El botellón como excusa en Pozuelo de Alarcón

Autor:Manuel Cobo del Rosal
Páginas:25-28
 
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Se ha organizado una gran escandalera, valga la expresión, mediática y policial en torno a los incidentes que se han producido con ocasión de las fiestas de Pozuelo de Alarcón. Los analistas de tamaño suceso no han estado, con todos mis respetos, muy profundos y acertados en sus reflexiones acerca de las causas próximas o remotas de tan censurable incidente, incluso ha existido, según dicen, un intento de movilización durante el fin de semana para reiterar la violenta algarada con elemental estrategia. Las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Policía Municipal adoptaron las prevenciones correspondientes con una presencia nutrida por demás, y por fortuna el hecho es que no se ha repetido otra noche tan violenta ni tampoco intento alguno de asalto a una comisaría de policía.

Hace ya más de 20 años que me he venido ocupando, con cierta asiduidad, de palabra y por escrito, del peligroso fenómeno de la violencia, sobretodo, juvenil y de sus posibles y genéricas causas. Pero, ahora, llevo a cabo una singular consideración sobre unos incidentes concretos, muy concretos lamentablemente, cuyo dato más relevante y significativo ha sido la agresión múltiple e indiscriminada contra los miembros de la policía Nacional y/o Municipal. A mi juicio, no es suficiente con la teoría explicativa, valga la expresión, del botellón como concreción de la ingestión

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masiva y colectiva de alcohol. Porque detrás del botellón ¿Qué es lo que hay?

Está claro que nuestra juventud desarraigada o no, como eran los llamados "hijos de papá" que, masivamente participaron en el agresivo tumulto, no tiene un grado de idiocia como el que se le atribuye por algunos analizadores del tema. El botellón por el botellón comporta un serio simplismo y una superficialidad grave para constituirse en la génesis y desarrollo del proceso colectivo de violencia en las fiestas de una muy acomo-dada localidad madrileña. Detrás del botellón hay muchas más cosas. La juventud, que no lee demasiado pero si ve y escucha los medios audiovisuales, está al cabo de la calle sobre la triste y deprimente realidad sociológica y político-económica que vive actualmente nuestra patria, ya no son solo la quema de la bandera nacional española ni de las fotos gigantescas del Jefe del Estado en actos nacionalistas como expresión de una frustración de siglos y también de un resentimiento no menos secular, con sus consiguientes altibajos, y en el fondo de una soberbia fuera de lugar y tiempo...

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