Álava en Castilla: apuntes sobre la relación existente entre el territorio de Álava y el adelantamiento Castellano

Autor:Pilar Arregui Zamorano
Páginas:1107-1128
 
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    «Otrossi declararon que las hermandades de Alava y compasses de las Huelgas y Ospital Real junto a Burgos son del dicho distrito y jurisdiçion [del Adelantamiento de Castilla en el partido de Burgos]»1.

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Nos encontramos en la primavera de 1598. Desde los primeros meses del año anterior, por orden de Felipe II, el coronel Lujan se encuentra realizando una visita a los adelantamientos de Leon, Burgos y Campos2. Es el turno del adelantamiento burgalés y, al igual que sucediera con los otros dos, el visitador, entre otras muchas cosas3, se interesa por la extensión de su distrito. Quiere conocer con precisión sus límites y el nombre de todas y cada una de las ciudades, villas y lugares que se encuentran sometidas a su jurisdicción. Con este fin, ordena a los propios oficiales de la audiencia del adelantamiento que realicen las investi-Page 1108gaciones pertinentes. Poco después, los oficiales encargados de la investigación le envían sus resultados. Entre los datos de su informe se encuentra el párrafo que abre estas líneas: «... las hermandades de Alava (...) son del dicho distrito y jurisdicion...». Esta categórica afirmación, que choca poderosamente con la idea que tenemos sobre la organización político-administrativa de la provincia de Alava bajo los Austrias, fue enseguida matizada por los propios redactores del informe al añadir el siguiente comentario:

    «... y las tienen por tales aunque no se usa de algunos años a esta parte en las dichas hermandades (...) porque, aunque ay ejecutoria en favor de esta dicha audiencia y de la jurisdicion real deste dicho adelantamiento para que se use y se entre en ellas, se mando sobreseer y que no se entregase la dicha ejecutoria llevándola a sellar y assi esta sobreseyda y no se ussa siendo todas las villas y lugares de las dichas hermandades de señores» 4.

En el umbral del siglo XVII, ¿qué sentido tienen estas afirmaciones? ¿Qué hay de verdad en ellas? O, dicho en otras palabras, ¿qué relación, si es que la hubo, unió al territorio Alava con el adelantamiento castellano de Burgos? Hoy por hoy, con los datos de que disponemos, no es posible aportar respuestas definitivas. Los archivos alaveses permanecen en buena medida inexplorados y, aunque se ha progresado bastante, es aún mucho lo que queda por salir a la luz. Por eso, las líneas que siguen no encierran la historia de una secular relación que se presenta diáfana en todos sus momentos, sino, más bien, retazos hilvanados de ella, susceptibles de ser reinterpretados a la luz de nuevos datos o, tal vez, de otros criterios.

Aunque nos interesa principalmente desentrañar los extremos de esa relación en la etapa moderna, desde que los Reyes Católicos iniciaron su andadura hasta los años postreros del reinado de Felipe II, iniciaremos el recorrido remontándonos a aquellos lejanos tiempos en los que se configuró la organización del territorio castellano en la Edad Media.

Alava, tras el largo período de alternancia navarro-castellana vivido, terminó por incorporarse definitivamente a Castilla. A partir de ese momento, la organización diseñada para ésta le afectó de lleno al ser parte integrante de la misma5. Sabemos que en Castilla, dentro de ese lento proceso encaminado a hacer llegar el dominio del monarca a todo su territorio, se fueron dibujando en el panorama institucional, con mayor o menor claridad, diferentes fórmulas a través de las cuales se intentó proyectar día a día el poder de la monarquía castellano-leonesaPage 1109 sobre las distintas circunscripciones imaginadas. En esta trayectoria, a lo largo del reinado de Fernando III, vemos consolidarse la figura del merino mayor como la de un oficial público de categoría superior con una amplia autoridad y jurisdicción delegada del monarca. Esta jurisdicción la ejercía sobre amplias circunscripciones territoriales que poseían una incuestionable personalidad propia: Leon, Castilla, Galicia y, por último, Murcia. Sabemos también que bajo la jurisdicción del merino mayor de Castilla estuvo Alava, de la misma manera que lo seguiría estando en los primeros años del reinado de Alfonso X cuando, una vez creado el adelantamiento de Andalucía, se utilice preferentemente la denominación de adelantado mayor de Castilla, frente a la de merino mayor, sin que por ello, en mi opinión, cambie para nada el contenido del cargo 6.

No existe un especial problema a la hora de admitir que, desde su incorporación al reino de Castilla, Alava fue puesta bajo la jurisdicción del merino mayor o adelantado mayor de Castilla. Las dudas surgen cuando se intenta profundizar más en esta afirmación general y nos preguntamos por la extensión de ese territorio que se incluyó dentro del adelantamiento castellano, o cuando se pretende explicar la presencia temporal de un adelantado de Alava y Guipúzcoa al margen del castellano, o cuando, años más tarde, ya en el siglo XIV, la documentación nos hable de la existencia de un merino mayor en Guipúzcoa y, tal vez, de la de otro diferente en Alava.

La primera cuestión nos situa frente a la Cofradía de Arriaga. Los autores que se han acercado al tema parecen excluir a los territorios de esta Cofradía de la jurisdicción de los merinos o adelantados hasta el momento de su autodisolución, acaecida en 1332, y lo hacen, al parecer, sin más argumentos que el de su condición señorial7. Como la escasa documentación existente se nos muestra realmente hermética respecto a este extremo, no es posible añadir nada más a lo que hasta ahora se ha dicho. No obstante, independientemente de su pertenencia o no a la jurisdicción del adelantamiento castellano, es necesario tener presente que la condición señorial de un territorio no es argumento suficiente para su exclusiónPage 1110 sino, en todo caso, para su inclusión. Así, por poner un ejemplo cercano en el tiempo, cuando los procuradores de las Cortes reunidas en Leon en 1349 solicitan al monarca la supresión de los adelantados, la respuesta del monarca no deja lugar a dudas: a pesar de los desmanes, no los suprimirá porque sin ellos la justicia no podrá guardarse en «los lugares delas behetría e solariego e otros sennorios delos rricos ornes e fijosdalgos»8.

La segunda cuestión, la creación de un merino mayor para Guipúzcoa y Alava, creo que exige una mayor explicación. La Corona de Castilla se encontraba dividida en cinco grandes circunscripciones con el nombre de adelantamientos. En 1272, sin previo aviso, se asoma por primera vez a la documentación la figura de un nuevo adelantado, el de Guipúzcoa y Alava9, lo que suponía el desgajamiento de estos dos territorios del adelantamiento castellano. Creo que, en contra de lo que pudiera parecer, no nos encontramos ante una nueva orientación política del rey sabio encaminada a fortalecer la autoridad monárquica y a parcelar las grandes magistraturas territoriales 10; tampoco, ante un intento de desmembración de estos dos territorios del adelantamiento de Castilla11. En mi opinión, la aparición de este nuevo adelantamiento se debe a motivos mucho más coyunturales. Los nobles se han sublevado contra su rey; contra un rey que trata de cercenar su poder y acaricia la idea de sentarse en el trono del Imperio. Entre los rebeldes que se reunieron en Lerma, destacaba la figura de don Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, que aspiraba a conseguir para sí el territorio de Alava; de hecho, se lo reclamará al monarca, poco después, como pago por el retomo a su fidelidad. Alava y Guipúzcoa son territorios extremos, fronterizos y, por ello, más codiciados y más frágiles. Ante la ambición del vizcaíno y ante la importancia estratégica de ese territorio, Alfonso X crea el adelantamiento de Alava y Guipúzcoa. Lo hace para defender a esos territorios frente a los rebeldes de la misma manera que, en aquel no muy lejano año de 1253, creara el adelantamiento de La Frontera para proteger, frente al moro, una pequeña y estratégica franja de terreno. Y es que, en contra de lo que hasta ahora se ha venido afirmando, al principio La Frontera no se identificaba con toda Andalucía, sino con un espacio geográfico situado al sur de la ciudad de Sevilla entre el río Guadalquivir y la frontera con el Islam; un espacio salpicado de fortalezas -Arcos de la Frontera, Morón de la Frontera, Jerez de la Frontera,Page 1111 Medina Sidonia..., al que podríamos denominar como la comarca o la región del Guadalete, verdaderos «confines» de Castilla en aquel entonces12. Las imperiosas necesidades del momento fueron las que obligaron a Alfonso X, que se encontraba en Sevilla, a adelantar hasta esa zona conflictiva a Pedro Ruiz de Olea, creando así el adelantamiento de La Frontera. También son, ahora, circunstancias extremas, las que le llevan a crear el adelantamiento de Guipúzcoa y Alava poniéndolo en manos de don Diego López de Salcedo. Quisiera añadir algo más en torno a este tema. En ese mismo diploma de 1272 que nos habla del adelantado de Guipúzcoa y Alava, en un momento en el que La Frontera se ha ensanchado ya hasta identificarse con Andalucía y al titular del adelantamiento se le denomina adelantado mayor de Andalucía, reaparece de nuevo un adelantado de la Frontera, don Diego Sanchez de Funes 13. Pues bien, me pregunto si esta reaparición no obedeció a idéntico criterio de necesidad coyuntural de defensa de aquella región del Guadalete, en un momento en que el infante don Felipe, junto con otros nobles, había decidido llegarse hasta Granada y unirse al enemigo 14. Probablemente fuera así. En todo caso, hay que significar que en ninguno de los tres casos (los dos referentes al adelantado de La Frontera y el de Alava y Guipúzcoa) los adelantados recibieron el calificativo de mayores y ninguno de ellos sobrevivió a Alfonso X.

Efectivamente, con la muerte de Alfonso X retorna Alava, y también Guipúzcoa, al adelantamiento castellano siendo, dentro de él, una merindad menor 15. El reinado de Alfonso XI trajo consigo algunas novedades en la organización del territorio. Guipúzcoa pasó a...

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