Artículo 156

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
 
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Declarada constitucionalmente en 1978 la igualdad civil del hombre y la mujer, fue necesario ir acomodando este proceso a las demás leyes jerárquicamente inferiores, y en todos aquellos temas en los cuales esté presente el interés activo o pasivo de personas de ambos sexos.

La institución paterno-filial está regida por normas de derecho necesario, lo que torna inviable cualquier pretensión dirigida a que se declare la potestad sobre el hijo a favor de uno solo de los padres con exclusión del otro (TS 1ª, S. 28 feb 1984).

Pretender obtener una sentencia declarativa acerca de la titularidad conjunta de la patria potestad, es inviable por falta de interés de quien la ejercita ya que, no discutiéndose la filiación, no es discutible la titularidad de ese derecho (TS 1ª, S. 28 feb 1984).

En orden a la patria potestad, era lógico atribuir su titularidad y ejercicio al padre y a la madre, que es de lo que trata el presente artículo, dando solución a diversas situaciones.

Por principio, la titularidad y el ejercicio es conjunto, aunque por razones prácticas sea uno solo de ellos quien la ejerza, o con el consentimiento expreso que haya sido dado con una declaración concreta de voluntad, o tácitamente llevando adelante el ejercicio de la patria potestad sin que el otro se oponga a ello siempre que tenga conocimiento de esta circunstancia. A este respecto, el artículo contiene dos normas rectoras: son legalmente válidos los actos que realiza uno de los progenitores conforme al uso social y a las circunstancias, en situaciones de urgente necesidad. Este precepto tiene la misma raíz jurídica que la gestión de negocios ajenos (arts. 1886 a 1894 CC), y tal validez legal tiene efectos erga omnes (período final del párr. 1º). La otra norma rectora es la del párr. 4º, donde se establece un principio que garantiza los derechos de terceros de buena fe cuando actúa uno solo de los progenitores y en cuyo caso, la ley establece una presunción iuris tantum, cuyo contenido es el de suponer que aquel que ha actuado solo, lo ha hecho con el consentimiento tácito del otro.

Aunque la ley conciba a la patria potestad como una función compartida, esta atribución conjunta, en la práctica, si los padres viven separados, se asigna a aquel con el que el hijo conviva, sin alterar la titularidad conjunta (TS 1ª, S. 28 feb 1984).

Toda actuación individual en ejercicio de la patria potestad no puede obtener el reconocimiento de su validez que implica la inscripción, en tanto no...

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