Los jueces legos

Jueces, política y justicia en Inglaterra y España (1998)

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Los jueces legos

1. Los jueces de paz

Los justices of the peace. Una de las características más notables del sistema inglés de administración de justicia consiste en el gran papel asignado a los jueces legos, actúen éstos en la calidad de jueces de paz o actúen como miembros de un jurado.

Los jueces de paz se denominan en Inglaterra indistintamente justices of the peace (JPs) o magistrates, y a los órganos en que sirven se les conoce como magistrate’s courts.

El nombramiento de jueces de paz en Inglaterra se remonta a los primeros tiempos del Derecho Común, y desde luego, en el siglo XIII ya eran conocidos (con la denominación de guardians of the peace) si bien no adoptan sus rasgos más característicos hasta el año 1344, cuando Eduardo III les concedió poderes judiciales. Toman el nombre de justices en 13611088.

A las funciones judiciales que desempeñarían durante quinientos años -muy importantes porque sobre ellos habría de descansar el peso de la administración de la justicia criminal inglesase fueron agregando ya desde los siglos medievales una serie de funciones administrativas de lo más variadas, que les permitieron controlar el gobierno local salvo en las comunidades constituídas como boroughs. Los jueces de paz ingleses, en efecto, favorecidos por la existencia de juzgados por todo lo ancho de la geografía inglesa, administraban muchos de los aspectos de la vida municipal de aquel país, atendiendo las carreteras, la recaudación y pago de cantidades para ayuda a los pobres, autorizando la apertura de establecimientos públicos, etc.

Hay algo de insólito en que los jueces de paz continúen siendo una pieza esencial de la justicia en una época que parece volver firmemente la espalda a los amateurs a favor de la profesionalidad, pero la realidad es que algunos autores creen que hacía décadas que no estaban esos jueces legos tan firmemente arraigados en la sociedad inglesa como lo están ahora1089.

La supervivencia de la justicia de paz, como la de toda justicia lega, se debe en Inglaterra al rechazo de la idea de que los juzgadores deban necesariamente aplicar normas generales que estén divorciadas de las normas éticas o políticas dominantes en el país, o que puedan llevar a resultados rechazables por el sentido común del ciudadano medio. Es cierto que la sensatez y los valores generales son difíciles de enunciar en reglas claras y concluyentes, pero aún así la pervivencia de un sistema lego de justicia -y desde luego así sucede en Inglaterra o Estados Unidosdescansa en la confianza de todos en el ciudadano de a pie, que sigue siendo muy poderosa, como es poderoso el rechazo a la intervención de funcionarios que se puedan dejar llevar por los valores propios de la minoría a la que pertenecen, sean éstos los sueños de una sociedad revolucionaria o los del establishment 1090.

Hasta nuestro siglo, solían ocupar dichos cargos judiciales los miembros de la gentry, es decir, la pequeña aristocracia local y las personas acomodadas próximas socialmente a ésta, así como, ocasionalmente, la alta aristocracia. Su poder y prestigio sufrieron grandes variaciones a lo largo de tan dilatada existencia, decayendo en las últimas décadas del siglo pasado a causa del desproporcionado número de conservadores que ocupaban los puestos1091, aunque no solía criticarse el tipo de concreta justicia que administraban.

Es a causa de ese descontento político (más que jurídico o social) por lo que se constituyó tras un informe de 1910 un Comité Asesor en cada condado a fin de recomendar, sobre bases de lo más secretas y misteriosas, el nombramiento de los jueces de paz del territorio, pero el resultado fué la politización de los nombramientos1092. Además, los intentos de democratización de la institución no fueron llevados a cabo de una forma adecuada; se sustituyeron a las familias de gran raigambre en los pueblos y de cierta altura cultural, educadas en las rígidas normas morales de las public schools y en las dos universidades de solera, que administraban ciertamente una justicia gravada por perjuicios de clase pero en general muy notablemente honesta y preocupada por el bienestar de la población, por personas de todo tipo, a veces sin la más elemental formación humanística y a las cuales, en todo caso, ha de reprochárseles igualmente su pred...

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