Artículo 18

Autor:Adrián Celaya Ibarra
Cargo del Autor:Profesor emérito de la Univ. de Deusto
 
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No puede hablarse de troncalidad por la simple existencia de una relación de parentesco. No hay parientes tronqueros sin bienes troncales. «Sería una locución vacía de sentido, decía Angulo 1, la que afirmase, por ejemplo, que Juan y Pedro son parientes tronqueros, porque Juan y Pedro no pueden serlo más que en relación a un determinado bien... Análogo error implicaría el decir a secas que tal finca tiene carácter troncal, porque las fincas por sí solas no son ni dejan de ser troncales; tal finca, debiera decirse, es troncal para Pedro o para Juan.»

Y el Tribunal Supremo afirmó en Sentencia de 11 diciembre 1960 que para que se dé el carácter de troncales a los bienes se requiere la concurrencia de dos requisitos: el real de la ubicación de la finca en Tierra Llana y el personal... y faltando uno de éstos, no tienen los bienes ese carácter especial.

Sin embargo, esta sentencia olvida un requisito que considero esencial, el que llamo causal, y que hace que una finca sea troncal precisamente para unas determinadas personas. El criterio de la simple situación de la finca en Tierra Llana no explicaría por qué es troncal para unas personas y no para otras, o por qué un primo carnal es pariente troncal y otro, con el mismo grado de parentesco, no lo es. En definitiva, cuál es la razón de que no todos los parientes del titular de una finca sean tronqueros, o el padre lo sea y la madre no.

La relación troncal exige, por tanto, tres...

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