Fernández Sarasola, Ignacio, I. La Constitución de Bayona (1808), Madrid, Iustel, 2007, 431 pp. ISBN 978-84-96717-74-9 (tomo I). 978-84-96717-73-2 (obra completa). Álvarez Conde, Enrique y Vera Santos , José Manuel, Estudios sobre la Constitución de Bayona, Madrid, La Ley/Fundación Móstoles 1808-2008/IDP, 2008, 541 pp. Depósito Legal: M. 29.199-2008.

Autor:Manuel Estrada Sánchez
Páginas:1100-1110
 
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La celebración del segundo centenario de la Guerra de la Independencia está siendo el marco apropiado para acometer una serie de estudios sobre este período. Una gruesa nómina de trabajos hasta cierto punto difíciles de conocer de forma exhaustiva, debido tanto a su amplia temática como al diverso y disperso marco geográfico que abarcan. Parece como si cualquier localidad, por minúscula que sea, hubiese tenido una aportación determinante en el desarrollo del conflicto que el Conde de Toreno definió de forma acertada como levantamiento, guerra y revolución de España. Un conjunto de trabajos, que si en algún caso no van más allá de la simple erudición para mayor gloria de algún bienintencionado e ignoto autor local, en otros está sirviendo tanto para descubrir nuevos testimonios sobre uno de los acontecimientos más determinantes de la historia contemporánea de España, como para analizar de forma detallada conceptos e ideas asumidas por la historiografía tradicional que ahora están siendo objeto de profundas y sugerentes revisiones, e incluso para rescatar y reivindicar ideas, propuestas y proyectos que fueron innovadores a la altura de 1808, pero que pronto, con la caída del régimen

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que las avaló, sufrieron, primero el repudio, más tarde algo peor, el más absoluto olvido por parte del conjunto de la sociedad española.

Un caso, el último, en el que por derecho se encuentra el que, con todos los reparos que se le puedan poner, debe ser considerado como el primer texto constitucional de España: la Constitución de Bayona de 1808. Sin embargo, si por algo se ha caracterizado esta norma ha sido por el tradicional abandono o como poco por el rechazo que ha sufrido por parte de la historiografía. Interpretada como producto del invasor, entendida como ajena a la historia patria y en su tiempo motejada, por unos como texto de perversión, por otros como sostenedor del autoritarismo regio, su fin, y con él su mancha, estuvo marcada por la caída de la dinastía que la auspició. De ahí que desde el mismo siglo XIX, tanto el texto de Bayona, como la propuesta de organización político-administrativa de España que comportaba, no hayan contado con la atención que merecía. Una indiferencia en la que también mucho tuvo que ver su imperceptible influencia en el constitucionalismo español, a no ser, como apunta Fernández Sarasola, en la designación, que no en el cometido, de uno de los órganos constitucionales que reconocía como era el Senado, cámara alta a imagen del modelo británico desde 1834, órgano encargado de la tutela constitucional en la norma de Bayona.

De la escasa atención que se ha prestado a este texto dan cuenta los tratados y manuales que versan sobre el constitucionalismo histórico español. Salvo alguna puntual excepción, en la mayoría de ellos o bien se obvia la obra de Bayona o, como mucho, se le dedican unas pocas líneas, incluso menos que las que se centran en constituciones que ni llegaron a ver la luz. En esta tónica, hasta no hace mucho tiempo solo había contado con el interés de unos pocos autores, quienes a través de sus obras rescataron de forma parcial de su tradicional olvido la Carta de Bayona. Unos trabajos de los que da cumplida cuenta Jean-Baptiste Busaall en «El reinado de José Bonaparte: nuevas perspectivas sobre la Historia de las Instituciones», publicado en Historia Constitucional (revista electrónica), 9, 2008.

Sin ánimo de ser exhaustivos, para lo que remitimos al lector a la ante citada y minuciosa obra de Busaall, es preciso destacar aportaciones como las de Georges Des-devises du Dezert y La Constitution de Bayonne (1908), publicado en el contexto del I Congreso Internacional de la Guerra de la Independencia y La Constitution de Bayonne (1808) de Pierre Conard que, coincidiendo con su primer centenario, vio la luz en París el año 1910. Siguiendo esta estela, años más tarde, en 1922, apareció el trabajo clásico de la historiografía española sobre el texto constitucional josefino debido a Carlos Sanz Cid, La Constitución de Bayona. A partir de esta fecha, y hasta el siglo Constitución, eXIgua fue la atención que para los investigadores mereció la primera Constitución española. Un vacío que fue paralelo al que también han sufrido tanto el campo político-administrativo de la España de José I, como quienes optaron por defender la causa del hermano del emperador. Unos ámbitos en los que a comienzos del siglo XX se detuvieron Carlos Cambronero en su obra El Rey intruso. Apuntes históricos referentes a José Bonaparte y a su gobierno en España (1909), Mario Méndez Bejarano con Historia política de los afrancesados (1912) y M. Geoffroy de Grandmaison al publicar la correspondencia del embajador La Forest (1905-1913). Y en fechas más recientes, en 1953, Miguel Artola y Los afrancesados, con un reivindicativo prólogo de Gregorio Marañón, y Hans Juretschke, con Los afrancesados en la Guerra de la Independencia: su génesis, desarrollo y consecuencias históricas (1962); o los exhaustivos estudios sobre la historia y la administración josefina de Juan Mercader, José Bonaparte Rey de España (1808-1813). Historia externa del reinado (1971) y José Bonaparte Rey de España (1808-1813), Estructura del estado español bonapartista (1983).

