Creación de empleo y tiempo de trabajo
Lan Harremanak: Revista de Relaciones Laborales › Núm. 1, Julio 1999
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Lan Harremanak: Revista de Relaciones Laborales › Núm. 1, Julio 1999
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■ La decisión de contratar depende del crecimiento económico y del atractivo del factor tabajo frente a los demás factores de la producción. Las hipótesis del reparto de trabajo mendiante la reducción de la jornada, además de rebatidas por la realidad de la experiencia, esconden la resistencia a modifecar determinadas condiciones del trabajo que se consideran un derecho adquirido al que no se quiere renunciar aunque su mantenimento limite las oportunidades de creación de empleo.
Por el contrario, el concepto y las características del tiempo de trabajo necesitan adaptarse a las circustancias cambiantes de las empresas y de las personas de modo que, percisamente esa adaptabilidad, será la que permita estabilizar las relaciones laborales y, de forma derivada, aumentar el atractivo del factor trabajo y, con ello, el nivel de empleo. PALABRA CLAVE: Reparto de trabajoVer el contenido completo de este documento
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Creación de empleo y tiempo de trabajo
I.- LA DECISIÓN DE CONTRATAR
1.1) LA DECISIÓN DE CONTRATAR: ELEMENTOS DETERMINANTES Entre los empresarios no es fácil encontrar alguno que considere que por reducirse la jornada de trabajo vaya a crearse más empleo. Al contrario, son muchos los que opinan lo contrario: que a menor tiempo de trabajo, menor empleo. Si se pregunta al empresario, es decir, a quien contrata, de qué factores depende la decisión de contratar, mencionará una serie de cuestiones muy simples. Entre ellas estará siempre presente la más elemental: el crecimiento económico. Si no se producen más bienes o servicios, no existe razón para contratar. El crecimiento es, pues, el elemento decisorio clave a la hora de decidir una nueva contratación. Ahora bien, no es el único. En efecto, para atender las necesidades derivadas del crecimiento el empresario cuenta a su elección con distintos factores. Básicamente, se reducen a tres: capital, tecnología y trabajo. Tendrá que incorporar los tres pero la preponderancia de uno u otro sobre los demás dependerá de su costo, de su idoneidad para las necesidades que debe cubrir y de su capacidad de ser gestionado eficientemente. En gran medida, los distintos factores de la producción compiten entre sí. No es lo mismo que los capitales sean ofrecidos por las entidades financieras en unas condiciones de devolución que en otras, con unas garantías o con otras y, tampoco, al 16% o al 3%. Tampoco el factor trabajo escapa de esta lógica. Su nivel de atractivo y de utilización dependerá del costo, es decir, del nivel salarial; dependerá de la idoneidad, es decir, de la formación suficiente para realizar aquello para lo que se contrata y de la capacidad de gestión, esto es, de la posibilidad de adaptarlo a las necesidades cambiantes de la empresa. Si los costos del factor trabajo son altos; si su formación no es la adecuada o si las condiciones de la relación laboral se revisten de garantías y prerrogativas que dificulten su capacidad de gestión, quizá mejore la posición de quienes tienen ya un puesto de trabajo, pero con toda seguridad disminuirá el atractivo de la contratación respecto a los otros factores de la producción y disminuirán, en consecuencia, las posibilidades de dar empleo a quienes no lo tienen. De todo esto en las empresas vascas se sabe mucho. Basta con recorrer algunos talleres para observar la sofisticación y el costo de algunas inversiones en maquinaria que podían haber sido perfectamente suplidas con unas pocas contrataciones, si su capacidad de atractivo hubiera sido suficiente. En ninguna de estas decisiones, la duración de tiempo de trabajo se configura como un elemento decisivo a la hora de determinar la decisión empresarial de contratar. Es más, la disminución del tiempo de trabajo puede configurarse precisamente en sentido exactamente opuesto al que persigue. En cuanto que aumenta el costo del factor trabajo y, además, disminuye su disponibilidad y la consiguiente capacidad de gestión, puede configurarse como un elemento destructor del empleo. No se trata de ninguna exageración. A la vista de los inconvenientes que generaría una jornada más corta, algunas empresas están volviendo a sopesar la posibilidad de hacer un replanteamiento total de su actual equilibrio entre los factores de la producción para volver a plantearse el maximizar la inversión en tecnologías de gran capacidad de sustitución de mano de obra. 1.2) EL TIEMPO COMO CONDICIÓN DEL TRABAJO: CONCEPTO Y EVOLUCIÓN El que la duración del tiempo de trabajo no se configure como un elemento determinante en la decisión empresarial de contratar, no significa que el tiempo de trabajo no sea una cuestión de máxima importancia dentro de las re...Ver el contenido completo de este documento
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