Artículo 648

RESUMEN

1. Introducción.-II. Revocación de la donación por delito cometido contra la persona, la honra o los bienes del donante: 1. Significado de la palabra delito y opiniones de la doctrina sobre ello. 2. La opinión que sustento y las razones por las que lo hago. 3. ¿Quién puede ser sujeto pasivo de la conducta dolosa socialmente condenable de cierta gravedad del donatario para que pueda dar lugar a la ingratitud del 648, 1.°? 4. ¿Quién puede ser sujeto activo de la conducta dolosa socialmente condenable que da lugar a la ingratitud del artículo 648, 1.°?-III. Revocación de ... (ver resumen completo)

 
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  1. INTRODUCCIÓN

    La ingratitud como posible causa de revocación de las donaciones nace en el Derecho romano para el caso del liberto ingrato con su patrono 1. Posteriormente, ya en tiempo del emperador Constantino2 se amplía el campo de la revocación de las donaciones por ingratitud, primero, a los hijos que sean ingratos para con su padre y, después, también para con su madre.

    Justiniano 3 hace aún más extenso el ámbito donde cabe la ingratitud, disponiendo que puede darse no sólo entre donante y donatario unidos por vínculos familiares, sino entre cualquier donante y cualquier donatario; además precisa los casos en que es posible la revocación de la donación por ingratitud. Esos casos, fuera de los cuales no cabía la revocación, eran:

    -Injurias graves (iniuriae atroces).

    -Atentado u ofensa a la persona del donante (manus impías inferat).

    -Incumplimiento de las cargas voluntariamente asumidas.

    -Daño grave causado dolosamente al patrimonio del donante.

    Aunque la revocación de las donaciones por ingratitud surgió en el Derecho romano como una acción de tipo penal, hoy ya no tiene tal carácter, y los autores dan distintas explicaciones a cuál sea el fundamento de la revocación por ingratitud.

    Según Castán 4, para algunos de los tratadistas es la voluntad presunta del donante, y para otros un tipo de sanción que se impone a los que infringen el deber moral de reconocimiento por el beneficio que han recibido.

    Para Albaladejo5, «como quiera que el donante favorece al donatario, éste debería estarle agradecido. Así lo estima la conciencia social, que reprueba cualquier acto de ingratitud. Pero por su parte la ley no concede a aquél posibilidad de que revoque la donación en todo caso de desagradecimiento, sino sólo en ciertas hipótesis en las que la conducta del donatario revela una falta de agradecimiento de especial entidad».

    Según opina Torrente6, la revocación por ingratitud «constituye el medio para traducir sobre el plano jurídico aquel arrepentimiento que la ingratitud provoca en el ánimo del donante, un arrepentimiento que la conciencia colectiva considera completamente justificado».

    Díez-Picazo 7 cree que «el funcionamiento del artículo 648 se produce, como en general se producen muchos de los medios jurídicos, en forma objetiva y de lo más automática posible. En definitiva, se trata de abrir unas vías de excepción al carácter irrevocable que a las donaciones se asigna».

    Biondi 8 afirma que la revocación es «una sanción civil, no de la transgresión de un deber de gratitud, que positivamente no existe, sino de la realización de algunos actos ilícitos, bajo el aspecto penal o civil, cometidos por el donatario contra el donante, los cuales asumen particular consideración justamente porque han sido cometidos por el primero contra el segundo».

    A mi modo de ver, quien más acierta con el fundamento de la revocación por ingratitud es Biondi, aunque para adecuar su idea a la realidad de nuestro ordenamiento (que no es igual que el italiano), hay que matizarla ligeramente, diciendo que el fundamento de la revocación de las donaciones por ingratitud en nuestro Derecho es la realización por el donatario de ciertos actos ilícitos dolosos penales o civiles, o que aun sin ser ilícitos en la generalidad de los casos, lo son para el del donatario por su relación con el donante (caso del art. 648, 2.°). Por esta razón, la posibilidad de revocar una donación no sustituye a las posibles sanciones penales o civiles que pueda merecer la conducta del donante, sino que se agrega a ellas.

    La revocación por ingratitud no es desconocida en otras legislaciones. La mayor parte de los Códigos europeos y americanos la admiten, aun cuando varíen los supuestos en que se da en unos u otros.

    Estudiaré a continuación los tres distintos casos que contempla el artículo 648 que comento. Pero desde ahora adelanto que, dentro de lo discutibles que puedan ser, o de lo que se discutan, los verdaderos sentidos de ellos, para mí, son que la donación se puede revocar por ingratitud:

    1. Si el donatario comete dolosamente ciertos actos injustos contra la persona, honra o bienes del donante, que no tienen necesariamente que ser delitos penales, aunque el artículo 648, 1.°, hable literalmente de «delitos».

    2. Si el donatario persigue penalmente al donante, es decir, interpone querella criminal contra él, por un delito público cometido por el donante (luego no sólo por el hecho de que se lo atribuya o lo denuncie por él), salvo si lo cometió contra el propio donatario o los hijos constituidos bajo su autoridad, porque perseguir penalmente al donante por el delito contra el hijo del donatario al no poder hacerlo el hijo por sí mismo, deberá hacerlo el padre en su nombre, con lo que el caso queda equiparado a que el donatario persiga al donante que delinquió contra él.

