Artículo 143

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
 
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Determinado en el artículo anterior el concepto legal de alimentos, en éste se especifican las personas obligadas recíprocamente a ellos. Descartados los cónyuges, que se deben alimentos no sólo por disposición de este artículo sino en virtud de sus mutuos deberes conyugales (arts. 67 y 68 CC), en cuanto a los parientes, están obligados los ascendientes y descendientes recíprocamente (en línea recta y sin limitación de grados). Aunque la ley no distingue entre afines y consanguíneos, es práctica judicial y legislativa el darle al concepto de parentesco el significado estrictamente consanguíneo.

Distinto es el caso de los hermanos porque la ley se refiere expresamente a ellos, excluyendo, por lo tanto, a los cuñados y cuñadas, que son colaterales en el mismo grado, pero con parentesco afín.

La ley ha querido restringir los alimentos entre hermanos a lo que es un auxilio necesario para la vida, sin aclarar en qué se diferencia de lo que es indispensable para el sustento en los términos del art. 142 CC. Lo que añade reiteradamente es que el necesitado no se encuentre en tal situación por su culpa (se refiere a una actitud voluntaria), porque es una condición que rige para todo alimentista mayor de edad (ver párr. final del art. 142 CC). La educación está expresamente incluida, en su caso, dice la ley, lo que se debe entender como una doble condición: que el alimentista sea menor de edad, o mayor en período de formación, y que el que debe prestarlos se encuentre en condiciones económicas de hacerlo, porque la ley no quiere que los hijos del obligado a prestarlos se queden sin instrucción, para que la reciba el hermano, por ejemplo.

Hay un caso anómalo en el Código, al otorgar este beneficio alimentario a una persona «rica» (ver art. 964 y su comentario).

Debe ser desestimada esta excepción en las relaciones...

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