Acerca del mercado del arte y las fundaciones culturales en España

Autor:Ángela Baldellou Plaza
Cargo:Doctora arquitecto por la ETSAM, periodista y publicista
Páginas:91-113
RESUMEN

En este artículo se pretende dar una visión general de los componentes que conforman el sistema del mercado del arte en España y en las fundaciones de ámbito cultural en especial como referentes del tercer sector. Se analizan los elementos fundacionales clave, su comportamiento y características, así como las particularidades del funcionamiento de estas instituciones, incluida su fiscalidad.... (ver resumen completo)

 
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I Sobre el mercado del arte en España

La oportunidad de incorporar un artículo sobre el mercado del arte en España en esta publicación es una ocasión excelente para poner de manifiesto los aspectos fundamentales de este sector en un momento clave, cuando parece que por fin verá la luz la tan esperada «Ley de Mecenazgo», incluida en la reforma fiscal proyectada1.

Para abordar el análisis del mercado del arte, conviene, por la complejidad del tema, plantear unas acotaciones previas. Hay que advertir en primer lugar que se trata de un sistema en el que predominan las relaciones de los distintos elementos o sectores (que además son variables), por encima de las estructuras que lo conforman, en el que los componentes interactúan de manera continua, modificando así constantemente el equilibrio del propio sistema2.

Los elementos que configuran este complejo sistema en España serían, principalmente, las galerías de arte, salas de subasta, fundaciones, museos e instituciones, anticuarios, marchantes (más de 3.500 marchantes de bellas artes y artes decorativas y antigüedades, donde un grupo principal de unos 600 marchantes representa el 70 por 100 del valor de mercado), críticos y tasadores, otros inter-mediarios marginales, internet (el comercio electrónico sigue siendo escaso y sólo representa el 5 por 100 de las ventas), tiendas de arte y decoración y salas de exposición «non profit», públicas y/o privadas.

Los agentes operativos pertenecientes a cada uno de estos sectores pueden concurrir con una amplia gama de productos: pintura, obra gráfica, escultura y

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múltiples, fotografía, multimedia, cerámica, antigüedades, libros de arte, sellos, muebles y colecciones y servicios varios (restauración, información, crítica, formación, gestión, edición, enmarcado, venta de materiales, etc.).

Dentro del colectivo de artistas plásticos y al margen de la diversidad de orientaciones y tendencias artísticas pueden diferenciarse a los artistas no vivos consagrados, artistas vivos consagrados, artistas en proceso de consolidación, artistas noveles y artistas no iniciados en el mercado (recién graduados o que no forman parte del mercado o circuito establecido porque operan por su cuenta).

Finalmente, los clientes que acuden al mercado del arte a efectuar operaciones de compra de productos artísticos también configuran un colectivo extraordinariamente variado: intermediarios sectoriales, coleccionistas consagrados, nuevos coleccionistas, compradores ocasionales (gusto, impulso, especulación, moda, decoración), editores, corporaciones, entidades y/o empresas, fundaciones o similares, colegios profesionales, museos, centros culturales, instituciones públicas (Diputaciones, Ayuntamientos, etc.), Administración o importadores.

Por tanto, si se analizan tanto la ordenación como la estructura de relaciones entre los diferentes agentes sectoriales que operan en el mercado del arte, se comprueba que, con independencia de la actividad productiva de los artistas (y dejando aparte el número de propietarios revendedores considerados como proveedores o abastecedores de productos artísticos), la actividad empresarial del sector se divide en dos grandes segmentos:

— Los gestores y/o intermediarios comercializadores (Galerías, Salas de Subasta, Anticuarios, etc.) y

— Los prestadores de servicios (enmarcadores, críticos, restauradores, etc.).

Según un estudio reciente editado por la Fundación Arte y Mecenazgo, dependiente de La Caixa3, el mercado español de arte tiene un crecimiento muy por encima del conjunto de la economía española a pesar de un estancamiento reciente (entre 2007 y 2011 se contrajo un 33 por 100), que delata la falta de dinamismo de un sector que en 2011 tuvo unas ventas de unos 300 millones de euros en 75.000 operaciones, con precios medios muy por debajo de la media europea, donde incluso las obras más caras de artistas españoles se venden fuera (dos tercios del total de lo vendido en España es de artistas españoles, pero el 97 por 100 del valor total de estas obras vendidas en todo el mundo se corresponde a operaciones realizadas fuera de España).

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España, al igual que países con un nivel parecido de ventas, ha visto cómo disminuía su peso en el mercado del arte mundial en favor de las principales potencias (China, Estados Unidos y Reino Unido, principalmente). Esto se debe a la polarización creciente del sector, con menos ventas, pero de más valor, lo que perjudica a los mercados de menor tamaño, como el español, que concentran su mayor número de ventas en un rango de precios bajo. Este fenómeno se ha agudizado en los dos últimos años y ha provocado una importante reducción de la cuota española en el mercado global del arte.