    3. Si el donatario niega al donante los alimentos que le deba por cualquier causa, como por parentesco o por pacto, o bien los que le debe por haber recibido la donación.

  2. REVOCACIÓN DE LA DONACIÓN POR DELITO COMETIDO CONTRA LA PERSONA, LA HONRA O LOS BIENES DEL DONANTE

    1. SIGNIFICADO DE LA PALABRA DELITO Y POSICIONES DE LA DOCTRINA SOBRE ELLO

      Como dice el artículo que comento: «También [es decir, además de por superveniencia o supervivencia de hijos, y de por incumplimiento de cargas] podrá ser revocada la donación, a instancia del donante, por causa de ingratitud en los casos siguientes:

      1. Si el donatario cometiere algún delito contra la persona, la honra o los bienes del donante.»

      Creo que el primer extremo que es preciso aclarar, para la interpretación de este precepto, es el significado que tiene aquí la palabra delito.

      Una serie de tratadistas españoles optan por entender que nuestro Código civil utiliza la palabra delito en un sentido técnico penal. Es decir: «Son delitos las infracciones que la ley castiga con penas graves» (artículo 6, 1.°, C. p.).

      Así, García Goyena 10, que decía comentando la expresión «algún delito» del artículo 965, 1.°, del Proyecto de 1851, que «entiéndese de todos los que están clasificados como tales en el Código penal , aunque no puedan ser perseguidos sino a instancia o querella de la parte agraviada».

      En la misma línea, Lacruz Berdejo 11 estima que «siendo [el artículo 648, 1.°] un precepto de interpretación estricta, no entran en él las faltas, ni tampoco las causas de indignidad».

      Manresa 12 opina que «de las palabras de la ley puede deducirse que quedan exceptuados los hechos constitutivos de simples faltas. Todos los que constituyan delito, conforme al Código penal -piensa este autor-, están comprendidos en ella».

      Por su parte, Mucius Scaevola 13 también cree que en el número 1.° del 648 se alude a los actos considerados como delitos por el Código penal , pues dice que tal artículo «se refiere en general a toda acción castigada por el Código penal , exceptuando, claro está, las constitutivas de falta por su poca entidad e importancia».

      Santamaría 14, asimismo, piensa que el precepto se refiere a los delitos castigados en el Código penal , y comenta que «es indiferente la rúbrica con que aparezcan en el Código penal , siempre que se hayan cometido contra el donante o hayan afectado a su honra o bienes». Y Santos Briz 15 recoge esta opinión.

      Otros autores interpretan el término delito, usado por el artículo 648, 1.°, en un sentido más amplio, comprendiendo en él los delitos y las faltas. Principalmente, Díez-Picazo, que opina que el artículo 648 no toca el problema de si debemos o no entender incluidas las faltas. «En contra de su inclusión 16,17 parece operar la letra estricta del precepto y la menor gravedad que las faltas presentan. Sin embargo, personalmente no veo ninguna razón -continúa Díez-Picazo- para establecer la diferencia. Si en la base del hecho se busca la ingratitud, lo mismo aflora si con arreglo a la legislación penal se califica como delito, que sí es falta.» Y también Hualde, en comentario a la sentencia de 23 octubre 1983 18, estima que ésta hace una interpretación extensiva del término delito, pero que dicha interpretación no va más allá de entender que comprende también las faltas.

      Hasta aquí, pues, tenemos que unos autores juzgan el artículo 648, 1.°, como referido exclusivamente a los delitos que contempla el Código penal , mientras que otros estiman que abarca todo acto castigado penalmente, sea delito en sentido estricto o sea falta.

      Ahora bien, la realidad es que la mayor parte de la doctrina se limita a copiar literalmente el texto del artículo 648, 1.°, sin entrar en si su espíritu es referirse o no sólo a las conductas castigadas penalmente, ni si dentro de éstas se refiere sólo a los delitos en sentido propio, o también a las faltas. Así: Clemente de Diego 19, Valverde 20, Sánchez Román 21, CasTÁN22, PUIG BRUTAU23, ALBALADEJO 24 COSSÍO 25, ESPÍN26, GULLÓN27, DÍEZ-Picazo y Gullón 28.

      En general, la doctrina española, que no se limita a copiar el texto legal, sino que se ocupa del sentido del precepto que comento, aunque sólo Díez-Picazo29 lo diga explícitamente, parte de una presunta remisión del artículo 648, 1.°, del Código civil al Código penal , y, por tanto, a conceptos técnicos penales. «Frente a otros sistemas de Derecho codificado -dice este autor- que han preferido fórmulas de enunciación con menores condicionamientos en relación con las leyes penales y han hablado, por ejemplo, de atentado contra la vida o de malos tratos, nuestro Código civil optó por hacer una remisión al Derecho penal, al decir "algún delito contra la persona, la honra o los bienes del donante". De este modo se hace necesario establecer una correlación entre el Código civil y el Código penal

      Partiendo de esa presunta remisión sin embargo, los autores observan que la letra del precepto en estudio, «delitos contra la persona, la honra o los bienes» del donante, no coincide...

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