La desigualdad en salud y los condicionantes sociales de la salud

Salud, justicia, derechos. El derecho a la salud como derecho socialSumario

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Resumen


1. El valor de la salud -2. La presunción de equidad: salud y responsabilidad individual -3. La presunción de eficacia: los condicionantes sociales de la salud -3.1. Salud y derechos humanos -3.2. La desigualdad es mala para la salud -3.3. Los condicionantes sociales de la salud -3.4. ¿Cómo explicar las diferencias sociales en salud? -4. Diferencias, desigualdades e inequidades en salud

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La desigualdad en salud y los condicionantes sociales de la salud

1. El valor de la salud

Al inicio del capítulo anterior se examinó una distinción propuesta por Grosman sobre dos interpretaciones del derecho a la salud: o bien como gasto mínimo o bien como salud mínima300. De acuerdo con esta distinción -trasunto del debate entre la orientación de los recursos y la orientación de las capacidades en el pensamiento igualitario- la interpretación del gasto mínimo entendería que todas las personas tienen derecho a que el Estado invierta una cantidad mínima de recursos en la protección de su salud, mientras que la interpretación de la salud mínima entiende que todos los individuos tienen derecho a gozar de un nivel mínimo de salud (dentro de las limitaciones de lo posible). Aunque estas interpretaciones parecen mutuamente excluyentes, había propuesto allí que ambos enfoques podían ser compatibles si los veíamos como estrategias adecuadas a distintas dimensiones del derecho a la salud. Así, proponía que la variante del gasto mínimo era útil para la consideración del derecho a la salud como un derecho a la asistencia sanitaria, mientras que la variante de la salud mínima servía mejor para una consideración del derecho a la salud atendiendo a sus condicionantes sociales y con ello a estrategias basadas en la consideración de los elementos sociales determinantes de la salud, consideración que entendía necesaria para garantizar la equidad en la condición de salud de las personas. Tomando como referente la primera de las interpretaciones, en el capítulo anterior se examinaron los problemas relativos a la inclusión (universalidad) y a la escasez (distribución de recursos). Es ahora el momento de examinar las implicaciones de las segunda interpretación, la que se ha denominado salud mínima y con ella la cuestión de los condicionantes sociales de la salud.

Desde una aproximación libre de prejuicios al dilema entre la salud mínima o el gasto mínimo (o entre los recursos y los resultados), de lo que no cabe duda es que lo que consideramos en general valioso es la salud, no la protección de la salud, los recursos dedicados a ella o la atención médica. Estos últimos no tienen un valor intrínseco, sino sólo un valor instrumental respecto a la salud301. Es claro que no valoramos los recursos dedicados a la protección de la salud, ni el saber médico, ni los centros de salud existentes por sí mismos, sino sólo en la medida en que contribuyen a la protección de la salud de las personas. Lo contrario significaría una forma de fetichismo, de acuerdo con la crítica de Sen a las posiciones que consideran que el objeto de la igualdad han de ser los recursos302. Normalmente damos por supuesta esta contribución a la salud (que es lo que importa) en todos los recursos que dedicamos individual o socialmente a su protección. En parte lo hacemos porque no siempre tenemos los elementos de juicio ni los datos suficientes para valorar la contribución efectiva a la salud de alguno de estos recursos. Pero es evidente que hasta en los cálculos de coste y beneficio con los que pode- mos evaluar una concreta técnica, un fármaco o hasta un sistema de organización hospitalaria, los beneficios han de tener como referencia de algún modo -y poco importa aquí cómo se mida- la protección de la salud en términos de los resultados obtenidos.

Podemos discutir, a su vez, si la salud tiene realmente un valor intrínseco, o si su valor es meramente subjetivo o meramente instrumental. Y aquí probablemente nos encontremos con que el valor que tiene la salud es complejo y no puede ser reducido a una respuesta simple. De acuerdo con la clasificación propuesta por Dworkin (que sin embargo voy a utilizar aquí para defender un punto de vista contrario al del autor en lo que se refiere a la salud), podemos distinguir entre cosas que tienen valor instrumental, valor subjetivo y valor intrínseco. Algunas cosas tienen valor instrumental porque sirven para conseguir fines valiosos; el dinero por ejemplo, no vale por sí mismo, sino que sólo tiene valor instrumental. Hay cosas, en cambio, que tienen valor subjetivo porque son valiosas para una persona, aunque el hecho de que alguien las valore no significa que tengan valor para todos o que debieran tenerlo; acudiendo a un ejemplo de Dworkin, que considere valioso ver partidos de fútbol no significa que crea que quien no disfruta de esta actividad tenga algún p...

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