Caducidad

Autor:Xavier O'Callaghan
Cargo del Autor:Magistrado del Tribunal Supremo. Catedrático de Derecho Civil
 
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Partiendo de un testamento perfectamente válido, puede producirse su ineficacia por un hecho posterior, que es el transcurso de un determinado plazo de tiempo unido a la inobservancia de una conducta positiva. En esto consiste la caducidad. El efecto es ipso iure, automático y radical: el testamento deviene totalmente ineficaz. El artículo 704 hace una referencia general a este supuesto al expresar que los testamentos otorgados sin autorización del Notario serán ineficaces si no se elevan a escritura pública y se protocolizan en la forma prevenida en la Ley de Enjuiciamiento Civil; todos los casos de caducidad se refieren a testamentos en que no ha actuado Notario autorizante, y como consecuencia de ello, o tienen una eficacia efímera o requieren formalidades posteriores.

Se distinguen, así, dos grupos (1):

En el primero se encuentran los que tienen una breve eficacia: la caducidad se produce por mero transcurso de un corto plazo; son los siguientes:

Primero. Testamento abierto otorgado en inminente peligro de muerte o en tiempo de epidemia. Caduca a los dos meses de que el testador ha salido del peligro de muerte o ha cesado la epidemia (art. 703).

Segundo. Testamento militar ordinario. Caduca a los cuatro meses de que el testador ha dejado de estar en campaña (art. 719), y el otorgado en peligro próximo de acción de guerra (extraordinario), caduca si el testador se salva del peligro (art. 720, 2.º).

Tercero. Testamento marítimo. Caduca a los cuatro meses siguientes al desembarco del testador en un puerto donde pueda testar en forma ordinaria...

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