La asistencia técnica en el derecho mexicano

Autor:Horacio Rangel Ortiz
Cargo del Autor:Socio de la firma de abogados RANGEL y RANGEL, S. C. Ciudad de México
Páginas:430-454
RESUMEN

Durante muchos años, las operaciones que tienen de por medio la entrega y recepción de asistencia técnica han sido materia de reglamentación desde distintas perspectivas. La aplicación de estas disposiciones fue con frecuencia materia de controversia, pues en ausencia de una definición legal de asistencia técnica, particulares y autoridades no siempre estuvieron de acuerdo en el contenido real y legal del concepto de asistencia técnica. La ley que exigía la inscripción de estos contratos hoy está abrogada, pero las referencias a la asistencia técnica se conservan en la legislación mexicana, particularmente en el ámbito de lo fiscal y lo tributario, lo mismo en el Derecho doméstico que en el Derecho internacional vigentes en México. Es el caso de las alusiones que se hacen tanto en el Código Fiscal de la Federación como en convenios ... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 430

Nota preliminar

Las discusiones en torno al concepto de asistencia técnica y a lo que debe entenderse por una operación o un contrato que la involucra, por mucho tiempo han estado presentes en el medio mexicano. Primero, con motivo de la aplicación de la antigua legislación sobre transferencia de tecnología, que exigía el registro de los contratos que la invo-Page 431lucraban como condición para su validez1. La inscripción del contrato era, además, una condición para la legal deducibilidad de los pagos realizados como contraprestación por el suministro de la asistencia técnica recibida en un negocio. No faltaron los casos en que lo que la autoridad administrativa consideraba como asistencia técnica, los particulares estimaban que no lo era.

Estas exigencias, que estuvieron vigentes durante los años setenta y ochenta, hoy han desaparecido2; pero no las discusiones en torno a lo que debe entenderse por asistencia técnica a los fines fiscales que, de tiempo en tiempo, ocupan la atención de empresarios, abogados, contadores, funcionarios administrativos, juzgadores y académicos. En las próximas páginas presento un panorama general de lo que en el ámbito fiscal se entiende por asistencia técnica, y lo contrasto con lo que fuera de este medio se conoce con el mismo nombre, para destacar los puntos de acuerdo y desacuerdo, y los efectos consiguientes. Termino este comentario con las recomendaciones y conclusiones de las que ha parecido pertinente dejar constancia en este trabajo.

I La asistencia técnica. orígenes y antecedentes

Aunque la expresión asistencia técnica es relativamente joven, pues ésta se usa de manera formal en el contexto que hoy la conocemos desde hace poco más de seis décadas (1943), las nociones que comprende han estado presentes en la vida de todos los días entre artesanos e industriales desde mucho antes que se bautizaran las tareas propias de ella con el nombre que hoy se les conoce. Hoy se le llama asistencia técnica al suministro de pormenores y detalles inherentes a la capacitación y la preparación de todos los involucrados en determinadas actividades productivas e incluye la transmisión de datos, orientaciones, recomendaciones, informaciones y consejos, complementarios y accesorios de los procesos, sistemas, recetas y fórmulas principales, sin los cuales la puesta en práctica del proceso, el sistema, la receta o la fórmula, sencillamente no funciona como debiera. Así es la relación entre lo principal y lo accesorio; entre la substancia y el complemento, aunque a veces el complemento es tan importante como la substancia. A los conocimientos técnicos vinculados a estos procesos, sistemas, recetas y fórmulas que integran lo principal, suele identificárseles con la voz know-how; en tanto que a los datos, orientaciones, recomendaciones, informaciones y consejos complementarios o accesorios que en su con-Page 432junto integran la asistencia técnica, también se le llama show-how. La asistencia técnica es igualmente importante en la instrumentación de recursos correctivos y en la solución de percances que ocurren en todas las industrias con motivo del funcionamiento y puesta en práctica de maquinaria, dispositivos, aparatos, mecanismos y procesos que en ellas están presentes. Consentido que know-how y show-how son dos prestaciones distinguibles en cuanto a su contenido, la realidad es que una y otra están interrelacionadas; no siempre es fácil distinguir una de la otra ni tampoco separarlas con precisión.

Los industriales de todo el mundo echan mano de este recurso todos los días, aunque no siempre le llamen de esta forma ni estén conscientes que están ante una situación que involucra el suministro de asistencia técnica. Lo que interesa es solucionar el problema. Cuando sí lo están, es porque un personaje llamado proveedor se ha comprometido a suministrar a otro llamado beneficiario o receptor una serie de informaciones, orientaciones, recomendaciones, explicaciones e instrucciones complementarias de otra operación, en los términos de un contrato de asistencia técnica, y cuando un abogado ha intervenido para darle formalidad a la transacción.

II El contrato de asistencia técnica

Como regla, la necesidad de disponer de asistencia técnica se prevé cuando se está planeado y pactando el proyecto principal del que la asistencia técnica es un complemento, de modo que su disposición y entrega se pacta en un acuerdo de voluntades llamado contrato de asistencia técnica, ya sea que este acuerdo de voluntades se encuentre en un documento expresamente redactado para ese fin, bien que forme parte del clausulado de otro acuerdo con el que guarda relación. En cualquiera de los dos casos estamos ante un contrato de asistencia técnica consistente en el acuerdo de voluntades por virtud del cual una de las partes llamada transmisor, se obliga a proporcionar a la otra denominada receptor, ayuda, apoyo o cooperación orientadas a la obtención de resultados prácticos en la producción industrial y prestados con base en principios y conocimientos científicos o técnicos que el transmisor posee, pudiendo el mismo recibir una remuneración por esta prestación3.

En el Derecho mexicano no existe una reglamentación particular para este tipo de operaciones, de modo que las restricciones que rigen en la redacción de estos pactos, son las de cualquier contrato redactadoPage 433en similares circunstancias para ser celebrado entre dos industriales, normalmente uno con más experiencia que el otro en algún aspecto específico de la industria. En el ámbito de los contratos de asistencia técnica que deben surtir efectos en México, como regla, el más experimentado de los dos es un residente en el extranjero, en tanto que el receptor de las orientaciones es el que tiene un establecimiento en territorio nacional, en donde serán instrumentados los consejos y orientaciones suministrados por el extranjero.

III Definición de asistencia técnica en el código fiscal

Admitido que no hay una reglamentación especial aplicable a los contratos de asistencia técnica, debe decirse que lo que sí existe en la legislación mexicana es una definición de lo que debe entenderse por asistencia técnica a los fines de las materias en las que tiene un impacto lo dispuesto en el Código Fiscal de la Federación. Se trata de la definición contenida en el cuarto párrafo del artículo 15-B de este ordenamiento. Los méritos e insuficiencias de esta definición legal de asistencia técnica del Derecho doméstico, son acarreados a otros dominios dentro de lo fiscal, como, por ejemplo, la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), que no incluye una definición de asistencia técnica. Este silencio en la LISR no ha sido impedimento para que sus redactores atribuyan efectos jurídicos diversos a las operaciones y negocios que la involucran, como se muestran en al menos cinco disposiciones de este ordenamiento en las que se hace referencia a la asistencia técnica. Estas menciones aparecen en los artículos 31, fracción XI, 39, fracción III, 42, fracción VII, 97, fracción II y 200 de la Ley del Impuesto sobre la Renta (en vigor en 2009).

En el ámbito de los instrumentos para evitar la doble tributación, el Convenio Modelo de la OCDE incluye una mención, más no una definición, alusiva a la asistencia técnica4.

El texto del artículo 15-B del Código Fiscal de la Federación es el siguiente:

«Artículo 15-B.—Se consideran regalías, entre otros, los pagos de cualquier clase por el uso o goce temporal de patentes, certificados de invención o mejora, marcas de fábrica, nombres comerciales, derechos de autor sobre obras literarias, artísticas o científicas, incluidas las pelícu-Page 434las cinematográficas y grabaciones para radio o televisión, así como de dibujos o modelos, planos, fórmulas, o procedimientos y equipos industriales, comerciales o científicos, así como las cantidades pagadas por transferencia de tecnología o informaciones relativas a experiencias industriales, comerciales o científicas, u otro derecho o propiedad similar.

Para los efectos del párrafo anterior, el uso o goce temporal de derechos...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA