Artículo 272

Autor:Pablo Salvador Coderch...[et al.]
RESUMEN

I. La incorporación del artículo 811 del Código civil a la Compilación de Derecho Civil de Catalunya: proceso y mecanismos.-II. La adaptación de la reserva lineal a los principios del Derecho sucesorio de Catalunya.

 
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  1. LA INCORPORACIÓN DEL ARTÍCULO 811 DEL CÓDIGO CIVIL(1) A LA COMPILACIÓN DE DERECHO CIVIL DE CATALUNYA: PROCESO Y MECANISMOS

    Resultan sobradamente conocidas la ocasión(2) y la finalidad que determinaron la configuración de la llamada reserva lineal o troncal que se regula en el artículo 811 del Código civil. Creación original del Código que supone una absoluta novedad respecto al Derecho de Castilla, con esta institución se pretendió acabar con «el peligro de que bienes poseídos secularmente por una familia pasen bruscamente y a título gratuito a manos extrañas por el azar de los enlaces y de muertes prematuras»(3). En definitiva, la ratio del torturado artículo 811 del Código civil es evitar que, por azar, se produzca un cambio de línea familiar en ciertos bienes por razón de su procedencia. El mecanismo utilizado para conseguir esta finalidad ha sido el de extender la institución clásica de la reserva (binupcial), bajo determinados presupuestos, a otras personas que se designan en virtud de su relación de parentesco y de su pertenencia a la línea originaria de los bienes. Se predetermina el destino de los bienes reservables, alterándose con ello las normas sucesorias generales. En última instancia, el resultado producido es una vinculación familiar de bienes legalmente establecida.

    Al promulgarse el Código civil se suscitó la cuestión de si la innovación establecida en su artículo 811 tenía o no aplicabilidad general; es decir, si esta norma se circunscribía al ámbito de aplicación directa del Código o bien, por el contrario, debía extenderse también a todos los ordenamientos civiles españoles. En rigor, la cuestión no debió siquiera plantearse: en lo que aquí interesa, el artículo 811 del Código civil no podía estimarse aplicable a Catalunya, de acuerdo con lo establecido en el artículo 12 (actual art. 13) del propio Código civil.

    Sin embargo, la jurisprudencia inició una clara tendencia a la generalización del artículo 811 del Código civil(4). En síntesis, la argumentación del Tribunal Supremo toma como punto de partida el (derogado) artículo 938 del Código civil (actual art. 942), que establece que el artículo 811 es también aplicable a la sucesión intestada. Teniendo en cuenta que el artículo 811 se considera una modalidad integrante del sistema sucesorio intestado, y que el propio Tribunal Supremo había reiteradamente declarado que la sucesión intestada en Catalunya no se regía por las Novelas justinianeas, sino por las disposiciones de carácter general(5) sustituidas ahora por las normas intestadas del Código, se obtiene la siguiente conclusión: si el orden sucesorio intestado se regula en Catalunya por el Código civil, no hay razón alguna para la exclusión de determinados llamamientos, como los del artículo 811 del Código civil. Avalaba este razonamiento, además, la consideración jurisprudencial de la analogía existente entre el criterio inspirador del artículo 811 y el que informa la regla paterna paternis, materna maternis que tradicionalmente ha regido en Catalunya la sucesión intestada de los impúberes.

    La reacción de la doctrina auctóctona puede calificarse, en general, de ambivalente(6). Así, por ejemplo, Borrell i Soler señalaba que: «Alguns jurisconsults catalans entenen que és aplicable a Catalunya l'art. 811 del C. c, com a supletori, perqué concorda amb Pesperit del Dret cátala, de procurar que el patrimoni no surti de la familia; i, encara que rigorosament no regeix aquí, cal confessar que, mentre s'apliqui a Catalunya la successió intestada del C. c, sovint és d'equitat que també s'apliqui el dit art. 811, que n'és un complement, ja que així s'assoleix que alguns parents exclossos de la successió recobrin alguna cosa del que tindrien per D(ret) R(omá), i que el C. c. els n'havia privat; com els germans que haurien de concórrer amb els pares, a la successió d'un altre germá»(7). Por su parte, Pella y Forgas entendía que: «El buen sentido dice que por ser este artículo una limitación de la libertad de testar... debe interpretarse en sentido restrictivo, no sólo en la aplicación a determinadas personas, sino también en su extensión o aplicación a determinados países, y, de consiguiente, a los países llamados forales. Además, falta la razón de la ley, que en el Código la motiva la exorbitante legítima de los ascendientes, o sea, la mitad de los bienes según el artículo 809, mientras que sólo es la cuarta parte en Cataluña...»(8). Roca Sastre, a su vez, introduce diversas matizaciones respecto a esta cuestión: considera acertada la tesis jurisprudencial en lo que se refiere a la aplicación del artículo 811 del Código civil, aunque no respecto a que «ha recho tabla rasa del sistema propio intestado de las regiones forales»; reconoce que el supuesto del artículo 811 no es exactamente el mismo que el de la regulación catalana de la sucesión irregular de los impúberes, pero que, atendiendo al principio que la informa, la aplicación del artículo 811 del Código civil «no puede considerarse perturbadora»; con todo, su aplicabilidad no debe afirmarse indiscriminadamente, sino sólo cuando «se trate de sucesión intestada, o sea, respecto de los bienes que el ascendiente hubiere heredado a título de sucesión intestada de su descendiente, pero no respecto de los bienes que hubiere heredado tal ascendiente de su descendiente por vía de legítima», puesto que la legítima en Catalunya se ha regido siempre por las normas propias de su ordenamiento(9).

    En definitiva, esta última tesis fue la que acogió el artículo 272 de la Compilación de 1960 (10) (no afectado por la reforma de 1984), a través del artículo 515 del Proyecto de Compilación de 1955, que constituye su primer y único precedente legislativo (11). En este mismo Proyecto de 1955 se consolidaba, asimismo, la doctrina jurisprudencial que estableció que el orden de suceder abintestato se regía por el Código civil. El artículo 482 se remitía, para ello, a los artículos 930 a 937; 939 a 941; 943 a 952 y 954 del Código, que «en su actual redacción quedan incorporados a esta Compilación». Sólo se regulaban determinados aspectos como específicamente propios: el usufructo del cónyuge viudo (art. 484); la sucesión del causante impúber (art. 485), y diversas especialidades del Valle de Aran (artículo 486). El artículo 483 se ocupaba de los hijos adoptivos.

    En este contexto, el citado artículo 515 incorporaba el artículo 811 del Código civil a la legislación catalana, si bien adaptándolo, en la medida de lo posible, a los principios fundamentales del Derecho sucesorio propio. Así, se excluían de esta reserva los bienes adquiridos por los ascendientes en concepto de legítima, o los adquiridos por estos mismos ascendientes en la sucesión intestada del descendiente impúber (de acuerdo con el artículo 485). Por otra parte, el párrafo tercero de este precepto excluye también de su aplicación a Catalunya la reversión de donaciones al ascendiente donante, «sin perjuicio de lo dispuesto sobre heredamientos» y salvo pacto en contrario(12).

    Con estas matizaciones, el artículo 515 del Proyecto incorporaba el artículo 811 del Código civil remitiéndose al mismo directa y expresamente: «También serán reservables los bienes que tuvieren este carácter según el artículo 811 del Código civil, que en su actual redacción queda incorporado a esta Compilación.» La técnica de las remisiones a disposiciones del Código es frecuentemente utilizada a lo largo de todo el Proyecto. En su Preámbulo, la Comisión redactora justifica este mecanismo: «... en evitación de repeticiones o...

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