Artículo 336

Autor:Encarna Roca Trias
Cargo del Autor:Catedrática de Derecho Civil
RESUMEN

I. Naturaleza: A) El vitalicio como censo sin dominio. B) El vitalicio como censo ad vitam. C) El vitalicio como renta vitalicia. D) Solución que se propone.- II. Elementos: A) Sujetos. B) Objeto. C) Pensión. D) Forma.-III. Caracteres.-IV. Efectos.-V. Extinción.

 
EXTRACTO GRATUITO
  1. NATURALEZA

    La utilización decimonónica de la palabra «censo» en sentido de «pensión» hace que la Compilación coloque entre los contratos una institución a la que atribuye un nombre actualmente reservado para un derecho real: el llamado censo vitalicio. La norma del artículo 336 demuestra el grado de inmovilismo de las instituciones catalanas en el momento de la Compilación, puesto que, como se verá, el censo vitalicio, desde el Código de Napoleón, recibía en Europa el nombre de renta vitalicia y como tal es tratado por los autores españoles del siglo XIX hasta llegar al Código civil.

    Por ello es posible demostrar perplejidad a la hora de enfrentarse con dos disposiciones aparentemente contradictorias en la Compilación: el artículo que estamos comentando y el artículo 297, que establece que se denomina «censo sin dominio» aquel que atribuye el derecho a cobrar una pensión y, ciertamente, el parecido entre esta institución y la que regula el artículo 336 es muy aparente.

    De esta manera se puede llegar a identificar ambas instituciones, lo que lleva a la discusión sobre su identificación o su diferenciación.

    A)    El vitalicio como censo sin dominio

    Señala Puig Ferriol 1 que los compiladores no fueron muy sistemáticos al desarrollar en lugares distintos de la Compilación dos instituciones que tienen o parecen tener la misma naturaleza, porque el artículo 336 se refiere a «censo sin dominio» cuando regula los vitalicios y el artículo 297 regula una modalidad enfitéutica, que también recibe el nombre de «censo sin dominio»; por ello afirma que el artículo 336 regularía «una modalidad enfitéutica de los censos sin dominio, caracterizada en el artículo 297 por la nota de que el censualista sólo tiene derecho a la pensión, pero no a los demás derechos de carácter económico que de la enfiteusis se derivan en favor del censualista, como son el laudemio y la fadiga»2.

    La coincidencia entre las instituciones de los artículos 297 y 336 aparece constatada en la obra de Mirambell3. Dicho autor afirma que en el artículo 297 debe entenderse el término «sin dominio, como sin dominio directo». Por ello afirma que el artículo 336 regula un censo sin dominio, calificado de vitalicio por su duración limitada, si bien por su carácter de irredimible no puede tener el mismo tratamento que los censos enf téuticos4.

    B)     El vitalicio como censo «ad vitam»

    La mayoría de los autores catalanes distinguen dos modalidades de rentas vitalicias: el violario, que tiene como característica la constitución por medio de la entrega de un capital en dinero, redimible. Y el vitalicio, que se constituye por la entrega de un capital en bienes, comúnmente inmuebles, y que es irredimible. Cuando Vives i Cebriá define el violario, lo hace diciendo que «el censo vitalicio o de por vida en Cataluña se llama violario» 5. Parecida confusión parecen apuntar Broca-Amell, para quienes el vitalicio es «el violario irredimible, creado mediante la entrega de una finca, cuyo precio sirve de capital al censal de por vida que se crea» 6.

    DurÁn i Bas, sin embargo, distinguía en su Memoria el vitalicio del volario y decía que «el vitalicio es distinto del violario. Se constituye mediante la entrega de una finca en pleno dominio con la obligación de pagar una pensión anual durante la vida del cedente» 7. Borrell culmina quizá el proceso de separación del vitalicio y del violario, pero ello tiene como consecuencia su equiparación al censo reservativo, puesto que afirma que «viene a ser un censo reservativo vitalicio» 8.

    1. El vitalicio como renta vitalicia

      Otro grupo de autores distinguen entre dos clases de rentas vitalicias: aquellas que se constituyen entregando un capital en dinero y que se denominan violarios, y las que se constituyen entregando una finca, que se denominan vitalicios. Esta es la tendencia de la mayoría de los Proyectos de Apéndice. Así, el de Romaní-Trías i Giro9 trata el violario y los vitalicios como dos formas distintas de renta vitalicia; dichos autores afirman que existen dos formas de renta vitalicia, proveniente la una del derecho a percibir una pensión mediante la entrega de un capital o precio, en numerario, y se denomina violario, y la segunda mediante la cesión perpetua del dominio de una cosa mueble o inmueble y se llama vitalicio» y añaden que «la primera forma es parecida a los censales; salva su duración por constituirse sobre la vida de una persona nacida o nacedera mientras se determine. Mientras que el violario es redimible, reintegrando al perceptor de la pensión el capital o precio entregado, el vitalicio es irredimible, salvo el pacto en contrarino.

      El Anteproyecto de Permanyer i Ayats trataba esta institución dentro de la rúbrica dedicada a la renta vitalicia y en el artículo 2.253 decía que «el contrato aleatorio de renta vitalicia obliga al deudor a pagar una pensión anual durante la vida de una o más personas determinadas por un capital en dinero, en el cuál caso se llama violario, o por un capital en bienes muebles o inmuebles, cuyo dominio se transfiere, desde luego, con la carga de la pensión, el cual caso se llama vitalicio» 10.

      Esta identificación se produce como consecuencia de la influencia del artículo 1.802 del Código civil, que a su vez aparece fuertemente influenciado por la regulación que de este contrato efectúa el Código civil francés. En efecto, el artículo 1.968 del mencionado Código regula el contrato de rente viagére, es decir, renta vitalicia, y por ello García Goyena, aun constatando la existencia histórica en el Derecho espafol de los censos vitalicios 11, afirma que se le da un nombre propio a partir del Código y que se pasa a llamar rena vitalicia. Por ello pueden encontrarse entre los autores castellanos del siglo XIX dos...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA