Apuntes sobre la agenda de cooperación internacional para el desarrollo, segundo semestre 2009

Autor:Juan Pablo Prado Lallande
Cargo:Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Puebla, México, especialista en cooperación internacional para el desarrollo.
Páginas:158-168
RESUMEN

Ante el ocaso del 2009 la agenda de cooperación internacional al desarrollo cierra sus actividades dando una sensación de mezcla entre ciertos avances en temas específicos, junto con el déficit de logros suficientes para enfrentar los efectos negativos de la crisis económica global, así como de otros añejos y complejos problemas globales, entre ellos los ODM. La característica más evidente de este periodo es la expresa aceptación por... (ver resumen completo)

 
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Introducción

En septiembre de 2009, en el marco de la 64 Sesión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el presidente Barak Obama presentó una serie de señalamientos y posturas sin precedente alguno en cuanto a la postura de Estados Unidos en torno a la participación de este país en la conducción de la agenda de cooperación internacional global.

En esa ocasión, Obama señaló que “aquellos que critican a Estados Unidos por actuar solo en el mundo, no pueden ahora hacerse a un lado y esperar a que resuelva solo los problemas globales […] Este es el momento en que cada país asuma su parte de responsabilidad para una respuesta global a los problemas del mundo”. En esta misma línea, Obama resaltó también que su país “está listo para abrir un nuevo capítulo en la cooperación internacional, pero un futuro de paz y prosperidad sólo será posible si reconocemos que todas las naciones tienen derechos, pero también responsabilidades”.

Reflejo de tales planteamientos, que explícitamente señalan (y aceptan con actitud sensata) la incapacidad de Washington por fungir frente a la presentePage 159crisis económica y otros retos mundiales como el principal eje rector y promotor del devenir del sistema internacional, en el segundo semestre del 2009 diversos actores han apostado por ejercer una mayor presencia e influencia cada vez más activa en los múltiples asuntos que engendra la agenda global actual.

Empero, tal circunstancia, que no significa que Estados Unidos haya dejado de ejercer un peso fundamental en los asuntos mundiales, si bien insufla nuevos bríos a los esfuerzos necesarios para poner en marcha acciones colectivas en aras de enfrentar los grandes problemas de incidencia planetaria, parece aún carecer de un contenido de fondo que pretenda reducir la creciente brecha de inequidad entre el Norte y el Sur.

Con base en la consideración anterior, este ensayo se dedica a hacer un recuento de los acontecimientos más relevantes en cuanto a la agenda y estatus de cooperación internacional para el desarrollo en el transcurso de la segunda mitad de 2009, haciendo énfasis en el actuar de una multiplicidad representativa de Estados y otros actores públicos o privados en este periodo, en torno a la construcción (o reconstrucción) de un entorno global capaz de enfrentar la crisis financiera global y, tras ello, retomar el sinuoso camino hacia el impulso de la agenda del desarrollo.

Nuevos retos, renovadas estrategias de cooperación internacional para el desarrollo

Como si la prevalencia del desbordamiento del énfasis a favor de la seguridad en su sentido restrictivo por parte de varios Estados, junto con el embate a la crisis económica global (o la ya olvidada crisis alimentaria), no fuesen retos suficientes para la cooperación internacional, la irrupción del Virus de la Gripe A (H1N1) en cada vez más personas y países ha obligado a gobiernos, organismos multilaterales y otros actores trasnacionales a volver la mirada hacia asuntos encumbrados en el frecuentemente olvidado precepto de la seguridad humana, específicamente en cuanto a la salud pública se refiere.

De esta manera, ante una nueva e inesperada enfermedad, que como las demás no conoce de fronteras políticas, y que súbitamente ha trastocado las fibras más sensibles de las sociedades (su salud), independientemente a su adscripción hemisférica, su condición política o su estatus económico, hemos asistido a una ola de incuantificables ejercicios de cooperación internacional que pasa desde aquella de orden político-diplomático, hasta la de perfil técnico, financiero, científico y humanitario, que ha pretendido aminorar las causas y efectos de este inédito mal público global.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS), como no podía ser de otra manera, ha comandado las actividades a este respecto, institución que informó que a partir de noviembre suministrará a aproximadamente 100 países del Sur la vacuna correspondiente, mismas que fueron donadas por los laboratorios GlaxoSmithKline y Sanofi.

Igualmente, ha sido satisfactorio saber que Estados Unidos se ha pronunciado por ceder el 10% de su reserva de vacunas contra la gripe A (H1N1) a los países en desarrollo a través de la OMS, sumándose a los esfuerzos afines emanados de otros países como Australia, Brasil, Francia, Italia, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza o el Reino Unido, entre otros.

Lo anterior es relevante, máxime si se considera que en buena medida los esfuerzos de cooperación emanados de distintas fuentes, sean estas públicas o privadas, han sido canalizados por la vía multilateral, vía la OMS1, lo cual constituye una alentadora noticia en cuanto al reforzamiento de las acciones colectivas coordinadas entre los actores del sistema internacional de cooperación al desarrollo, con miras a enfrentar de manera coordinada esta situación.

Tal experiencia, que aún no es adecuado catalogar de exitosa (ya que, por ejemplo, la OMS estima que el número de afectados y muertes2, continúan en preocupante ascenso, estimándose un repunte para el invierno 2009-2010), puede ser percibida como un novedoso ejercicio de cooperación internacional sanitaria de amplia envergadura y proyección prácticamente planetaria.

Asimismo, no sobra señalar que dicha pandemia ha recordado a los mandatarios del mundo que la endeble seguridad internacional depende, en una dimensión mayor respecto a la frecuentemente percibida, de la también vulnerable salud de las personas, la cual en un mundo globalizado e interdependiente amerita de cuidados y tratamientos intensivos y colectivos, que no pueden dejar de considerarse prioritarios ni por ende dejar de ser atendidos mediante acciones globales, tanto preventivas como correctivas.

Pasando a un tema distinto, el 28 de octubre Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana, en visita oficial a Pakistán, ofreció ayudas a ese inestable país centroasiático por más de 270 millones de euros, enmarcadas en un apoyo presupuestario quinquenal estimado en algo más de 5.000 millones dePage 161euros. Pakistán, que desde la salida del general Musharraf del poder el año pasado ha caído en manos del terrorismo talibán, y bastión estadounidense en su avanzada militar en Afganistán e Irak, se ha convertido en un receptor relevante de ayuda internacional de dicho país y otras entidades (por ejemplo, el 18 de junio, la Unión Europea le prometió 124 millones de euros en ayuda, especialmente...

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