Artículo 377

Autor:Sergio Amadeo Gadea
Páginas:579-579
 
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Para la determinación de la cuantía de las multas que se impongan en aplicación de los artículos 368 a 372, el valor de la droga objeto del delito o de los géneros o efectos intervenidos será el precio final del producto o, en su caso, la recompensa o ganancia obtenida por el reo, o que hubiera podido obtener.

Es doctrina jurisprudencial reiterada, por todas SSTS núm. 776/2011, de 20 de julio, núm. 12/2008, de 11 de enero y núm. 145/2001, de 30 de enero, la que declara presupuesto indispensable para la imposición de la pena de multa de determinación del valor de la droga, de suerte que ausente éste dato, no procederá imposición de la pena de multa (SSTS núm. 1170/2006, de 24 de noviembre, núm. 1463/2012 y núm. 1998/2000, de 28 de diciembre). La sentencia antes citada núm. 145/2001, advierte de las dificultades interpretativas que alberga el art. 377 CP. Este precepto ha merecido criticas doctrinales porque en la valoración del precio juegan de un lado, factores que escapan del dominio del autor en el momento de la realización de la conducta para instalarse en futuribles de difícil si no imposible objetivación, y de otro lado no debe olvidarse que se trata de sustancias de tráfico ilícito y por lo tanto, cualquier aproximación valorativa procede inexcusablemente de un mercado esencial y radicalmente ilegal y todo ello puede proyectar sombras sobre el principio de culpabilidad (STS núm. 503/2013, de 19 de junio). La jurisprudencia pues reconoce la necesidad de que el factum acoja el presupuesto cuantitativo indispensable para la determinación de la pena de multa. Ahora bien como hemos recordado en las SSTS núm. 73/2009, de 29 de enero y núm. 64/2011, de 8 de febrero, la determinación de la multa a partir del valor de venta en el mercado de la droga aprehendida no está exenta de dificultades. La idea de que su fijación ha de ser objeto de prueba pericial es, cuando menos, discutible. Su conocimiento no exige estar en posesión de especiales conocimientos científicos o artísticos, cuya carencia es la que da sentido y justifica la práctica de una prueba pericial -art. 456 LECRIM-. Es cierto que no estamos en...

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