Se trataría, según el citado estudio, del sexto mercado europeo con una cuota de mercado del 2 por 100, tras Reino Unido (64 por 100), Francia (17 por 100), Alemania (5 por 100), Italia (3,5 por 100) y Austria (2,1 por 100), con más de
11.000 empleados y 128 millones devengados al Estado en concepto de impuestos. Se producirían más importaciones que exportaciones, generando un déficit comercial que evidencia una cultura de coleccionismo aún rezagada y poco alentada desde las instituciones.

El mercado de arte español es comparativamente pequeño y centrado mayoritariamente en arte moderno y contemporáneo y con pocos incentivos fiscales. De hecho, el coleccionismo en España está formado por pocos grandes coleccionistas en comparación con otros mercados de arte y éstos adquieren mucha de su obra fuera del país; aquí los grandes inversores se han centrado en la compra de propiedades inmobiliarias y en el mercado de valores. La falta de apoyo institucional, de estímulos públicos y de reconocimiento social son algunas de las causas de esta situación. Aunque existen algunos incentivos para los sectores más clásicos y para las obras del patrimonio histórico, son pocos los beneficios fiscales para el coleccionista de arte contemporáneo. Tampoco hay incentivos para las donaciones ni un apoyo decidido a los museos pequeños. La falta de atención hacia el mercado del arte también tiene relación con la educación, donde el arte carece de dedicación.

Dentro del mercado de intermediación y comercialización, es el sector de las Galerías el que probablemente represente la mayor envergadura e importancia económica, más del 75 por 100. Éstas están centradas mayoritariamente en arte contemporáneo, en artistas vivos y en el mercado nacional (sólo el 29 por 100 de sus ventas se produjeron en el extranjero). Respecto a las Casas de Subastas, segundo sector por envergadura de negocio, hay 125 en España, pero sólo cinco suman más del 50 por 100 del total del valor de negocio y las internacionales Christie’s y Sotheby’s, aunque cuentan con oficinas en España, desde 2008 no celebran subastas aquí. En 2011, el precio medio de las subastas en España se situó en torno al 30 por 100 de la media de la Unión Europea y era notablemente más bajo que el de los principales centros de arte. Así, el 99 por 100 de los lotes vendidos lo fueron por un precio inferior a 50.000 euros y representan el 85 por 100 del volumen total de ventas. También es importante señalar que, dentro del Megasector de las Artes Plásticas, es frecuente encontrar agentes sectoriales poli-

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valentes, es decir, que combinan actividades de gestores/intermediarios de productos artísticos con actividades de prestación de servicios (como tasaciones). Según el mayor o menor peso específico que tengan unas u otras tipologías de actividades, se asignaría una u otra categoría o clasificación. Pero es obvio que no resulta fácil establecer con claridad fronteras que delimiten la pertenencia a uno u otro grupo, lo cual se traduce en una seria dificultad para definir y valorar el verdadero alcance y contenido de cada sector, al menos desde un punto de vista económico-empresarial.

Por tanto, es evidente la extraordinaria complejidad del mercado de Arte, donde la multiplicidad de tendencias, la dificultad de catalogación, la variedad de consumidores, proveedores y sectores operativos, hacen de su análisis una difícil labor de síntesis, complicada además por la dependencia de todo mercado de las variables situaciones económicas.

El mencionado estudio también detalla las complejas regulaciones existentes en esta materia y concluye que algunas de las normas aprobadas en las últimas décadas en la Unión Europea han tenido un impacto negativo sobre el comercio, así como también algunas regulaciones estatales. Aunque España no es de los Estados más severos en sus regulaciones, sí que existen obstáculos de carácter administrativo, procedimientos burocráticos y demoras que son perjudiciales para algunas pequeñas empresas (la mayoría de las 3.600 empresas que conforman el sector de galerías y casas de subastas, donde la media se sitúa en tres empleados con más de 11.000 puestos de trabajo directos). Las casas de subastas consultadas añaden que el crecimiento del volumen y de la complejidad de la normativa de exportación e importación resulta perjudicial para su negocio.

Finalmente, el estudio repasa la fiscalidad en España en relación con el comercio del arte, donde los incentivos fiscales están dispersos por todo el ordenamiento jurídico y lo encontramos tanto en la Ley de Patrimonio Histórico como en la Ley de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, así como en una diversidad de normas de carácter regional y en la legislación que regula cada impuesto específico. Entre los impuestos que afectan al sector están el IRPF, el Impuesto de Sociedades, el Impuesto sobre el Patrimonio o el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. También está el IVA, centro de la polémica entre el sector.

Desde el punto de vista fiscal...

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