentran con dificultades para acceder a las fórmulas tradicionales de financiación.

Como podemos ver en la siguiente ilustración, a medida que la empresa crece y aumentan sus necesidades de financiación, los vehículos de financiación más adecuados van cambiando y el riesgo empresarial va disminuyendo, con lo que la empresa ya puede acceder a las fórmulas tradicionales de financiación.

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Ilustración 43: Evolución de las necesidades de capital

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Fuente: EBAN (European Business Angels Network)

En el desarrollo de esta actividad aparecen tres agentes con funciones bien diferenciadas:

29.1. Las empresas

Que precisan de financiación a largo plazo para poner en marcha un nuevo proyecto empresarial o para consolidar sus posibilidades de crecimiento.

A la hora de evaluar si nuestra empresa puede ser objeto de financiación por parte de una entidad de capital riesgo hay que tener en cuenta lo siguiente:

- La mayor parte de las inversiones de empresas de capital riesgo se producen en pequeñas empresas familiares, en operaciones desapercibidas para la prensa económica.131? De hecho, no participan en empresas cotizadas en Bolsa (salvo que se vaya a excluir la cotización). ? Invierten en sectores dinámicos, en los que el crecimiento va a ser (o se espera que sea) superior a la media de la economía (para retirarse con plusvalías). ? No invierten ni en sectores financieros ni en inmobiliarios.
? Esperan retornos superiores al 20% (no hay garantías reales, si la empresa va mal, la inversión se pierde –por eso, se denominan “capital riesgo”–, y esto sucede en un % de los casos, con lo que en el resto el rendimiento debe ser superior para mantener la media).
? La salida puede ser vendiendo su % a otro inversor interesado (financiero o industrial) o al propio accionista inicial que, una vez desarrollado el negocio, tenga posibilidades de recuperar el dominio de la empresa.

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29.2. Las entidades de capital riesgo

Pueden ser de tres tipos: Sociedades de Capital Riesgo, Sociedades Gestoras de Entidades de Capital Riesgo132 y Fondos de Capital Riesgo.

  1. Sociedades de Capital Riesgo: son sociedades anónimas que tienen por objeto la toma de participaciones temporales en el capital de empresas innovadoras, que no coticen en el primer mercado de las Bolsas de Valores. El capital social suscrito de estas sociedades deberá ser como mínimo de 120.202 €, que será desembolsado en el momento de su constitución al 50 por ciento como mínimo.

    Las Sociedades de Capital Riesgo intentan aportar como valor añadido sus conocimientos gerenciales. Su permanencia, en principio, puede ser ilimitada, aunque normalmente no lo sea.

  2. Sociedades Gestoras de Entidades de Capital Riesgo: son igualmente sociedades anónimas con un capital social mínimo de 300.506 €, íntegramente desembolsado, que cuentan con un conjunto de especialistas con experiencia y prestigio en la constitución, administración y gestión de los fondos de capital riesgo y de los activos de las sociedades de capital riesgo.

    Estas sociedades deberán actuar siempre en interés de los accionistas en las inversiones y patrimonios que gestionen, y serán responsables frente a éstos de todos los perjuicios que les pudieran causar por el incumplimiento de algunas de sus obligaciones.


    3. Los fondos de capital riesgo, que pueden ser de dos clases: fondos de capital variable y fondos cerrados. El patrimonio mínimo inicial de los fondos deberá ser de 1.652.783 € y estará dividido en participaciones nominativas de iguales características, que tendrán la consideración de valores negociables. Estas participaciones podrán estar representadas mediante títulos o por medio de anotaciones en cuenta.

29.3. El inversor de capital riesgo

Que suele ser un ahorrador con escaso rechazo al riesgo y que está dispuesto a ceder sus recursos a una entidad de capital riesgo, a cambio de obtener una plusvalía por la venta de su participación, al final del periodo de maduración. Cuando el ahorrador toma parte directamente en el capital de la empresa participada, sin necesidad de canalizar la inversión a través de una entidad de capital riesgo, se le denomina “business angels” (o inversor de riesgo informal).

29.4. Especial mención a los “business angels”

El término “business angels” aparece en los inicios del desarrollo de Silicon Valley, en los Estados Unidos, cuando en 1938, Fredrick Terman, entonces decano del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Stanford, presta 500 $USA y todo su apoyo, a dos de sus licenciados, Hill Hewlett y Fred Packard, para que pudieran desarrollar su proyecto empresarial, el cual,

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con el paso del tiempo se convertiría en una empresa de referencia a nivel mundial, la multinacional “Hewlett Packard”, mas conocida por sus siglas “HP”.

Hoy, después de 60 años, la esencia de los “business angels” continúa siendo la misma. Un “business angels” es un particular, ya sea un empresario, un directivo de una empresa, un ahorrador o un emprendedor, con solvencia financiera que, a título privado, aporta “capital inteligente” a un determinado proyecto, es decir, aporta la financiación necesaria, conocimientos técnicos y su red de contactos personales.

En España, la figura del “business angels” es relativamente reciente, apareciendo en el año 2000, siendo su perfil el de un ex alto directivo, con lo que se denomina en el argot “bolsillos hondos” (entre uno y dos millones de euros) disponibles para apostar por jóvenes empresas, generalmente, ligadas a la biotecnología, programación o Internet.

Aunque los “business angels” se encuadran dentro de la figura genérica del capital riesgo, algunos expertos133 piensan que existen importantes diferencias entre uno y otro modelo de financiación:

- Ofrecen su propio dinero, mientras que las entidades de capital riesgo invierten habitualmente recursos de terceros.

- Suelen invertir en zonas próximas a su lugar de residencia.

- Los importes suelen ser inferiores a la media que dedican las entidades de capital riesgo en sus operaciones.

- Suelen entrar en las etapas tempranas de la vida de una empresa.

- Sus métodos de análisis y selección son más flexibles que los de las entidades de capital riesgo, por lo...

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