Resumen
1. Lenguaje y sexismo - 2. El problema del género - 2.1. La cuestión terminológica - 2.2. El género gramatical - 3. Recomendaciones para el uso no sexista de la lengua - 3.1. Supuestos ideológicos - 3.2. Preceptiva - 3.3. Algunos ejemplos - 4. Conclusiones - Bibliografía
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Extracto
El lenguaje paritario
1. Lenguaje y sexismo De unos años a esta parte, la lucha contra el sexismo lingüístico ha sido el estandarte de la lucha por la igualdad de sexos y, si no tanto como el estandarte, sí el objetivo que más atención ha acaparado, el que más ha calado en la sociedad y al que los profesionales de la política se han sumado con mayor entusiasmo y unanimidad. Quizá esto último obedezca a la inveterada tendencia de dichos profesionales a utilizar el lenguaje como instrumento en su lucha por alcanzar y mantenerse en el poder, y también a su pericia para convertir en juego de palabras los problemas de los ciudadanos, posiblemente por las consabidas oportunidades y ventajas que tal juego comporta. Como apunta Ángel López García: "Ceder en lo accesorio para conservar lo esencial es una vieja -y hábil- táctica del poder. Como el fundamento del engaño ha sido siempre la alteración del ropaje lingüístico, es explicable que en el caso que nos ocupa [el sexismo] se haya dado una vez más"1. Consideraciones políticas aparte, la Real Academia Española, en su edición de 2001, define la palabra sexismo como "Discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro". Para Eulalia Lledó sexismo es "el conjunto de los métodos utilizados por el patriarcado para seguir manteniendo en una situación de subordinación al sexo femenino. Es una situación social en la que los machos tienen poder sobre las hembras"2. Cuando se habla de sexismo lingüístico o cuando se tacha al lenguaje de sexista suele partirse de la idea de que la lengua, al ser "aquello en lo cual se hallan encerradas y establecidas las experiencias y el saber de las generaciones pasadas"3refleja, entre otras cosas, las condiciones de dominación de un sexo sobre otro y, por lo tanto, discrimina, es decir, da trato de inferioridad a las mujeres, al estar "lo simbólico femenino [...] excluido del sistema patriarcal que ha construido este lenguaje"4. En palabras de Mª Nieves Hernández Gómez, Directora del Instituto Canario de la Mujer: "El lenguaje se construye en función de un sistema de valores y relaciones sociales de poder, y acuña, proyecta y transmite este sistema y estas relaciones de manera estereotipada, incluso mucho después de que desaparezcan o se transformen algunos fenómenos sociales o culturales. Nombra quien tiene poder y espacio para nombrar, en nombre de otros y otras y según su propia experiencia, su propio sistema de valores"5. Aunque frente a estos que consideran que "La lengua inscribe y simboliza en el interior de su misma estructura la diferencia sexual de forma ya jerarquizada y orientada"6, hay quien sostiene que el sexismo lingüístico no radica en la lengua sino en la mentalidad de los individuos que la hablan. Así, según García Meseguer, "Se incurre en sexismo lingüístico cuando se emplean vocablos (sexismo léxico) o se construyen oraciones (sexismo sintáctico) que, debido a la forma de expresión escogi...
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Documentos citados
- Constitución Española de 1978. - Artículo 20
- Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.
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