Resumen
A) TMT EXOGENO. REACCIÓN VIVENCIAL Y PASIONAL, a) Introducción, b) La reacción pasional. Evolución histórica y doctrinal, c) Fundamento médico-psiquiátrico, 1. Introducción, 2. Psicosis reactiva breve, 3. Psicosis exógenas, 3.1. Estado crepuscular, 4. Trastorno psicótico agudo polimorfo, 5. Síndrome exógeno-confusional, 6. Trastorno por estrés postraumático agudo, 7. Hipnosis, B) CAUSAS DESENCADENANTES, a) Provocación por parte de la víctima, b) Situaciones excepcionales, c) Reacciones pasionales, d) Consideraciones sobre la alevosía, e) La no apreciación de la circunstancia, C) TMT ENDÓGENO. LA BASE PATOLÓGICA, a) Introducción, b) La base patológica. Concepto y generalidades, c) Doctrina y jurisprudencia, 1. Jurisprudencia, 1.1. Posición inicial, 1.2. Excepciones a la posición inicial, 1.3. Posición actual, 2. Doctrina, 2.1. Sectores contrarios a la exigencia, 2.2. Sectores favorables, d) Trastornos estimados como base patológica, 1. Introducción, 2. Trastornos de la personalidad (las psicopatías) 2.1. Trastorno de la personalidad antisocial, 2.1.1. Generalidades, 2.1.2. Incidencia en la imputabilidad, 2.1.3. Jurisprudencia, 3. Trastorno paranoide de la personalidad, 3.1. Generalidades, 3.2. Personalidad paranoide celotípica, 3.3. Personalidad paranoide querulante, 4. Trastorno esquizoide y esquizotípico, 5. Trastorno histriónico. Personalidad histérica, 6. Trastorno explosivo. Personalidad explosiva, 7. Trastorno límite de la personalidad o bordeline, 8. Las neurosis,8.1. Generalidades. Su apreciación como base patológica o fondo patológico, 8.2. Neurosis histérica. Tipos, 8.2.1. Trastorno de conversión (histeria), 8.2.2. Trastorno disociativo (histeria), 8.2.2.1. Personalidad múltiple, 8.2.2.2. Fuga psicógena, 8.2.2.3. Trastorno de trance y de posesión, 8.2.2.4. Amnesia psicógena, 8.3. Neurosis de ansiedad, 8.4. Neurosis por estrés postraumático, 8.5. Neurosis obsesivo compulsiva, e) Trastornos asimilables a la base patológica
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Extracto
Clasificación
A) TMT EXÓGENO. REACCIÓN VIVENCIAL Y PASIONAL
a) Introducción Como es sabido, el TMT puede ser causado por distintos motivos, ya sean exógenos o endógenos, puede aparecer tanto por la denominada reacción vivencial, o choque psíquico, sin base patológica alguna, así como a consecuencia de una alteración psicopatológica o por acción de drogas que inciden en la imputabilidad, perturbándola. La parte que vamos a desarrollar hace referencia al primer supuesto, es decir, a aquellas causas que son capaces de provocar una situación de TMT, sin que patología mental alguna ni base morbosa ni droga la desencadene. Durante un período considerable, la jurisprudencia exigió para la apreciación de TMT, además de una circunstancia desencadenante de notoria relevancia, una base patológica, es decir, que se diera en el sujeto una anomalía que, sin llegar a constituir enfermedad mental, sí supusiera una cierta anormalidad en la personalidad. El TMT por reacción viviencial plantea un mayor problema de prueba entre todos los existentes puesto que habrá que tener en cuenta las circunstancias ambientales y subjetivas que rodearon los hechos, ya sean de tipo pasional, provocadas por la víctima o terceros, o ya sean hechos extraordinarios o excepcionales que sólo en el juicio oral podrán calibrarse. La afectación psíquica por reacción ambiental tan sólo puede conocerla con precisión quien la sufrió, y en ocasiones ni el propio agente puede hacerlo dada la naturaleza de la perturbación, por lo que un grado de incertidumbre rodeará siempre estos supuestos. Este tipo de trastornos tiene una fundamentación médico-psiquiátrica, recogida en este trabajo, que pretende dar solidez a una anomalía transitoria que incide en la imputabilidad anulándola. Determinadas patologías aparecen repentinamente, anulan la conciencia y desaparecen sin dejar secuelas, sin ser previsible su reiteración y sin obedecer a una enfermedad mental determinada ya fuera de tipo psicótica u orgánica. La denominación de reacciones vivenciales anormales tiene su origen en SCHNEIDER, con una relación clara con las neurosis, puesto que se considera que son respuestas a un estímulo psíquico, es decir, psicógenas, con una motivación plena de sentido de una vivencia, esto es, la respuesta oportuna, motivada y sentimentalmente adecuada a dicha vivencia.(1) Según se entendía clásicamente estas reacciones vivenciales precisaban tres requisitos: a) La situación reactiva no surge sin la vivencia que la originó. b) El contenido de la situación se halla en relación comprensible respecto a su causa, es decir, una amenaza provoca miedo, una tragedia tristeza, etc. c) La reacción desaparece cuando la causa que la desencadenó finaliza. Entendemos que vivencias son los acontecimientos de la vida que provocan una resonancia afectiva influyendo emocionalmente en el sujeto. Esta reacción es habitualmente compleja, se compone de elementos psíquicos y físicos, por ejemplo, la angustia o el miedo provocan, además de la alteración psíquica, sintomatológica somática como taquicardia o temblores. Al tratar el tema del TMT motivado por reaciones vivenciales es preciso determinar la motivación de tal denominación, dado que la naturaleza de este trastorno puede llevar diferentes apelativos. El concepto de «reacciones vivenciales» fue introducido en la psiquiatría para denominar la aparición de desviaciones psíquicas de contenidos de conciencia, entendiendo que «son aquellas reacciones cuyo contenido está en relación comprensible con la vivencia, que no se habrían producido sin la vivencia y que dependen en su curso de la vivencia y de sus reacciones».(2) Con posterioridad se han dado otras definiciones que recogemos por su interés científico «Una reacción vivencial es la respuesta sentimental y dotada de una motivación plena de sentido a una vivencia; es decir, la respuesta oportuna, motivada y sentimentalmente adecuada a dicha vivencia».(3) Las reacciones vivenciales de naturaleza anormal son las que por su duración, intensidad y cualidad se alejan de los parámetros ordinarios,(4) por lo que ante cuestiones insignificantes se responde de forma desproporcionada. Muchos son los motivos que pueden desencadenar tales reacciones, como la tristeza que puede desembocar en depresión reactiva la cual a su vez da lugar en ocasiones a suicidios ampliados, es decir, que afectan a terceras personas. Los trances de peligro pueden dar lugar a reacciones de paralización emotiva, por ejemplo. La sensación de susto se caracteriza ocasionalmente por la no participación del agente en lo que normalmente se entendería que debe realizarse, por lo que se podrían cometer delitos de omisión. Estas reacciones han dado lugar a comisiones delictivas que la JD ha entendido que podrían beneficiarse de la exención de TMT y las hemos englobado en un apartado denominado «situaciones excepcionales» dado que se distinguen claramente de otras también vivenciales c...Ver el contenido completo de este documento
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Documentos citados
- Constitución Española de 1978.
- Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. - Artículos 8 , 9 , 20 , 21
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