Marco estratégico de la organización

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3.3 Marco estratégico de la organización

Este tema es de suma importancia, porque allí es dónde encontramos lo que podríamos llamar el pensamiento estratégico en su sentido puro y estricto, por lo que nos interesa de sobre manera ya que es en él dónde este capítulo intenta centrarse, especialmente a la hora de observar en qué medida los conceptos de la teoría del caos afectan a los conceptos del planteamiento estratégico.

El marco estratégico como puede observarse está constituido por la misión, visión, posicionamiento y la estrategia. Estos cuatro elementos han tenido una evolución a lo largo del tiempo, asociándose tradicionalmente su concepción con la idea de planificación estratégica. Es aquí, dónde las corrientes actuales de pensamiento y, especialmente los teóricos del caos ponen énfasis para diferenciarse. Su idea fundamental es que la complejidad actual hace inviable el paradigma de la planificación o, en todo caso, éste debe cambiar y subordinarse al pensamiento estratégico. Por ello, a continuación desarrollaremos el análisis de estos cuatro elementos que componen el marco estratégico de acuerdo al modelo que presentamos oportunamente.

En primera instancia, debemos resaltar la importancia de la Misión en las organizaciones públicas, dado que esta refleja la concepción de la integridad de los individuos, la ética y el papel que la organización juega en la sociedad (Serra, 2000: 161).

En la misión, se debe reflejar la idea de actividad de servicio público [Bauzá Martorell, 1999: 85] orientado a la búsqueda del interés general, por lo que es importante en su definición la participación del sistema político y los directivos públicos, los cuales a su vez, deberán tener en cuenta los intereses de los diferentes actores críticos [Bryson, 1988: 14]. En el caso de las organizaciones públicas, la misión puede ser un elemento importante para dejar en claro la diferencia esencial entre una organización pública y una privada.

La declaración de la misión aporta el marco general dentro del cual la organización debería operar, lo que no implica poder hacer cualquier cosa, sino por el contrario, deja en forma muy clara un mandato de acción que refleja la búsqueda del interés general como aspecto prioritario. Según Bryson (1988: 12), la misión (mission statement) provee la razón de ser de la organización y la justificación social de su existencia.

A partir del mandato de acción se desarrolla la visión, que intenta infundir forma y rumbo al futuro de la organización, guiándola en la fijación de metas que sirvan de impulso para la obtención de sus objetivos finales (Serra, 2000: 163), pero dentro del marco establecido por la misión. Según los teóricos del caos, la gestión centrada en los valores nucleares, a diferencia de direcciones más clásicas como la dirección por instrucciones o la dirección por objetivos, permite dar lugar a fenómenos de autoorganización espontánea dentro de la organización (Navarro Cid, 1999: 142), dado que ofrece el marco referencial para intentar crear el futuro deseado.

En segunda instancia, el concepto a analizar es el de Visión. De acuerdo a los teóricos del caos, ésta es considerada como un atractor extraño, es decir; un patrón integrado de comportamiento que genera una fuerza de atracción hacia la cual confluye el accionar de la organización. Para ello, es importante que la misma se encuentre definida. Esta definición que es producto de la relación con el posicionamiento que la organización quiera tener, dado que definir la visión significa conocer claramente el lugar que la organización quiere ocupar en la mente de los actores críticos. También es importante resaltar, que la misión como marco de referencia para la concepción de la visión, potencia el poder de atracción a que hacen referencia los teóricos de la complejidad.

Otra variable relevante para este análisis, es la existencia de otros atractores140 que pueden intentar desviar o no, esta necesidad de definición. En el primer caso, puede citarse el ejemplo generado por la actitud acomodaticia que propugna la inutilidad del esfuerzo porque es casi imposible lograr la visión. Esta situación, puede subyacer determinados procesos de trabajo, actitudes de personas, objetivos desmedidos, presiones de grupos de interés, etc. No obstante, pueden existir atractores que constituyen un factor positivo dentro de la organización, dado que subyacen actitudes, procesos de trabajos, etc., que están orientados por la visión, reflejándose en el orden aparente que vislumbra la organización en general o actividades en particular (autoorganización).

El concepto de visión como estado atractor más importante, junto con la misión organizacional, nos lleva a reflexionar sobre la importancia de dejar de lado a las personas como centro de atracción organizacional. En caso contrario, la institución estará condicionada por la vulnerabilidad a las vivisitudes, tanto internas como externas, que siempre sufren las personas que están al frente de la organización. Por otra parte, el tener enfocada la visión quita presión al directivo público, dado que existe un horizonte en el camino a largo plazo, por lo que las situaciones diarias son vistas como coyunturales y no, como decisivas.

No obstante, la función de guía y luz en el horizonte que brinda la visión, ésta debe tener la capacidad de responder y adaptarse a los cambios que se le presentan a la organización. Es decir, debe poseer cierto grado de flexibilidad, lo cual la diferencia de la misión que refleja estabilidad, ya que los elementos de esta última corresponden a los valores intrínsecos de la organización. En cambio, la visión se enfrenta a distintos factores, tales como el sistema político, la sociedad civil y el factor institucional que hacen dinámica su concepción, de los cuales debe intentar captar su evolución ya que en caso contrario se producirá un desajuste, que de mantenerse en el tiempo, llevará a la organización a perder la legitimidad que avala su funcionamiento.

Asimismo, como señala Villoria, el carácter más abstracto que como referencia representa la visión, genera la posibilidad de adaptaciones en su interpretación más flexibles que las que surgen de la misión, circunstancia que permitiría dotarla de una relativa estabilidad aunque no-inmutabilidad.

Por lo expuesto y, con respecto al sistema político y su relación dinámica con la visión, la organización deberá analizar el entorno autorizador para captar posibles cambios en las aspiraciones políticas colectivas que guían sus operaciones; mientras que, con relación a la sociedad civil, deberá captar posibles problemas y necesidades emergentes que la organización pueda solucionar y; por último, el análisis del aspecto institucional dará lugar a nuevos programas o tecnologías que puedan utilizarse para mejorar sus operaciones.

Un ejemplo adicional de cómo...

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