Artículo 281

Autor:Juan Miguel González
Cargo del Autor:Catedrático de Derecho Romano
RESUMEN

I. Consideraciones generales.-II. Arboles muertos.-III. Arboles arrancados o tronchados.-IV. Arboles frutales.-V. Monte bajo.

 
EXTRACTO GRATUITO
  1. CONSIDERACIONES GENERALES

    La oposición entre árboles que mueran y árboles tronchados o arrancados por el viento es romana, como también lo es la de atribuir los primeros al usufructuario (si bien las fuentes subrayan expresamente la obligación que tiene el usufructuario de reponerlos), y los segundos al propietario. Asimismo se regula la posibilidad de que el usufructuario haga uno de estos últimos limitado a las necesidades de la cosa usufructuada.

    La Compilación ha empeorado la regulación romana y presenta algunas deficiencias que han sido señaladas acertadamente por la doctrina.

    Comenzamos por una consideración de tipo sistemático, que resumimos en los cinco apartados siguientes:

    a)    Sigue en este artículo la oposición entre usufructo de árboles y arbustos que se encuentran en el fundo usufructuado (arts. 279, 280 y 281) y usufructo de bosques (art. 282).

    b)    En cambio, «se neutraliza», es decir, deja de ser pertinente la distinción entre árboles que retoñan o rebrotan del tronco o las raíces y los que no lo hacen. Lo cual se aplica tanto a una como a otra clase de árboles.

    c)    Aparece, sin embargo, una nueva oposición entre «árboles que mueren» y «árboles arrancados o tronchados por el viento» (art. 281, 1.°).

    d)    Esta oposición «se neutraliza», es decir, deja de ser relevante cuando se trata de «árboles frutales» (art. 281, 3.°).

    e)    En el párrafo 2.° del artículo se injerta una extraña referencia al «monte bajo». No obstante, la versión catalana pone de manifiesto que, en realidad, se trata de «mata baixa».

    Desarrollemos estos cuatro puntos:

    a) El círculo de problemas de este artículo encaja perfectamente en el usufructo de arboleda, no en el de usufructo de bosques propiamente dicho. Por tanto, consideramos que este artículo se inserta dentro de la más pura tradición romanística y, por eso, no podemos estar de acuerdo con Sancho Rebullida cuando afirma que «no queda suficientemente claro si el artículo 167, al atribuir los árboles muertos y arrancados o tronchados por el viento, se refiere a toda clase de árboles o sólo a los bosques y, en el segundo caso, si a los tallares solamente o a todos» 1. Ni tampoco compartimos la afirmación que hace a renglón seguido: «Al regularse en el artículo 168 el destino de los árboles frutales muertos o perecidos por accidente con criterio diverso al del 167 parece limitar éste a los árboles bosquivos o en general, no frutales; pero al no hacerse distinción, parece referible a todos los que no lo sean, prescindiendo de su naturaleza y destino tallar o maderable o no tallar ni maderable» 2.

    b) En este artículo «se neutraliza», es decir, deja de ser relevante la distinción entre árboles que retoñan o rebrotan por el tronco o las raíces y los que no lo hacen. En principio, por tanto, su normativa se aplica a una y otra clase de árboles. Hasta qué punto es censurable este criterio es algo que ha puesto acertadamente de manifiesto Sancho Rebullida, al señalar, con toda razón, dificultades que planteaba la interpretación de los artículos 167 y 168 del Proyecto de los jurisconsultos catalanes que con alguna modificación (que cuando sea oportuno señalaremos) han pasado a constituir el artículo 281 de la vigente Compilación. Su censura se...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA