Bioética y enfermería

Autor:Montserrat Busquets Surribas; Pilar Antón Almenara
Cargo del Autor:Profesora de enfermería de la Escuela Universitaria de Enfermería "Príncipes de España"
Páginas:123-156
RESUMEN

En la primera parte de este capítulo M. Busquets aborda las diferencias que se establecen en el cuidado de enfermería cuando el sistema de valores de la enfermera se basa en concepciones biologistas de curación y tratamiento de las enfermedades o cuando se basa en concepciones de salud holísticas e integrales. Desde este último posicionamiento se plantean, la definición y contenido del cuidado... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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1. La bioética del cuidado

El comportamiento de las personas es siempre una elección, reflejo de sus valores y principios. Decidir una cosa u otra, tomar opción, diferenciar lo perjudicial de lo conveniente... es tomar opción, partido desde un juicio moral. Detrás de cada elección se encuentran valores y un determinado orden de prioridades. Las enfermeras desde el desarrollo profesional , debemos tomar en consideración que las elecciones profesionales que hacemos están vinculadas a los valores profesionales que de forma más o menos consciente queremos trasmitir. La atención de enfermería, concretada en las acciones de cuidados, es producto de la elección hecha de las diversas posibilidades de abordaje en un situación. Al igual que cualquier profesión, la enfermería debe cimentarse en un discurso ético que encamine su aportación a la sociedad como un bien para la misma. Podemos definir la ética como la parte del conocimiento humano que se interesa por los principios y los conceptos base que están o deberían estar en el pensamiento y actividad humanos, unidos a un campo particular, por ejemplo la enfermería1. La ética no es algo que se añade al desarrollo profesional, sino que lo fundamenta y le da sentido. No es posible hablar de ética y de enfermería como conceptos aislados que se superponen, el enfoque que desde este capítulo se sigue, es considerar el núcleo de la actividad enfemera, como el eje de los principios éticos que rigen la profesión.

El interés por la bioética, se exiende al interés por la ética, siendo el planteamiento de las situaciones de cuidados, desde el mantenimiento de la autonomía y fomento del autocuidado del usuario, el aspecto más relevante del discurso enfermero2 . La ética en enfermería no se centra tan sólo en los llamados dilemas bioéticos, eutanasia, aborto, FIV... la ética en enfermería se plantea el buen cuidado cotidiano, el cuidado de los aspectos que ayudan a las personas a mantener su salud desde sus costumbres, creencias, posibilidades.... Enfermería centra su atención en el usuario y tiene como objetivo primordial, la ayuda a la satisfacción de las necesidades de salud de las personas, siguiendo la definición de enfermería de Virginia Henderson, la atención de enfermería es "la ayuda en la promoción, mantenimiento, restablecimiento de la salud o bien cuando esto no es posible la ayuda a morir con dignidad"3 .

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Aprender ética es aprender a justificarse. El principal instrumento para cuidar, es conocer los valores implícitos en las decisiones y acciones, los verdaderos objetivos del cuidado. La relación interpersonal con el usuario, es así una relación ética, donde los valores de cada uno son conocidos y considerados con la misma importancia. La enfermera debe esforzarse en conocer su óptica, pero también la de los demás, tanto del resto de miembros del equipo de salud como la del enfermo-usuario y de su familia, que valores son los compartidos, cuales generan conflicto, que alternativas de cuidados existen ....cual la responsabilidad profesional en ello. La forma con la que se lleva a cabo el cuidado es éticamente decisiva. El cumplimiento de los estándares de cuidados debe llevar implícito el cumplimiento de los principios éticos. Reflexionar acerca del contenido ético y alcance profesional de la atención de enfermería, supone enmarcar la aportación de enfermería al desarrollo y mantenimiento de los Derechos Humanos, identificando los valores profesionales y las actitudes necesarias.

1.1. La disciplina enfermera y el planteamiento ético

Todas las concepciones de la disciplina enfermera se insertan en un sistema de valores y creencias que estan influenciadas por el conjunto de valores sociales, culturales, politicos, económicos . Con la finalidad de precisar las características de la disciplina, se identifican cuatro conceptos; concepto de cuidado, de persona, de salud y de entorno. Estos cuatro aspectos configuran el paradigma enfermero a lo largo de toda la historia. Sin embargo, el enfoque profesional, sobre todo en nuestro pais, ha estado y está aún altamente influenciado por el paradigma biomédico. Es importante reflexionar sobre las enormes diferencias en el planteamiento del cuidado, en función de las creencias y valores del contenido y alcance de la profesión. Durante muchos años, el sistema de valores profesionales ha estado ligado al tratamiento de las enfermedades, contemplando al hombre como una máquina que a veces se puede reparar. El valor buscado es la ausencia de enfermedad. La salud es considerada como positiva mientras que la enfermedad es negativa, si no se puede erradicar la enfermedad, se pretende combatirla. Las formas de diagnóstico y tratamiento son comunes frente a los mismos signos y síntomas. Las enfermedades físicas son consideradas como realidades casi independientes del entorno, la cultura. El origen de la enfermedad en un causa única 4.

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El estudio y la investigación de los aspectos biológicos del proceso de enfermar y curar, constituyen la principal preocupación científica. El saber que se precisa para el correcto abordaje de la enfermedad es patrimonio exclusivo de los profesionales. Las acciones se fundamentan dependiendo de los resultados obtenidos anteriormente en situaciones similares, por lo que el enfermo concreto tiene poco que decir. La objetividad científica es llevada al extremo, corriendo el riesgo de obviar las características individuales de la persona o personas involucradas en la situación. El enfermo es paciente y el deseo de curarse o de mejorar su estado de salud implica la aceptación casi incondicional de la propuesta profesional. La responsabilidad de la persona en relación a su enfemedad queda en manos de los profesionales, debiendo él llevar a cabo las indicaciones o prescripciones. En este marco la persona es concebida como la suma de sus partes, pudiendo ser divisible. Es un enfoque mecanicista en el que la dimensión biológica, se puede separar de la psicológica, de la cultural y de la espiritual. Se pueden establecer, para un mismo usuario, objetivos de cuidados de forma parcelada, por ejemplo en una persona obesa, se puede plantear la disminución de la ingesta de alimentos sin considerar la actividad que la persona concreta realiza.

Desde esta perspectiva el entorno, la cultura, no se consideran. Las soluciones son igualitarias independientemente de la creencias, procedencia, incluso de la edad (la diferencia se establece entre niño y adulto exclusivamente). Siguiendo con el ejemplo, se realizan mas o menos, las mismas actividades con todas las personas obesas. El objetivo del cuidado es tratar y ello implica realizar actividades para que la persona obesa pierda peso. La actividad de enfermería, desde esta perspectiva, se situa detrás de la actividad médica, consistiendo básicamente en la ayuda al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Frecuentemente cuando la curación no es posible, la actuación de la enfermera queda relegada a su propia sensibilidad y predisposición. La profesionalidad y buen hacer se centran en la capacitación técnica para la puesta en marcha y seguimiento de algunos tratamientos médicos. La enfermera es un sujeto activo que hace cosas sobre y para el enfermo , y este es un sujeto pasivo que percibe la ayuda que los profesionales en consideración a su caso, han decidido como la mejor.

La relación interpersonal es de cortesía, planteando en sí misma, escasos objetivos terapéuticos. La enfermera interpreta el comportamiento del enfermo y decide Page 126 las acciones pertinentes, por si misma si son de su competencia, o de acuerdo a las indicaciones del médico. Si el enfermo plantea algun tipo de rechazo, la comunicación se dificulta enormemente. Frecuentemente cuando los profesionales enfocan su trabajo a la enfermedad, consideran la capacidad de elección del enfermo muy disminuida, cuando no anulada por la enfermedad. Claramente ello se traduce en posturas altamente paternalistas, la condición de enfermo incapacita la elección. Es como si la persona enferma tuviera que dejar de lado la autonomía que como ser humano ejerce en el resto de su vida, incluso se puede llegar a argumentar que lo mejor es que la persona no sepa lo que le van a hacer, que no tenga demasiada información: la enfermedad le sumerje en un complicado proceso psicológico que anula su capacidad de razonar y proyectarse autonomamente en un futuro .

Los importantes cambios en el sistema de valores de nuestra sociedad acaecidos en las últimas décadas; el mayor grado de información y de opinión del ciudadano, la mayor implicación de las personas en los aspectos referentes a su propia vida, la convivencia cada vez más grande entre posturas vitales diversas, la multiplicidad de pareceres frente a iguales situaciones... han planteado un paso importante al mundo sanitário que tiene que ir adoptaando posturas más democráticas y más de consenso. Hoy en día, cada vez es más dificil determinar lo bueno y lo malo desde posturas exclusivamente objetivas y externas a la persona. El viejo modelo sanitario cuyo principal objetivo era la curación de la enfermerdad da paso a la necesidad de un enfoque terapeútico en el que la búsqueda de soluciones, tiene por fuerza que considerar la vida de la persona en concreto, sus creencias, valores, costumbres, posibilidades...

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