Comentario al Artículo 1196 del Código Civil

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RESUMEN

Dos normas reguladoras. Apartado 1º. Apartado 2º. Apartado 3º. Apartado 4º. Apartado 5º.

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Dos normas reguladoras

La razón de la existencia de dos preceptos distintos, los arts. 1195 y 1196 CC , ha dado lugar a ciertas consideraciones doctrinales en cuanto a que si se tratan de presupuestos previos y de requisitos, o de requisitos subjetivos y objetivos, o relacionados a las personas o a las deudas. Parece adecuado, para una mejor comprensión del tema, señalar que los del art. 1195 CC son presupuestos previos y los del 1196 CC son requisitos de la compensación. Con todo, no es asunto que requiera mayor interés.

Apartado 1º

La exigencia de que los obligados sean titulares principales del crédito y de modo recíproco, descarta la posibilidad de introducir en la relación jurídica a terceras personas, en cuyo caso las deudas no pueden ser compensadas porque tal situación impide que se establezca una relación inmediata en la que la compensación se basa así, pues, mediando garantía u otras formas de intermediación, la compensación es imposible. Además del derecho propio de cada sujeto, conf. art. 1195 CC , deben ser recíprocamente deudores principales.

Apartado 2º

La homogeneidad de las deudas permite que la compensación se lleve a cabo en términos de igualdad para las partes, lo que se fundamenta en el principio de funfibilidad de las prestaciones, efecto propio del dinero, pero problemático cuando de cosas se trata. Son fungibles las cosas que además de poder ser medidas, pesadas o contadas, son a la vez susceptibles de ser sustituidas unas por otras con identidad de valor. Por ello, las genéricas son fungibles sin más, y si se hubiera señalado alguna especificidad, lo serían si tal cualidad la ostentaran las cosas de ambas partes de la negociación. La compensación resulta ser por esto mismo, imposible en las obligaciones de dar cosas ciertas en razón de la individualidad e irrepetibilidad de cada cosa.

Apartado 3º

Se ha criticado este requisito al aparecer separado del de la exigibilidad que se trata en el ap. 4º, argumentándose que toda deuda vencida es por ello mismo exigible, lo que no es cierto, aunque ordinariamente aparezca siéndolo. Un plazo de gracia dado a una deuda vencida o por vencer, no revive el plazo para un nuevo vencimiento sino que el acreedor voluntariamente se auto-limita en sus derechos de exigibilidad de una deuda vencida que, por ello mismo, no puede ser exigida hasta que no transcurra ese plazo...

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