Comentario al Artículo 173 del Código Penal

Autor:Gema Martínez Mora
Páginas:246-256
Cargo del Autor:Juez Sustituto
RESUMEN

§ 1. Párrafo 1: Concepto y requisitos. § 1.1. Bien jurídico protegido. § 1.2. Diferencias con otras figuras. § 2. Párrafo 2. Violencia habitual en el ámbito familiar: Concepto y requisitos. § 2.1. Bien jurídico protegido. § 2.2. Violencia y habitualidad. § 2.3. Sujetos pasivos. § 2.4. Participación. § 2.5. Proporcionalidad de las penas. § 2.6. Circunstancias modificativas. § 2.7. Diferencias... (ver resumen completo)

ÍNDICE
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§ 1Párrafo 1: Concepto y requisitos

El tipo penal definido en el presente precepto pertenece a los delitos contra la integridad moral cuyo bien jurídico protegido será el derecho a la inviolabilidad de la personalidad humana, y contiene una estructura abierta en el que se combinan dos conceptos: el de trato degradante por un lado y menoscabo a la integridad moral por otro.

Respecto al concepto de trato degradante, su definición es amplia y diversa a tenor de la abundante jurisprudencia al respecto, siendo sinónimo de menosprecio de la dignidad humana o trato humillante o vejatorio (SSTS 824/2003; 819/2002; 457/2003 y 213/2005).

Según el Tribunal Constitucional, tratos degradantes son, a efecto de lo dispuesto en el artículo 15 de la Constitución , nociones graduadas de una misma esencia que en todos sus tramos denotan la causación, sean cuales fueran sus fines, de padecimientos físicos o psíquicos e infligidos de modo vejatorio para quien los sufre o con esa propia intención de doblegar la voluntad humana del sujeto paciente (STC 120/1990).

La acción típica por tanto consistirá en infligir a otra un trato degradante que conlleve a un menoscabo de su integridad moral, siendo necesario para la apreciación del mismo la concurrencia de los siguientes elementos: a) una acción Page 247 de contenido vejatorio, degradante, humillante para la víctima; b) un resultado de padecimiento físico o psíquico para la víctima; c) propósito del sujeto activo de degradar o humillar al sujeto pasivo, atentando contra su dignidad humana y d) que la acción revista especial intensidad lesiva suficiente para la producción del resultado típico, siendo indistinto que dicha intensidad lesiva se pondere, ya sea en un solo acto o en varios, desde la habitualidad96.

§ 11. Bien jurídico protegido

El tipo penal descrito protege el derecho a la integridad moral, entendido como la facultad de todo sujeto a la inviolabilidad de su persona, la dignidad humana, la integridad psíquica, o la libertad de autodeterminación entre otras (SSTS 824/2003; 1218/2004 y 213/2005).

§ 12. Diferencias con otras figuras

La doctrina en numerosas ocasiones ha venido a diferenciar las figuras de tortura y tratos degradantes, partiendo del criterio de mayor intensidad requerido para la acción integrada en el tipo penal del artículo 174, debiendo entender que no por ello los tratos degradantes quedarán absorbidos siempre por la tortura, ya que estos implican una actitud general y amplia, de mayor o menor intensidad, acotada por los perfiles que la definen, y que en ningún caso deben confundirse con la tortura, cuya conducta delictiva requiere un ánimo tendencial y una finalidad independiente que los tratos degradantes, sin perjuicio de Page 248 la específica condición que debe ostentar el sujeto activo como es la de autoridad o funcionario público (STS 02/03/1998).

El delito previsto en el artículo 173.1, aun de connotaciones genéricas, queda delimitado mediante la extensión a la protección dispensada a la integridad moral, la cual debe diferenciarse de otros valores como la vida, la integridad física, o psíquica, no siendo necesario así el ataque directo a alguno de los anteriores valores para apreciar la existencia de menoscabo a la integridad moral, la cual enraíza con términos como la inviolabilidad de la personalidad y la dignidad humana. Por lo que si bien podrá concurrir en la comisión del mismo conductas que atenten contra el honor, la libertad deambulatoria o claramente coactivas, ello no implicará la subsunción del presente tipo delictivo en otras figuras delictivas como la injuria, o las coacciones, o lesiones psíquicas, las cuales se encuadrarán en otros tipos penales, sin perjuicio, que pueda apreciarse concurso de delitos (SSTS 489/2003 y 1564/2002).

