Artículo 2

Autor:Carlos J. Maluquer de Motes
Cargo del Autor:Profesor Titular de Derecho Civil
RESUMEN

I. La integración como contrato típico.-II. Exclusión de la relación laboral.

 
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  1. LA INTEGRACIÓN COMO CONTRATO TÍPICO

    La autonomía de la voluntad en materia contractual desemboca, muy especialmente, en el ámbito de nuestro contrato de integración, al analizar la figura desde el punto de vista de su reconocimiento dentro del Ordenamiento jurídico o bien su desconocimiento como figura específica que se traduce en la llamada atipicidad.

    Podemos decir que, hasta la publicación de la presente Ley de 28 noviembre 1984, la integración no configuraba una idea típica, desde el punto de vista de la existencia de un contrato regulado más o menos detalladamente por el Derecho. Ello explica que el legislador, consciente de que la relación jurídica era denominada de muy diversas maneras en el uso habitual en las diversas localidades y comarcas, quiso salir al paso de la posible confusión en cuanto a calificar un contrato como de integración o no.

    Consecuentemente, prescinde de la denominación particular y se fija principalmente en el tipo de relación jurídica constituida, para considerar como tal aquel contrato que regula los intereses de las partes intervinientes, pero por adaptación de la propia figura a los fines específicos del mismo. En este sentido, la propia Exposición de Motivos de la Ley ya especifica que la necesidad de su regulación actual es consecuencia de los distintos cambios producidos en el proceso productivo que, por carencia normativa, requiere la existencia de unas reglas que ofrezcan transferencia y seguridad a las relaciones entre las partes.

  2. EXCLUSIÓN DE LA RELACIÓN LABORAL

    Si por un momento contemplamos el artículo 1.546 del Código civil, descubriremos de su...

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