La Marca: concepto y análisis histórico

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1.1. Conceptos fundamentales del derecho de marcas. La protección comercial

La empresa en el desarrollo de su actividad mercantil necesita dar a conocer sus productos en el mercado, y que dichos productos sean diferenciados de los de sus competidores. Dicho conocimiento lo puede conseguir de diferentes formas, no obstante, la marca es uno de los elementos esenciales de conocimiento de un producto. De esta forma, la marca se constituye a partir de todo signo susceptible de representación gráfica que sirva para distinguir los productos o servicios de una empresa de los productos o servicios de otra empresa. Es decir, podemos determinar que la marca es uno de los signos que la empresa utilizará para distinguir en el mercado sus productos y servicios, de los productos y servicios de otra empresa.

En la configuración de la creación de la marca, podemos determinar que como signo identificatorio la marca puede ser denominativa, como por ejemplo un vocablo; gráfica, como pudiera ser un dibujo; o mixta, esto es, la combinación de signos gráficos con denominativos.

Sin duda, la marca desempeña un papel de gran importancia en el mercado, dado que va a ser el signo que estimulará la competencia entre empresas, teniendo como función esencial la protección del titular de ese derecho frente a los competidores que pretendan comercializar productos y servicios indebidamente designados con otra marca de diferentes o análogas características que puedan confundir al consumidor.

Por ello, podemos determinar que es la marca un elemento que garantiza la libre competencia, e impulsa la actividad mercantil, siendo un elemento imprescindible para la empresa que quiere dar a conocer sus productos y servicios a un sinfín de consumidores.

Ahora bien, no sólo es importante para la empresa, la marca se revela importante como canal de identificación e información para el consumidor. Por lo tanto, la marca va a ser el elemento imprescindible que va ayudar al consumidor a elegir un producto o un servicio diferenciándolo por su calidad, prestigio, o incluso lugar de origen.

Por ello, podemos concluir que la marca es un activo importante de la empresa. Es un canal de publicidad de todos sus productos y servicios, que le permite llegar a una clientela determinada, que le puede ayudar a incrementarla dependiendo de la cuota de mercado que quiera abarcar, cuota que por otra parte estará condicionada por el conocimiento que el consumidor medio tenga de la marca.

La importancia de la marca para la empresa como indicador de la calidad de los productos o servicios que presta, debe ir acompañada de una protección especial. La empresa está obligada a defender su prestigio empresarial, no puede permitir que el consumidor, ya sea medio o especializado, asocie un signo distintivo diferente al suyo con una calidad determinada que su marca reúne. Por ello, deberá siemrpe estar atento a la aparición de nuevos signos distintivos, que dada su similitud o semejanza, puedan inducir a error al consumidor. Aquí es fundamental el seguimiento de la marca por parte del Agente de la Propiedad Industrial que le debe mantener informado sobre las solicitudes que puedan colisionar con las marcas de su empresa. De esta manera la empresa, debe defender el compromiso que adquiere con el consumidor, al poner a la venta unos servicios o productos.

Ahora bien, este compromiso de la empresa en el momento de poner a la venta un servicio o producto determinado, está sujeto a innumerables intromisiones. Por ello, nace el concepto de protección comercial, entendido como los diferentes mecanismos de que dispone la empresa para defender un prestigio, una calidad y una imagen de sus productos asociados a una marca.

1.2. Orígenes del derecho de Marcas

Son muchos los autores que ven el nacimiento del derecho de marcas ya en la Edad Media, auspiciado por los intercambios comerciales de mercancías entre las diferentes zonas europeas. No obstante, la doctrina casi unánimemente ha establecido que el nacimiento del derecho de marcas, entendido como lo vemos nosotros en la actualidad, tiene su nacimiento más inmediato en la expansión de la Revolución Industrial iniciada a finales del siglo XVII en Inglaterra y posteriormente difundida por todo el continente europeo a lo largo de los años y siglos sucesivos.

Evidentemente, con la Revolución Industrial, nace la fabricación o producción en serie, todo ello gracias a las máquinas, a trabajos en cadena, aumento de la producción, incorporación de nuevas materias primas y los procedimiento de trabajo dividido, que provocan un aumento espectacular de la producción. A partir de este momento, juegan un papel importante los denominados signos distintivos, que ayudarán en la diferenciación de los productos cada vez más abundantes.

Es a partir de la Revolución Industrial cuando se pueden observar las primeras disposiciones que regulan de una forma genérica la materia hoy de estudio: así podemos observar la ley francesa de 12 de abril de 1803 relativa a las manufacturas, fábricas y talleres.

En España, las primeras disposiciones sobre marcas las encontramos en el Real Decreto de 27 de noviembre de 1850, que hablaba de marcas de comercio y marcas de fábrica, complementado por la Real Orden de 20 de septiembre de 1880.

Con posterioridad, el concepto de marca viene a incluirse dentro del denominado concepto de "Propiedad Industrial", estableciéndose la Ley de 16 de mayo de 1902 sobre Propiedad Industrial y sus reglamentos de aplicación, que vienen a constituir la base de lo que hoy es el modelo jurídico del derecho de marcas en España.

En la primera mitad del siglo XX, la regulación del derecho de marcas se hace de forma unitaria con otras materias, lo que se denominó "Propiedad Industrial", y su regulación viene configurada por el Estatuto de la Propiedad Industrial de 1929, elevado posteriormente a Ley el 16 de septiembre de 1936, tomando importancia las posteriores modificaciones realizadas en el mismo.

Una regulación tan anacrónica de la propiedad industrial no recogía la realidad socio-económica-jurídica de la materia, por lo que los máximos expertos en el tema ya venían reclamando desde hacía tiempo una nueva regulación más acorde con la realidad existente. Por ello y a través de los estudios realizados por la doctrina más entendida de la materia, se empieza a trabajar sobre la elaboración de una normativa exclusiva para el derecho de marcas(5).

Así, en la década de los ochenta, el concepto de Propiedad Industrial sufre una importante modificación al tenerse en cuenta las necesidades de un mercado cambiante y las disposiciones comunitarias que empezaban a promulgarse en la U.E. Así, en 1986 se promulga...

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