Artículo 139

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
 
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Las dos únicas causas que autorizan a la mujer ejercitar la acción de impugnación de su propia maternidad son la suposición de parto y la sustitución de parto. En el primer caso no hay parto y por lo tanto, la filiación es falsa por inexistente; en el segundo caso hay parto, pero el hijo atribuido no es el que corresponde a ese nacimiento, independientemente de que el hijo verdadero pueda estar vivo o muerto. Lo relevante en este último caso es que se produjo una sustitución del recién nacido.

La alegación de cualquiera de ellas es un presupuesto de admisibilidad de la demanda; pero interpuesta por una de estas dos causas (no por las dos porque son incompatibles), la procedencia o improcedencia de la pretensión depende de la eficacia probatoria.

La sustitución de parto debiera haber sido admitida solamente en el caso en que la mujer sea también víctima de la sustitución del recién nacido, pero el legislador ha preferido legitimar un acto civil generado por un delito, nada más que para favorecer el interés del hijo y la verdad real de las relaciones familiares y el parentesco.

El Código no autoriza la impugnación de la filiación matrimonial materna por el marido, ni la paterna por la esposa. Solamente se admite la impugnación por el hijo de la filiación paterna matrimonial (art. 137.1º CC) o por la madre en representación del hijo (art. 137.2º CC) y también por los herederos del hijo, en el supuesto del art. 137.3º CC.

La impugnación contra el padre matrimonial aparente, también se admite cuando es ejercida por un tercero, pero siempre que vaya acompañada de la acción de reclamación de la filiación (art. 134 CC).

Suponiendo que una demanda fundada en un hecho delictivo...

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