Artículo 295

Autor:Antonio Para Martín
Cargo del Autor:Profesor Titular de Derecho Civil. Abogado
 
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Como ya he indicado antes, la facultad de tener luces y vistas sobre la finca vecina es integrante del dominio, si se respetan las distancias indicadas en el artículo 293.

Por ello, la servidumbre de luces 1 y vistas 2 otorga las mismas facultades, pero sin necesidad de respetar las citadas distancias.

Las servidumbres de luces y vistas, si bien suelen darse conjuntamente (la de vistas implica, desde luego, la de luces), son en sí distintas, y, obviamente pueden darse por separado, existiendo independientemente una de otra 3.

La doctrina había criticado que los textos legales no hubieran llegado a una distinción clara4. Se destacó que la servidumbre de luces permite recibir luz que, entrando por la parte superior de la finca vecina, pasa a la del que goza de la servidumbre, pero no autoriza para asomarse o mirar al fondo del predio sirviente, lo cual es exclusivo de la servidumbre de vistas 5; que la servidumbre de luces es la que permite recibir el sol, es decir, la luz desde lo alto, mientras que la de vistas implica la facultad de mirar o asomarse hacia abajo, a la tierra 6.

El tamaño de los huecos o ventanas estará en consecuencia con el tipo de servidumbre. En la de luces, para que sólo pueda recibir luz, sin vistas sobre la finca vecina, la abertura deberá ser necesariamente reducida. Tal es el caso de la tradicional lucerna (anchura de 12 centímetros y altura variable entre la mínima de 45 centímetros y máxima de 70, según el artículo 283, 2.°), de la que se había comentado que su escaso ancho no permitía otra utilidad sino la de recibir luz, no pudiendo pasar por ella un hombre, ni tampoco asomarse. La de vistas, que obviamente también implica la facultad de recibir luces, podrá ejercerse también a través de ventanas o voladizos.

Mediante las servidumbres dichas pueden tenerse huecos, ventanas o voladizos sin observar la androna, que viene así a ser la frontera entre las luces y vistas ex dominii o ex servitute, contempladas desde la perspectiva del que las disfruta

Existiendo servidumbre de luces o vistas, el propietario del predio sirviente debe sufrir la inmisión consistente en que el titular del dominante tenga vistas o tome luces sin observar la androna. Y además, si quiere edificar, deberá dejar la misma, salvo que otra cosa establezca el título de constitución.

En este caso, el metro de la androna se computa a partir del elemento a través del cual se ejerce la servidumbre por el predio dominante. No indica esto expresamente...

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