Artículo 132

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
 
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Acción imprescriptible

La reclamación de la filiación matrimonial tiene preceptos sustancialmente similares a los de la no matrimonial que se legisla en el art. 133 CC. Se hubieran podido desarrollar en un solo artículo todas estas disposiciones porque la única diferencia entre ambas es que cuando falta la posesión de estado en la matrimonial, la acción de filiación corresponde al padre, a la madre o al hijo; mientras que en la no matrimonial solamente corresponde al hijo. La distinción se basa, lógicamente, en que la filiación matrimonial se presume por el hecho del matrimonio (art. 116 CC), lo que permite a cualquiera de los progenitores reclamar al otro en nombre y representación del hijo incapaz.

En ambos supuestos (matrimonial y no matrimonial) la acción es imprescriptible, aunque en este artículo se use una expresión distinta a la del 133, donde se lee: corresponde al hijo durante toda su vida.

Acción de los descendientes

También en ambos casos se permite a los descendientes reclamar la filiación por el hijo muerto, y se establecen dos plazos distintos, computables, el primero de ellos a partir del fallecimiento del hijo que muere sin haber promovido la acción; y el segundo, a partir del día del descubrimiento de las pruebas necesarias para fundar la acción, descubrimiento a cargo de los descendientes, y también del ascendiente, si nos atenemos al texto final de este artículo. Lo curioso es que si las pruebas se descubren en vida del directamente interesado que luego muere, el plazo a tener en cuenta para la caducidad es de un año, bastante menor que el que se computa cuando las pruebas eran conocidas tiempo atrás por todos, que se alarga a cuatro años.

Si la acción es imprescriptible para su titular, significa que estos plazos de caducidad se imponen para limitar temporalmente la acción de sus descendientes, razón por cual se advierte, además, que los dos plazos que el artículo señala corren a favor de los descendientes no íntegramente, sino completando cada plazo con el tiempo que ya se hubiere consumido.

Caducidad del derecho

Transcurridos esos cuatro años sin que los descendientes hayan promovido la acción, caduca su derecho, a no ser que, si la promueven después, probaren que las pruebas fueron descubiertas antes de transcurrir un año del día de la interposición de la demanda. Obviamente que si la acción se promueve...

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