Artículo 1107

Autor:Carlos Vázquez Iruzubieta
Cargo del Autor:Abogado
 
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Incumplimientos forzoso y doloso

La diferencia entre el incumplimiento forzoso y el doloso consiste en que el deudor que incumple con culpa responde de los daños y perjuicios previstos o que se hayan podido prever al momento de constituirse la obligación; en tanto que el que incumple con dolo responde de todos los que deriven de su incumplimiento, hayan o no podido ser previstos al tiempo de obligarse.

La diferencia parece sencilla en su exposición, pero se problematiza al tiempo de llevarla a la práctica. Por empezar, los daños previstos no signifan aquellos que las partes incluyen de modo expreso en el convenio, porque en tal caso el deudor responde de ellos y no porque sea incumplidor de buena o de mala fe, sino simplemente porque las partes atribuyen de común acuerdo esta responsabilidad al incumplimiento, sin preguntar cuál sea su causa o modalidad del comportamiento moroso. Quiere decir entonces, que lo previsto es todo aquello que surge de clara apreciación al momento de celebrar el pacto obligacional, o sea, lo que por circunstancias derivadas de tiempo, lugar, modo y especificidad de la obligación, cualquiera persona puede suponer como riesgo previsible, como sería el levantamiento tardío de una cosecha. Lo que se haya podido prever resulta más difícil aun porque ya no depende de una clara y manifiesta determinación resultante de una observación de la realidad, sino que requiere un juicio de valor a posteriori entre lo captado de esa realidad y lo que se considere como previsible, como sería la entrega tardía de una cosecha a la espera de mejores precios. Este daño ha podido preverse e incluso el lucro cesante, y la acción vale como culpa siempre que no se demostrare malicia del deudor.

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