Una aproximación al derecho de sucesiones inglés

Autor:Miriam Anderson
Cargo:Doctora en Derecho. Prof. Lector de Derecho Civil Universitat de Barcelona
Páginas:1244-1281
RESUMEN

Debido a los esfuerzos de armonización europea y a la propia internacionalización del tráfico comercial, son frecuentes los estudios que analizan, saltando la tradicional barrera entre los sistemas de civil law y aquellos de common law, el derecho contractual y la regulación de los derechos reales vigentes en los ordenamientos angloamericanos, pero son menos habituales los trabajos relativos al... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Consideraciones generales

En una escala de complejidad para el jurista de tradición civilista que se enfrenta al Derecho inglés 1, el derecho de sucesiones ocuparía un rango relativamente bajo; a pesar de las marcadas diferencias existentes respecto del ordenamiento español, el sistema sucesorio inglés tiende a una mayor simplicidad, tanto por lo que se refiere a la elaboración de negocios mortis causa, como respecto de las consecuencias de la apertura de la sucesión, especialmente desde el momento en que desaparecen reglas de larga tradición que complicaban la ordenación sucesoria 2. En las páginas que siguen se intenta ofrecer un panorama general del derecho sucesorio inglés; es necesario advertir, no obstante, y como no podía ser de otro modo, que cualquier aproximación a este derecho debe leerse en el contexto de su propio marco jurídico de referencia y, por tanto, desde una comprensión de los sistemas de common law 3. Por otro lado, y todavía a modo de reflexión preliminar, se observará rápidamente que se ha optado en muchos casos por mantener términos jurídicos en inglés, en lugar de ensayar una traducción; si bien podemos compartir la afirmación conforme a la cual «la tra- Page 1245 ducción es (casi) siempre posible», lo hacemos con análogos matices a los apuntados por quienes formularon dicha conclusión 4, con el añadido de que por medio de este trabajo se aspira únicamente a proporcionar una herramienta básica y rudimentaria a quien pretenda adentrarse en el estudio de esta materia, para lo cual se estima oportuno propiciar una primera familiarización con la terminología de origen.

Adentrándonos ya en el tema que nos ocupa, pueden resaltarse como principales rasgos distintivos de la ordenación sucesoria inglesa, que llaman la atención a quien se ha formado en el ámbito civilista o continental, los siguientes:

a) En primer lugar, la figura del heredero, central al sistema sucesorio de nuestro entorno, no es en absoluto relevante, hasta el punto de no ostentar ni tan sólo un nomen que lo identifique; simplemente se distingue entre las atribuciones a título singular (legacies, bequeaths) y la eventual disposición del remanente. En los sistemas continentales la regla general consiste en atribuir al sucesor a título universal (el heredero) la tarea de gestionar la herencia, al tiempo que subentra en la posición del causante, no sólo en sus titularidades activas, sino también en las pasivas. Por ello, la figura del heredero es esencial, puesto que representa la continuidad tras el fallecimiento de la responsabilidad patrimonial universal recogida en el artículo 1911 del Código Civil español. En cambio, para el derecho inglés no es preciso encontrar un sucesor en las deudas, puesto que, por definición, el patrimonio de una persona fallecida se destina al pago de deudas.

b) Justamente por ello, adquiere especial relevancia la figura del executor o del administrator (según que nos hallemos ante un supuesto de sucesión testada o intestada, respectivamente), por cuanto que su función, similar a la de un albacea con amplias facultades y responsabilidades, consiste justamente en distribuir la herencia neta entre los beneficiarios a título particular o en el remanente.

c) El Derecho inglés no conoce en estos términos el instituto de la legítima. La Ley no destina una cantidad proporcional del patrimonio del causante a sus parientes cercanos ni al cónyuge, sino que simplemente se contemplan las llamadas family provisions, por medio de las cuales la autoridad judicial, discrecionalmente, dispone a favor de los dependientes del causante la provisión de bienes suficientes para sobrevivir o, según los casos, para Page 1246 llevar una vida de nivel parecido a la que llevaban con anterioridad al fallecimiento del causante.

d) Destaca, por último, la importancia del cónyuge viudo en el reparto de bienes hereditarios. En concordancia con la separación de bienes durante el matrimonio, al abrirse una sucesión intestada, su posición deviene prevalente, tomando del activo hereditario con anterioridad a cualquier otro atributario participaciones importantes, como habrá ocasión de ver. A igual nivel que el cónyuge viudo se encuentra, desde diciembre de 2005, el conviviente homosexual que haya formado una unión estable de conformidad con las previsiones del Civil Partnership Act 2004; todas las referencias al cónyuge deben extenderse en la actualidad también a los civil partners.

