Artículo 293

Autor:Antonio Para Martín
Cargo del Autor:Profesor Titular de Derecho Civil. Abogado
RESUMEN

I. Principio general de no inmisión en el predio vecino por medio de luces o vistas.-II. Límites en la apertura de ventanas y construcción de voladizos: A) En paredes situadas una frente a otra. B) En paredes contiguas o en ángulo.

 
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Este precepto formula en su primer párrafo un principio general, estableciendo en los dos restantes concretas manifestaciones del mismo.

  1. PRINCIPIO GENERAL DE NO INMISIÓN EN EL PREDIO VECINO POR MEDIO DE LUCES O VISTAS

    El principio es tradicional de derecho catalán y se formula en la Compilación, incorporando casi textualmente la ordinación 11. Tiene una formulación gráfica: el «mirar» primero sobre el terreno de la finca propia supone que la construcción donde puedan abrirse huecos, ventanas o voladizos que proporcionen luces o vistas no sea contigua a la finca colindante, o no esté tan cercana (cercanía determinada por la androna, como se verá), que las luces o vistas que permita supongan una auténtica inmisión en la finca vecina. Una pared o muro colindantes o excesivamente cercanos no puede suponer, en sí, ni la posibilidad de tomar luz de la finca vecina, ni un perjuicio a la intimidad de los vecinos. Puede suponer todo ello, desde el momento en que se practiquen huecos, ventanas o voladizos. De ahí que si el edificio en cuestión puede «mirar» directamente al colindante (por estar justo al lado o excesivamente cerca), no puede tener luces o vistas sobre el mismo, como facultad del derecho de propiedad. Es necesario que exista un derecho de servidumbre, en la que el predio dominante, aun «mirando» directamente sobre el sirviente, esté facultado para tener las luces y vistas referidas, cuyo alcance vendrá determinado por el contenido de la servidumbre 1.

    Se ha destacado que dicho principio tiene una doble formulación2: Prohibición de tomar luz de la finca vecina, si antes no se toma por la propia, y prohibición de mirar finca vecina si antes no se mira por la propia.

    Y así se considera que, tanto las vistas como las luces (es decir, tomar luz directamente de la finca ajena), pueden suponer inmisiones, más graves, desde luego, en las vistas que en las luces, por cuanto a través de aquéllas se atenta contra la intimidad del vecino.

    La ordinación 11, que formulaba el principio que nos ocupa, se refería solamente a las vistas, con lo que está claro que el texto vigente formula con mayor amplitud. De todos modos, la doctrina predominante anterior a la Compilación lo entendió en la más amplia formulación que actualmente tiene3.

    De lo dispuesto en los tres párrafos del precepto comentado se deduce que se toma luz directamente de la finca ajena, o se mira sobre aquella antes que sobre terreno propio, cuando la apertura que sea no guarda la distancia que se indica en los párrafos 2 y 3.

    Se ha criticado la formulación de este principio en el texto legal4, pero entiendo que es útil porque, además de la aplicación de lo que disponen los demás párrafos, la norma más amplia del párrafo primero abarca supuestos que no son especialmente contemplados en los siguientes.

    Una cuestión sería la planteada ante la no distinción entre vistas rectas u oblicuas, a diferencia de lo que dispone el artículo 582 del Código civil. Ya la doctrina anterior a la Compilación había puesto de manifiesto el curioso hecho de que la normativa entonces vigente prescindiera de la distinción, y se había discutido si la ordinación 46 («finestra a cantó») se refería precisamente a las oblicuas 5.

    La actual normativa tampoco distingue, pero, ello no obstante, en aplicación del principio general del párrafo primero, deben evitarse vistas oblicuas que produzcan inmisión. Como ya ha puesto de manifiesto la doctrina6, el párrafo tercero contempla sin especificarlo vistas oblicuas, que son impuestas por la especial ubicación de las paredes (contiguas o en ángulo). Teniendo en cuenta el referido principio, las distancias deberán observarse, no sólo en el supuesto literalmente contemplado, entre paredes contiguas o en ángulo, sino también en el caso de que la pared linde con un solar. Las eventuales inmisiones en el mismo...

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