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Fue ésta una dinámica que desde finales de la pasada centuria y oteando en el horizonte la efeméride que se está celebrando, afortunadamente comenzó a fracturarse. Es ahora cuando desde diferentes enfoques, tanto políticos como sociales e institucionales, se comienza a prestar una mayor atención al fenómeno afrancesado (como señala Morange, más apropiadamente josefino), con trabajos, entre otros, como los de Gerard Dufour, Raúl Morodo, Jean-Philippe Luis, Claude Morange, Juan Francisco Fuentes, Carmen Muñoz de Bustillo con Bayona en Andalucía: el Estado bonapartista en la Prefectura de Xerez (1991), Barbastro Gil y Los afrancesados. Primera emigración política del siglo XIX español (1813-1820) (1993), o López Tabar y su monografía Los famosos traidores. Los afrancesados durante la crisis del Antiguo Régimen (1808-1833) (2001). Unas aportaciones que, como era previsible, también están aflorando en el campo del constitucionalismo histórico, terreno en el que ya se cuenta con un destacado elenco de obras. Un ámbito en el que son de obligada referencia las contribuciones de Ignacio Fernández Sarasola; Eduardo Martiré, entre las que destaca La Constitution de Bayona entre España y América (2000); Jean Baptiste Busaall; o la tesis doctoral del año 2004 de María Reyes Domínguez Agudo, El Estatuto de Bayona.

Y ha sido coincidiendo con el segundo centenario de su promulgación, momento en el que vio la luz el libro de Manuel Moreno Alonso José Bonaparte: un rey republicano en el Trono de España, cuando han aparecido cuatro obras, tres colectivas y una individual, que desde diferentes enfoques han analizado con sumo detenimiento la norma fundamental josefina. Dos de ellas han quedado recogidas en sendos números de revistas. La primera, en el apartado Estudios del número 9 (2008) de Historia Constitucional (http://www.historiaconstitucional.com), donde se encuentran las aportaciones de Jean-Baptiste Busaall, Lartaun de Eguibar, Ignacio Fernández Sarasola, Rafael Fernández Sirvent, Antonio-Filiu Franco y Eduardo Martiré. La segunda, en el número extraordinario 4 de la Revista Internacional de los Estudios Vascos (2009). Les origines du constitutionnalisme et la Constitution de 7 juillet 1808, Maïté Lafourcade (ed.). Un denso volumen de 363 páginas en el que tanto se estudia el texto de Bayona, como se rastrea en los orígenes del constitucionalismo. De ahí, debido a su ambición, su extensa nómina de autores: Albert Rigaudière, Arnaud Vergne, Jean-Baptiste Busall, Maïté Lafourcade, Jean Pierre Massias, Juan Cruz Allí, Rafael Dezcallar, José Luis Orella, Gregorio Mon-real, José Antonio Escudero, Arnaud Martin, Juan Carlos Domínguez Nafría y Txomin Peillen. Y además de estas interesantes contribuciones, también han aparecido dos monografías cuyo exclusivo objeto es el estudio del texto constitucional josefino.

Fue el año 2007 cuando apareció el primero de los trabajos referidos. Dentro de la cuidada colección dirigida por Miguel Artola, Las constituciones españolas, Ignacio Fernández Sarasola realizó el estudio preliminar y la selección de documentos de la obra I. La Constitución de Bayona (1808). Como experto tratadista que es en el campo del derecho constitucional en su vertiente histórica y conocedor de la norma de Bayona, como ya sobradamente ha puesto de manifiesto en trabajos previos («La primera Constitución española: El Estatuto de Bayona», en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y en Revista de Derecho. Universidad del Norte, 26, Barranquilla, 2006), donde haciendo gala de una honestidad cada vez más infrecuente en el mundo de la academia nos anuncia la elaboración del trabajo objeto de esta recensión, el...

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