Artículo 383

Autor:Sergio Amadeo Gadea
Páginas:587-590
 
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El conductor que, requerido por un agente de la autoridad, se negare a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas a que se refieren los artículos anteriores, será castigado con las penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

La SAP TARRAGONA, sección 2a, de 30 de mayo de 2013 analiza la STS de 19 de diciembre de 2002 que realizó el estudio de la aplicación del art. 380 CP (hoy artículo 383) en relación el art. 21 del Reglamento General de Circulación con remisión, a su vez, a las conclusiones sentadas por la STS de 9 de diciembre de 1999. Esta última sentencia (STS de 9 de diciembre de 1999), estudió quiénes están obligados a someterse a las pruebas de alcoholemia sobre la base del art. 12.2 párrafo primero del texto articulado, considerando como obligados a los conductores de vehículos y bicicletas y a los demás usuarios de la vía cuando se hallen implicados en un accidente de circulación, desarrollándose lo anterior en virtud del art. 21 RD 1428/2003 (Reglamento General de Circulación) en el que se determina que los agentes de la autoridad encargados de la vigilancia del tráfico podrán someter a dichas pruebas a cualquier usuario de la vía o conductor de vehículo implicado directamente como posible responsable en un accidente de circulación (art. 21.1), a quienes conduzcan cualquier vehículo con síntomas evidentes, manifestaciones que denoten o hechos que permitan razonablemente presumir que lo hacen bajo la influencia de bebidas alcohólicas (art. 21.2), a los conductores que sean denunciados por la comisión de alguna de las infracciones a las normas contenidas en este reglamento (art. 21.3) y a los que, con ocasión de conducir un vehículo, sean requeridos al efecto por la autoridad o sus agentes dentro de los programas de controles preventivos de alcoholemia ordenados por dicha autoridad (art. 21.4). La sentencia del Tribunal Supremo de 9 de diciembre de 1999 establece que la dependencia del artículo 380 respecto del 379 del Código Penal permite establecer, en orden a fijar los límites entre la sanción penal y la administrativa, los

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siguientes criterios orientativos: a) La negativa a someterse al control de alcoholemia, en cualquiera de los supuestos previstos en los números 1 y 2 del art. 21 del Reglamento General de Circulación, debe incardinarse dentro del tipo penal del art. 380 del Código Penal, b) Dicha negativa, en los supuestos de los números 3 y 4 del mismo precepto del Reglamento de Circulación, precisa la siguiente distinción: b. 1) Si los agentes que pretendan llevar a cabo la prueba advierten en el requerido, síntomas de estar conduciendo bajo los efectos de bebidas alcohólicas, y se lo hacen saber así al requerido, la negativa de éste debe incardinarse también en el delito de desobediencia del citado art. 380 CP. b.2) Cuando no se adviertan tales síntomas, la negativa del requerido no rebasa los límites de la sanción administrativa (arts. 65.5.2.b ) y 671 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a motor y Seguridad Vial). La interpretación que realiza la sentencia al estudiar las consecuencias de la negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia en los distintos supuestos contemplados, entiende la Sala, que parte de un hecho fundamental, sin el cual no es posible apreciar el tipo previsto en el art. 380 CP y es que el sujeto al que se requiera para la realización de la prueba de detección alcohólica se hallare conduciendo el vehículo, extendiéndose únicamente al resto de usuarios de la vía en los supuestos en los que se hallaran implicados en un accidente de circulación. Además, en los concretos supuestos previstos en el art. 21.3 y 4, se exige específicamente que se aprecien en el requerido, síntomas de estar conduciendo bajo los efectos de bebidas alcohólicas. El Tribunal Supremo entendió que no podía acogerse la argumentación consistente en considerar que el tipo penal previsto en el art. 380 CP sólo sería apreciable cuando a la vez concurra con el delito del art. 379 CP al interpretar que para considerar legítimo el requerimiento para someterse a las pruebas de alcoholemia no es necesario acreditar plenamente que el sujeto se hallaba bajo la influencia de bebidas alcohólicas sino, únicamente la concurrencia de algunas manifestaciones que permitan presumir esa posibilidad. De acuerdo con lo anterior, la concurrencia del tipo previsto en el art. 383 (antiguo 380) en supuestos en los que se detecta una infracción reglamentaria, no exige la plena acreditación de la influencia de la ingesta de alcohol en la conducción, sino, únicamente, la existencia de circunstancias que permitan presumir tal hecho en el sujeto que se halla a los mandos de cualquier vehículo (SAP TARRAGONA, sección 2a, núm. 434/2014, de 6 de noviembre).

En la redacción del art. 383 CP desaparece la referencia que se hacía al delito de desobediencia del...

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