Cambio climático, recursos naturales y conflicto

Autor:Alexander Carius - Achim Maas
Páginas:100-120
RESUMEN

En este artículo se proporcionará una visión general sobre los debates científicos y políticos en curso en cuanto la interrelación entre el cambio climático y la aparición de conflictos. En primer lugar, se esbozarán los principales desafíos del cambio climático; en segundo lugar, las principales relaciones entre el cambio climático y la naturaleza de los conflictos.... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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Introducción

El cambio climático* ha dominado los encabezados de las principales agencias de noticias en todo el mundo en la última década y, sobre todo, desde la creación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), desde donde se han impulsado argumentos para promover la relevancia científica y política en el abordaje de este problema.

Al mismo tiempo, el Informe Stern (2006), el Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (AR4-2007) y el Informe del Consejo Asesor Alemán sobre Cambio Climático (WBGU 2007) contribuyeron al posicionamiento del tema en la agenda internacional. Varios estudios e innumerables informes que siguieron a estos tres (Vid. Maas/Tänzler 2009) y que fueron producidos por ONG, think tanks (Carius et al. 2008), agencias gubernamentales (NIC 2009, 2009a, 2009b) e intergubernamentales (EU 2008, UNSG 2009) han hecho referencia de manera particular a las potenciales implicaciones del cambio climático sobre la paz, conflictos y seguridad internacionales.

Los planteamientos relativos a la seguridad internacional varían en una gama de posibles consecuencias y suposiciones que van desde un aumento del 50% de guerras civiles en África para el 2030 (Burke et al. 2009) hasta el colapso de la Unión Europea (UE) y las luchas internas entre los Estados que un día la hubiesen conformado (Dyer 2008) e inclusive la guerra nuclear en la región (Campbell et al. 2008). En definitiva, una potencial desintegración en el largo plazo de la sociedad global que ahora conocemos (2007 Halden, WBGU 2007).

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Los vínculos entre cambio climático y seguridad fueron establecidos mucho antes de la publicación del AR4, (Cfr. Schwartz/ Randall 2002, Oberthür et al. 2002), en ellos se hizo énfasis en que los recursos naturales pueden desempeñar un papel central en el desencadenamiento y la resolución de los conflictos armados (Kahl 2005; Carius et al. 2006; Dabelko/ Conca de 2002; Carius 2006). De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se ha estimado que los temas ambientales y recursos naturales se vieron implicados hasta en un 40% del total de los conflictos registrados en las últimas seis décadas (PNUMA 2009).

Aunque el análisis actual sobre el cambio climático es más profundo gracias a la disponibilidad de datos científicos, lo que conceptualmente entendemos ahora por cambio climático, para la sociedad tiene una repercusión de raíces más antiguas que el debate científico. En ese sentido, Jared Diamond describe en su obra la manera en que los cambios en el medio ambiente de una región (tanto debido a cambios climáticos como a la gestión de modelos insostenibles de desarrollo) han contribuido a la caída de sociedades a lo largo de la Historia (Diamond 2005).

Se han abierto discusiones importantes en el interior de la comunidad científica en cuanto si el calentamiento global (una de las principales consecuencias del cambio climático) propicia la aparición de más conflictos (Burke et al. 2009). En ese sentido se han correlacionado los efectos del calentamiento en África y la cantidad de conflictos en el continente, con lo que ha concluido que si las tendencias actuales continúan, la cantidad de conflictos se elevaría en más del 50% para el 2030. Esta correlación toma como período de base de 1981 a 2002, y su consideración omite la década 2002-2010, señalada como importante debido a que muchos de los conflictos armados en África están en desescalada o han llegado a su fin (véase Petrini 2010), mientras que el calentamiento global continúa.

Por ello podría aseverarse que si en esta correlación se hubiesen tomado datos de la última década, sus conclusiones podrían tener otra apariencia. De hecho, Tol y Wagner (2010) correlacionan un período de cambios de temperatura en Europa en el último milenio con las tendencias de los conflictos. Sus resultados verifican que el enfriamiento incide más como factor de correlación entre cambios del clima y conflictos armados. Con resultados tan divergentes es recomendable ser escépticos sobre cualquier proposición de vinculaciones directas entre el cambio climático y los conflictos o la inseguridad (Cf. Gleditsch/Buhaug 2009).

Así, en este artículo se proporcionará una visión general sobre los debates científicos y políticos en curso en cuanto la interrelación entre el cambio climáticoPage 102y la aparición de conflictos. En primer lugar, se esbozarán los principales desafíos del cambio climático; en segundo lugar, las principales relaciones entre el cambio climático y la naturaleza de los conflictos. Esto incluirá una visión general sobre cómo las respuestas al cambio climático, tales como medidas de mitigación y adaptación, también podrían convertirse en riesgos para la seguridad y la paz. Por último, se discutirán los procesos políticos emergentes para hacer frente a los retos del cambio climático.

Clima y cambio global: una visión general

En términos generales, los potenciales efectos del cambio climático resultan dramáticos: el número de personas que sufren escasez aguda de agua puede aumentar de cientos a millones de personas para mediados de siglo XXI (IPCC 2007a: 194). Asimismo, con un potencial aumento de la temperatura media mundial en 3 grados centígrados, el hambre en África se agravará a más de 500 millones de personas (Stern 2006: 72), mientras que el número de personas afectadas por desastres naturales (relacionados con los cambios climáticos) puede aumentar de 90 a más de 350 millones en las próximas décadas (GHF 2009: 14). El derretimiento de los glaciares en los Andes puede amenazar el suministro de agua para más de 50 millones de personas (Stern 2006: 57) y debido al aumento del nivel del mar, muchos países costeros y naciones insulares se verán bajo peligro de riesgo de inundaciones.

Mientras aumenta la investigación y los conocimientos sobre la problemática del cambio climático junto a sus posibles impactos, todavía hay mucha incertidumbre con respecto a las consideraciones para su abordaje. Los estudios regionales y modelos de abordaje existentes difieren e incluso pueden contradecirse (véase por ejemplo el Banco Asiático de Desarrollo 2009), mientras que el IPCC ha tendido a subestimar los alcances del impacto del cambio climático (Maas et al. 2010).

El caso de los flujos migratorios debido a causas ambientales es un ejemplo adecuado para mostrar los desajustes entre el ámbito global y el ámbito local derivados del impacto del cambio climático. En ese sentido, numerosos estudios exponen que la emigración relacionada con factores ambientales podría aumentar de millones a varios cientos de millones de personas a lo largo del presente siglo (Cf. Brown 2008). En una interpretación desde el ámbito local, aunque los factores son diversos, también existe la posibilidad de distinguir entre factores medioambientales y no medioambientales relacionados con la problemática (CADA-FOR 2009). Por lo que en cualquier valoración de un problema global deben tomarse en cuenta los aspectos del ámbito local.

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Por otra parte, existe un desequilibrio en la distribución de los impactos del cambio climático, lo cual además aumenta la incertidumbre sobre el mismo. Por ejemplo, mientras la temperatura global promedio podría aumentar en términos generales, a nivel regional dicho cambio puede ser hasta un 50% mayor en regiones como Oriente Medio (Carius et al. 2008) o incluso puede dar lugar a enfriamientos regionales en la parte occidental del Cáucaso Meridional (World Wildlife Foundation –WWF– 2008). Del mismo modo, el aumento de agua de los océanos, también se distribuye de manera desigual en el planeta: Al igual que con la temperatura, el aumento medio global de 1 metro en el nivel del mar podría dar lugar a más de un metro en algunas regiones y menos de un metro en otras regiones (véase IPCC 2007). Las emisiones de CO2 podrían actuar como fertilizantes sobre la producción agrícola de algunos países e incluso anularlas (véase IPCC 2007). Por otra parte, las emisiones de CO2 dan lugar a la acidificación de los océanos, lo que conlleva a impactos negativos en los recursos pesqueros y la acuicultura. Las limitadas capacidades de algunas regiones limitan de la misma manera el análisis sobre esta situación y acentúan la incertidumbre (Carius / Maas 2009a, 2009b).

A pesar de las incertidumbres y desacuerdos de las conclusiones científicas, hay un consenso generalizado en cuanto a que el cambio climático es una situación real: El deshielo del Ártico como el ejemplo más evidente, el aumento en el nivel del mar detectado en los últimos años y la variabilidad climática (ADB 2009) están a la base de dicho consenso. Así, mientras que el alcance del impacto y consecuencias del cambio climático no puedan ser definidos con certeza y logren un consenso, sí se puede aseverar que además de suceder en el presente, estará inevitablemente en el futuro. De la misma manera, podemos esperar una mayor variabilidad del clima que incluyen cambios en los parámetros meteorológicos regionales. De hecho, los parámetros climáticos regionales pueden cambiar en menos de una década (Vergara 2009), resultando un corto tiempo para la alerta temprana y la adaptación.

Además, el cambio climático no debe considerarse de forma aislada, sino en relación con otras tendencias de un mundo que se enfrenta actualmente a un conjunto de problemas de recursos (B. Lee 2009). La reciente crisis alimentaria es un buen ejemplo de ello, ya que en ella...

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