Realizadas estas consideraciones previas, a continuación se presenta una aproximación tanto al sistema intestado como al testado (que son, por lo demás, compatibles), para finalizar haciendo referencia a estas provisiones en beneficio de la familia, así como a otras atribuciones no sucesorias 5.

II La sucesión intestada

Como indica su porpio nombre (intestacy), la sucesión intestada se abre a falta de disposición testamentaria; se entiende que concurre el referido presupuesto cuando nunca se otorgó testamento o bien cuando, habiéndose otorgado, no se dispuso por medio de él de ningún beneficial interest, esto es, no se realizó atribución patrimonial alguna 6. Page 1247

Habida cuenta de la posibilidad de que una persona muera habiendo distribuido sus bienes en testamento sólo de modo parcial, se distingue entre sucesión total y parcialmente intestada.

A) Sucesión totalmente intestada (total intestacy)

Como ocurre en toda sucesión abierta al amparo del derecho inglés, cuando es totalmente intestada es preciso distinguir entre la administración y la posterior distribución del remanente entre los beneficiarios designados por la ley, que en este caso es la Administration of States Act 1925 y que ha sido objeto de sucesivas reformas.

En cuanto a la administración liquidativa, ésta corresponde a los llamados personal representatives del causante, que actúan como trustees 7con poder de disposición. Las funciones de estos administradores vienen definidas en el Trusts of Land and Appointment of Trustees Act 1996 y en el Trustee Act 2000, que alteran el contenido de la Administration of States Act 1925 en este punto. El personal representative 8, que será nombrado entre los designados para suceder abintestato, siguiendo el mismo orden de prioridad, ostenta la titularidad fiduciaria del caudal relicto, con un poder, pero no una obligación, de enajenar y con la facultad de posponer la distribución de los bienes hasta el momento en que le parezca oportuno; todo ello, claro está, sin perjuicio de su responsabilidad en la gestión del patrimonio, que puede justificar pretensiones de compensación por los daños generados a raíz de una actuación tardía o desafortunada.

Obviamente, entre sus funciones se encuentran las de satisfacer los gastos de funeral y de administración, así como el pago de deudas del causante, con cargo al dinero en efectivo existente en el caudal relicto y al que resulte de la enajenación de bienes.

Realizadas estas operaciones, se procede a la distribución del remanente entre los destinatarios finales (benefiacially entitled), Page 1248 que son las personas designadas en la parte IV del Act 1925 y de cuyo orden se da cuenta seguidamente 9.

La distribución del caudal se realizará de distinto modo dependiendo de qué parientes próximos sobrevivan al causante:

  1. El causante muere dejando descendientes (issue) pero no un cónyuge viudo

    Los hijos adquieren el caudal relicto por partes iguales, pero con sujeción a los llamados statutory trusts, conforme a los cuales rigen las siguientes reglas:

    a) La primera regla consiste en lo que llamaríamos el derecho de representación (representation), según el cual si uno de los hijos ha premuerto, su porción se distribuye entre sus descendientes también por partes iguales; es decir, suceden per stirpes, y por cabezas dentro de la estirpe.

    b) Conforme a la segunda regla, si uno de los hijos o descendientes no ha cumplido todavía los 18 años, no podrá recibir su parte hasta que alcance esa edad o contraiga matrimonio; si muere antes, su parte acrece a las de sus hermanos por partes iguales.

  2. El causante muere dejando descendientes y también cónyuge viudo (surviving spouse)

    Se considera cónyuge superviviente a quien al tiempo de la muerte del causante...

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