Artículo 1111

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
 
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Realización coactiva del crédito

Suele tratarse el contenido de este artículo como defensa o medios de tutela del derecho de crédito, asunto que corresponde en el ordenamiento jurídico español a la ley adjetiva. Aquí, de lo que se trata es de los medios de realización coactiva del crédito a causa de la morosidad del deudor. No hay en este precepto una verdadera protección del crédito, una forma jurídica de garantizarlo; por el contrario, a raíz de la falta de garantía es por lo que se arbitran soluciones que conllevan todas ellas una actividad jurisdiccional de realización del crédito.

Tres acciones

El artículo trata de tres acciones otorgadas al acreedor para realizar su crédito: la directa, la indirecta o subrogatoria u oblicua, y la revocatoria o pauliana. Las dos últimas son ejercitables luego de haberse agotado la posibilidad de cobro mediante el ejercicio de la primera de ellas.

En este sentido, la insolvencia del deudor no debe ser de tal modo absoluta que el acreedor deba previamente excutir definitivamente los bienes de su deudor, ya que aunque tuviera tales bienes, puede ser impracticable el cobro si sobre ellos no cabe siquiera un embargo, o dicho de otro modo, si sobre los bienes del deudor por cuantiosos que sean, no cabe la esperanza de cobrar por estar gravados con exceso. La insolvencia del deudor no es preciso acreditarla en un juicio previo e independiente, bastando con que se justifique en el mismo proceso donde se intenta la acción revocatoria o la subrogatoria, según sea el caso.

Acción directa

La primera acción que tiene todo acreedor contra su deudor es la acción directa, así llamada precisamente por la estrecha vinculación que existe entre ambas partes de la contratación. Esta acción tiene por finalidad realizar bienes del deudor hasta cubrir el importe del crédito que reclama el acreedor, aunque esta realización como operación práctica dentro del proceso sea su culminación. Antes habrá sido preciso llevar adelante una pretensión ordinaria o especial y por lo tanto, un proceso declarativo o el mal llamado ejecutivo.

Los bienes sobre los que se intenta la realización judicial no es que estén en posesión del deudor, más precisamente se tratan de bienes cuyo titular sea el deudor, independientemente de la persona que los esté teniendo o poseyendo, o de lo contrario la pretensión puede ser neutralizada mediante un interdicto o una reivindicación, si el deudor fuera sólo el que está poseyendo o teniendo los bienes. Es la titularidad de los bienes lo que determina la persona contra la que se ejercita correctamente la acción.

Acción subrogatoria

Si luego de intentar esta pretensión resulta el deudor ser insolvente, puede el acreedor intentar otras dos acciones. Una de ellas es la acción subrogatoria, llamada así porque el acreedor ocupa el lugar de su deudor para cobrar lo que a éste se le está debiendo por terceros y con ello, a su vez, realizar su crédito. Se la denomina también acción oblicua porque el legitimado activamente actúa en el proceso de modo gráficamente oblicuo, atacando a una tercera persona contra...

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