§ 2Párrafo 2. Violencia habitual en el ámbito familiar: Concepto y requisitos

El legislador ha venido a endurecer la legislación penal en materia de maltrato en dos momentos claves: a partir de la modificación operada por la Ley Orgánica 11/2003, de 29 de septiembre, de reforma de los tipos penales en relación con la violencia intrafamiliar, castigando así la denominada "violencia doméstica no habitual" con la redacción del artículo 153 CP, convirtiendo en delito todos los supuestos de agresión, ya causen un resultado que exija tratamiento médico o quirúrgico o precisen solo de primera asistencia facultativa, e incluso aun sin acusación de resultado y en un segundo momento mediante la reforma operada por la Ley Orgánica 1/2004 que modifica el CP elevando así a la categoría de delito las amenazas y las coacciones cuando se cometan por hombre sobre mujer o sobre persona especialmente vulnerable que conviva con el autor (artículo 171 y 172 CP) .

El delito previsto en el artículo 173.2 extiende su protección a la dignidad de la persona mas débil en el seno familiar, tratándose en todo caso de un delito de mera actividad, siendo el resultado ajeno a la acción típica (STS 321/2004), lo que se castiga por tanto es la actitud del agresor, a partir de los concretos actos Page 249 de violencia (SSTS 1162/2004 y 108/2005) que deben de atentar contra la paz familiar, a partir de la creación por éste de un clima de temor y dominación en el seno familiar, a partir de la propia percepción subjetiva y características personales de quien sufre la violencia (STS 519/2004). Si bien necesitará para su apreciación del concepto de habitualidad en los actos concretos del agresor (STS 1208/2000), a partir de un comportamiento reiterado y persistente que afecta no solo a la integridad física y psíquica de la víctima sino también a su propia dignidad (STS 923/2003), para cuya determinación podrá valorarse la concurrencia de condenas anteriores por delito o falta de maltrato sin que por ello se vulnere el principio non bis in idem, ya que éste prohíbe que la misma conducta sea castigada dos veces pero no impide este principio que los actos formen indicios o principios de prueba junto con el resto de material probatorio para formar el criterio de habitualidad (STS 1356/2001), siendo por tanto irrelevante las protestas de haber sido enjuiciadas ya autónomamente como faltas las agresiones, o que por falta de denuncia y el tiempo transcurrido hayan quedado estas prescritas, con tal que su estimación pueda considerarse en el contexto de un ámbito temporal de proximidad (SSTS 927/2000; 662/2002; 261/2005 y 687/2002).

Para la existencia del tipo penal es necesaria la concurrencia de los siguientes elementos: a) conducta del sujeto activo consistente en el ejercicio de la violencia física o psíquica; b) que se ejerza habitualmente sobre su cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o sobre los descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente, o sobre los menores o incapaces que con él convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente, o sobre persona amparada en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el núcleo de su convivencia familiar, así como sobre las personas que por su especial vulnerabilidad se encuentren sometidas a custodia o guarda en centros públicos o privados.

§ 21. Bien jurídico protegido

Los malos tratos habituales en el ámbito familiar encuentran su acomodo entre los delitos contra las relaciones del orden familiar, y aunque indudablemente Page 250 inciden en el derecho a la vida y a la integridad física y moral de quien las sufre, afectan igualmente a la dignidad de la persona, el derecho a la igualdad, el derecho al desarrollo de la personalidad, entre otros. El bien jurídico tutelado por el tipo penal del articulo 173.2 CP se extiende más allá de la mera agresión, situándolo en la preservación de la paz familiar como una comunidad de amor, y libertad presidida por el respeto mutuo y la igualdad, protegiendo a la dignidad de los miembros más débiles frente a las agresiones de los miembros más fuertes de la familia (SSTS 927/2000; 1356/2001; 662/2002; 320/2005 y 417/2004).

§ 22. Violencia y habitualidad

En el tipo penal del artículo 173.2 CP, la conducta del agresor consistirá en actos de violencia concretados en "vis física o psíquica", aunque a tal efecto solo tendrán el valor de apreciar la actitud del agresor, quedando excluidos aquellos actos anteriores, respecto de los cuales hubiera recaído una sentencia absolutoria firme, por exigencia de la cosa juzgada y en virtud del principio de presunción de inocencia, no siendo imprescindible la denuncia de cada uno de los actos violentos, en cuyo caso podrán ser valorados para conformar una tipicidad delictiva, originado un concurso de delitos que arrastrará en todo caso la correspondiente sanción por esas faltas o delitos (SSTS 108/2005; 678/2002 y 261/2005).

La apreciación de violencia psíquica sin duda es la que mayores problemas ha planteado, toda vez deben dejarse al margen de esta conceptualización una determinación extensiva de las mismas, como las meras disputas familiares, sin que sea necesario a sensu contrario la existencia de lesiones psicológicas para reputar la apreciación de violencia psíquica. Así, el criterio mayoritario para la apreciación de la noción de violencia psíquica, no será el resultado causado en la víctima, ni siquiera que estos...

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