Artículo 316

Autor:Antoni Mirambell Abanco
Cargo del Autor:Profesor Titular de Derecho Civil
RESUMEN

I. Cabrevación: 1. Concepto. 2. Regulación. 3. Efectos.

 
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  1. CABREVACIÓN

  1. CONCEPTO

    En el artículo 316 de la Compilación se conserva, de acuerdo con la regulación tradicional de la enfiteusis catalana, el derecho de cabrevación otorgado al censualista-dueño directo.

    El mismo precepto (art. 316, 1.°) proporciona el concepto de cabrevación entendiendo que consiste en el derecho del dueño directo de «hacerse reconocer como tal, a su costa, por el enfiteuta y en escritura pública», Evidentemente no constituye una conceptuación del derecho de cabrevación la redacción del artículo 317, final, puesto que la conjunción «o» que une las expresiones «cabrevación» y «firma por razón de dominio» no es explicativa -a diferencia del término «o sea» del art. 316, 1.°-, sino que se trata propiamente de una conjunción disyuntiva.

    Esta norma, pues, contempla los dos supuestos distintos aludidos, los cuales solamente coinciden en el hecho de que ambos implican el conocimiento de la enajenación por parte del censualista-dueño directo.

    Según la referida regulación tradicional de la enfiteusis, la cabrevación ha sido configurada de la forma que a continuación quedará expuesta.

    La cabrevación es el reconocimiento o confesión que hace el enfiteuta en favor del dueño directo, en virtud del cual declara que tiene la finca en enfiteusis y, por tanto, sujeta al pago de la pensión, del laudemio y demás derechos dominicales 1.

    Como indica Ripoll2, la capibreviationem es conocida en el Derecho común como recognitionem o renovationem, y Vives Cebriá explica, probablemente, el porqué de la denominación catalana 3: las confesiones o reconocimientos se hacían en unos pergaminos, de manera muy breve y una después de otra haciendo un apartado o «a capite» (acapte) para cada enfiteuta o feudatario. Estos pergaminos eran conocidos como «caput breve» y en catalán «capbreu», de tal manera que acapitare significa «capbrevar» o confesar.

    Por medio de la cabrevación, el dueño directo conserva sus derechos y rentas, pudiendo obligar al enfiteuta a cabrevar tantas veces como tenga por conveniente. La obligación de cabrevar afectará tanto a la finca enfitéutica como a sus mejoras (edificios o construcciones)4.

  2. REGULACIÓN

    La regulación de la cabrevación difiere, obviamente, en el contexto normativo actual de lo que fuera su regulación anterior.

    Contrariamnete a lo dispuesto por el Derecho común, el Derecho de Cataluña, según el usatge «Placitare vero» y la constitución «Negun home» de 12915, establecía que el dueño directo tenía jurisdicción sobre el enfiteuta. Por consiguiente, el dueño directo podía nombrar Juez enfiteuticario y escribano, constituir tribunal para convocar al enfiteuta a reconocer o cabrevar6.

    De esta manera, el dueño directo podía actuar siempre en contra del poseedor de su finca enfitéutica que no quisiera reconocerle como tal o no quisiera prestarle sus derechos dominicales.

    En la actualidad, para que pueda ser realizado el reconocimiento de la existencia del dominio directo por parte del enfiteuta, la norma que comentamos de la Compilación establece que:

    -  El reconocimiento deberá hacerse en escritura pública (art. 316, 1.°, final).

    -  El dueño directo deberá «exihibir los títulos de su derecho», o sea deberá presentar el título-documento de constitución de la enfiteusis. Por otro lado, deberá además demostrar que el enfiteuta posee la finca enfitéutica (art. 316, 2.°).

    Para el caso de inexistencia del título-documento o para el caso de constitución de la enfiteusis por usucapión, el artículo 316, 3.°, prevé que la «cuasi posesión del censo por espacio de treinta años...

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