Artículo 575

Autor:Sergio Amadeo Gadea
Páginas:738-741
 
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1. Será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años quien, con la finalidad de capacitarse para llevar a cabo cualquiera de los delitos tipificados en este Capítulo, reciba adoctrinamiento o adiestramiento militar o de combate, o en técnicas de desarrollo de armas químicas o biológicas, de elaboración o preparación de sustancias o aparatos explosivos, inflamables, incendiarios o asfixiantes, o específicamente destinados a facilitar la comisión de alguna de tales infracciones.

  1. Con la misma pena se castigará a quien, con la misma finalidad de capacitarse para cometer alguno de los delitos tipificados en este Capítulo, lleve a cabo por sí mismo cualquiera de las actividades previstas en el apartado anterior.

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    Se entenderá que comete este delito quien, con tal finalidad, acceda de manera habitual a uno o varios servicios de comunicación accesibles al público en línea o contenidos accesibles a través de internet o de un servicio de comunicaciones electrónicas cuyos contenidos estén dirigidos o resulten idóneos para incitar a la incorporación a una organización o grupo terrorista, o a colaborar con cualquiera de ellos o en sus fines. Los hechos se entenderán cometidos en España cuando se acceda a los contenidos desde el territorio español.

    Asimismo se entenderá que comete este delito quien, con la misma finalidad, adquiera o tenga en su poder documentos que estén dirigidos o, por su contenido, resulten idóneos para incitar a la incorporación a una organización o grupo terrorista o a colaborar con cualquiera de ellos o en sus fines.

  2. La misma pena se impondrá a quien, para ese mismo fin, o para colaborar con una organización o grupo terrorista, o para cometer cualquiera de los delitos comprendidos en este Capítulo, se traslade o establezca en un territorio extranjero controlado por un grupo u organización terrorista.

    La emergencia del fenómeno del terrorismo internacional ha cuestionado el rigor de ciertas categorías al uso. Porque se ha desarrollado con nuevos métodos de acción y formas líquidas de relación o vinculación, sustituyendo los grupos estructurados y jerárquicos por grupusculos semiautonomos ligados entre ellos con flexibilidad, grupusculos que forman redes internacionales y recurren cada vez más a las nuevas tecnología, en especial internet, como declaraba el preámbulo de la Decisión Marco 2008/919/JAI del Consejo, que modificó la Decisión del 2002 sobre terrorismo. Internet, continuaba exponiendo, se utiliza para inspirar y movilizar a redes terroristas locales e individuos en Europa y también sirve de fuente de información sobre medios y métodos terroristas, funcionando por lo tanto como un campo de entrenamiento virtual. En la persecución del fenómeno de la criminalidad terrorista internacional ha de advertirse, una y otra vez, la necesidad de deslindar la frontera entre la disidencia política, religiosa e ideológica y la actividad terrorista, para respetar libertades fundamentales imprescindibles en una sociedad democrática. En esos términos se ha pronunciado la jurisprudencia en el sentido de la insuficiencia de establecer que los sospechosos o acusados sostienen, y comparten entre ellos, unas determinadas ideas acerca de una religión, un sistema político o una forma de entender la vida. Es preciso acreditar que quienes defienden esas ideas, convirtiéndolas en sus fines, han decidido imponerlas a los demás mediante medios violentos orientados a intimidar a los poderes públicos y a intimidar y aterrorizar a la población. Dicho de otra forma, es preciso establecer que, desde la mera expresión y defensa de unas ideas, han iniciado de alguna forma, incluso con la decisión efectiva de llevarlo a cabo, su paso a la acción con la finalidad de imponer sus ideas radicales fuera de los cauces pacíficos...

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