La actividad microaseguradora y sus singularidades

Autor:Francisco Javier Garayoa Arruti
Cargo:DEA Ciencias del Seguro - Universidad Pontificia de Salamanca
Páginas:28-37
RESUMEN

Los microseguros han irrumpido en el sector asegurador como producto novedoso, cuya primera idea es su enfoque social y el bajo importe de coberturas y primas, pero, además, los microse-guros incorporan otros elementos complejos, menos conocidos, que se derivan del segmento al que se dirigen, el de menores ingresos, que dificultan y limitan la implantación de los criterios convencionales de la... (ver resumen completo)

 
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¿Cuál es el sentido de los microseguros?

Esta pregunta nos lleva a contemplar la clásica doble visión de los microseguros, la del compromiso social, que es el enfoque originario, y nos liga con los programas de Responsabilidad Social Corporativa, y la de dar respuesta a la demanda del mercado de bajos ingresos, identificado como el de la base de la pirámide de riqueza, con tintes más propios de la actividad comercial aseguradora. Ambos enfoques nos llevan al mismo objetivo, que no es sino el de aliviar las situaciones de vulnerabilidad de los más pobres.

Este doble enfoque se representa, gráficamente, con el modelo que aporta C. Churchill, que es el más conocido entre los estudiosos de los microseguros. Así, tenemos:

Dependiendo de un enfoque u otro, cambia totalmente el acercamiento a la actividad microasegurado-ra, subsidiada en su enfoque social o autosostenible en la visión comercial, pero, como la realidad se resiste a los desarrollos teóricos reduccionistas, los análisis generales parten de los fundamentos sociales y evolucionan hacia enfoques de mercado, de manera que conviven ambas visiones.

Otra diferenciación teórica es la que parte de la función de los microseguros, que puede ser «protectora», stricto sensu, y que contemplaría la protección personal y familiar, con productos de vida y salud, y la que se denomina «productiva», basada en el apoyo a las inversiones en actividades económicas, con microseguros patrimoniales, relacionados con la labor agrícola, ganadera o de pequeña empresa. En la práctica, como en el enfoque anterior, en ambos casos el fondo es el mismo, la protección de los grupos de mayor pobreza ante los riesgos a los que están expuestos.

Vamos a tomar, como referencia de partida, una de las definiciones más completas de los microseguros, y sobre las que el consenso de los investigadores es mayor. Se trata de la aportada por el Grupo Consultivo de Ayuda a los Pobres del Banco Mundial (CGAP)1, que define a los microseguros, como «aquellos que protegen a la población con bajos ingresos frente a los peligros inciertos, a cambio del pago de primas, de forma regular, que son proporcionales a la probabilidad y al coste del riesgo asumido». (C.Churchill 2006).

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En esta definición se contempla, como carácter distintivo de los microse-guros, la atención al segmento de bajos ingresos, pero incorporando los principios básicos de la actividad aseguradora tradicional, como la regularidad del pago de las primas, la incerti-dumbre de los riesgos, y la proporcionalidad de las primas con el riesgo y los costes.

Según nos adentramos en el estudio de los micro-seguros, vemos que algunos aspectos de esta definición son de difícil aplicación en el segmento de bajos ingresos, el cual, como ya hemos dicho, condiciona tanto el producto como la propia actividad, limitando la implantación de los principios de la actividad aseguradora tradicional.

Para ilustrar esta afirmación, baste mencionar, como condicionante clave, la necesaria «accesibilidad» al pago de las primas por parte de los miembros del segmento de bajos ingresos, que, en muchos casos, es difícilmente compatible con el principio de proporcionalidad entre las primas y el riesgo cubierto, o con la repercusión de los costes operativos. (Tengamos en cuenta que la siniestralidad y los costes serán superiores a los de otros segmentos, dada la especial vulnerabilidad del colectivo, la complejidad y el coste de habilitar nuevos canales de distribución, y los propios costes, derivados de coberturas unitarias menores, entre otros).

Como vemos, la complejidad de la actividad mi-croaseguradora comienza a hacerse evidente.Ya no se trata tan sólo de seguros de bajas coberturas y primas bajas, habiéndose identificado dificultades y condicionantes de la misma, que suponen unas auténticas barreras a superar por los operadores tradicionales que quieran iniciarse en los microseguros.

Una visión de los condicionantes económicos a afrontar será el que plasmamos en el llamado «reto de los microseguros», tratado por C. Churchill y Denis Garand, sobre las estrategias de sostenibilidad (C. Churchill 2006), que gráficamente se representan en la figura superior.

Como podemos apreciar, en la figura 2, debe darse ese equilibrio entre las coberturas, la accesibilidad de las primas, y los costes operativos. Algo nada fácil, como tendremos ocasión de ver.

Para alcanzar el equilibrio entre sostenibilidad económica y accesibilidad no sirven los esquemas tradicionales de la actividad aseguradora, siendo imprescindible innovar, rediseñando los productos típicos, replanteando novedosos canales de comercialización, Page 30 simplificando los procesos internos, y, en definitiva, adaptándolos al mercado al que se pretende acceder. En esta línea, como avances, vamos a añadir algunas particularidades sobre el producto, la demanda, y los canales de distribución, incorporando finalmente algunos ejemplos de medidas de ajuste.

1. Problemas en las especificaciones técnicas del producto

A efectos de poder evaluar adecuadamente el riesgo futuro que se asume, y para que los actuarios puedan establecer los criterios y las cuantificaciones correspondientes, es necesario tener un conocimiento...

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