Artículo 290

Autor:Antonio Para Martín
Cargo del Autor:Profesor Titular de Derecho Civil. Abogado
 
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Recoge el precepto comentado el tradicional derecho de «atans», que ha sido definido como «el derecho que tiene el dueño de un edificio o solar a acercar sus construcciones al edificio vecino, ya sea paralelamente, como sucede con las paredes laterales de las casas, ya de través, por ejemplo, cuando las paredes de fachada se acercan formando ángulo con la pared lateral vecina»1. También como el «derecho a poder acercar (atansar) la pared propia a otra ajena, a lo largo y de través, pero sin poder apoyar la primera en la segunda 2.

Las definiciones expuestas son perfectamente válidas a la luz de la norma vigente.

Este derecho de «atans» supone, igual que la medianería, un límite a la propiedad. Pero existen claras diferencias. El «atans» no otorga derecho alguno sobre la pared del vecino; supone únicamente adosar una pared a otra, uniendo los materiales, pero sin apoyar o cargar un edificio, como podría hacerse en el caso de la medianería.

No produciéndose carga, el derecho de «atans» puede ejercitarse sobre una pared exclusiva del propietario colindante, o también medianera, pero sin utilizar la medianería. Por ello el «atans», aun dándose sobre pared medianera, no implica obligación alguna a contribuir a los gastos de coste de aquélla. Esta nace con la utilización de la medianería y el «atans» no implica utilización.

El precepto comentado deja a salvo la obligación de respetar las servidumbres existentes, con lo que si existe alguna -luces y vistas, por ejemplo- cuyo contenido impide al dueño del predio sirviente el apoyar su edificio, no se daría el derecho que nos ocupa. La doctrina había destacado, con anterioridad al texto legal vigente, que la existencia de servidumbres como las indicadas impedía el derecho de «atans» y también algunas excepciones recogidas en las ordinaciones de Sanctacilia. Así, los depósitos fecales se han de separar un palmo y medio de destre de la pared del vecino, mediante una contrapared más alta que el depósito, llamada alambor (ord. 19 y 45); las conducciones de agua también se han de separar mediante una contrapared de piedra y mortero (ord. 8); los hornos de alfarero se han de separar tres palmos de destre, con una pared en medio (ord. 55), las máquinas que producen trepidación o golpes, telares de tejer, fraguas, chimeneas y otras cosas perjudiciales o...

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